Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia). Comentario




Ficha técnica  (pinchad aquí), y notas de producción:Críticas: 

Fotografías


Iñarritu confiesa, al hablar de su último film 'Birdman' que "hacer comedia fue liberador, como tocar en una banda de jazz" y no  vamos a enmendarle la plana al autor, aunque en todo momento, más que ganas de reir, -que todo hay que decirlo, a nuestro alrededor  había quien lo hacía a gusto viendo a Michael Keaton corriendo en calzonzillos por Times Square, aunque a otros no se les movía un músculo de la cara-, nos intenta herir con una representación negra, excéntrica, corrosiva y caústica, para aquellos sectores del público o la prensa que quieran recoger el guante y darse por aludido, ya se encuentre entre un sector de los espectadores, arrogante y pretencioso, o una crítica soberbia, empeñada en hundir o levantar a quienes cree que está en sus humanos favorecer o arruinar, cuando hace ya mucho tiempo que han perdido su poder, o las contradicciones entre el ser y el deber ser , el esta en un sitio y querer estar en otro de los propios implicados en el drama. Cuando todo depende de de la cantidad de followers que te siguen en twiter; quien no tiene un blog, un twitt o regenta una págima de facebook, sencillamente no existe. Por muy patética que resulte la imagen de Michael Keaton lo concierte en trending topic, igual que la foto de su cara vendada, gracias al dominio que tienen su hija de las redes sociales, mientras que , en un diálogo Riggan da un varapalo a una crítica del 'Times' y la cámara, cotilla y entrometida, nos ofrece unos comentarios ridículos de un público enteradillo acerca de guiones, timings, personajes, es decir una serie de etiquetas  que se corresponden con lugares comunes, pero nada tienen con ver con el estilo del autor y la estructura de su puesta en escena.

El crítico  Nicolás Ruíz afirma que  "Birdman o (La  inesperada vitud de la ignorancia)" sigue teniendo el sello de Iñárritu, de un nuevo Iñárritu pulido o expandido, mordaz y vertiginoso, furioso y divertido (...) y no puede decirse que no haya sido capaz de ser fiel a sí mismo, pero quizás el reconocimiento le llegó temprano, y a partir de ese momento sus filmes no han dejado de girar sobre los mimos ejes (redención, incomuniación, supervivencia, amor, etc.) pero a través de personajes cada vez más desdibujados en tramas superficiales, matemáticas emocionales para personajes movidos por pura contingencia, cada vez más desdibujados por pura contingencia, tan desdibujados que se han ido apartando cada vez más del espectador." 

Es cierto que, en películas como Babel se nos muestran cruces culturales y étnicos en circunstancias muy especiales, en las que el hombre se mueve impulsado por reacciones primarias que no corresponden a la cotitianeidad de la vida diaria y que, ahora, los personajes, protagonistas y secundarios, lejos del submundo mejicano del que procede el realizador de 21 Gramos, Amores perros y Babel, inmersos en el mundo del espectáculo más consolidado de occidente, Broadway, se convierten en el paradigma de la lucha entre la ficción y la realidad, de la mayor o menor aproximación a la verdad o la acción (¿igual a ficción o mala traducción del inglés) entre el cine y el teatro, del  trasvase de los actores de un modo de representación a otro; desde el primer instante, en el que vemos a Michale Keaton/Riggan, meditando en posición budista y estado de levitación, y sufre un percance un actor ocasionado por los poderes telequinéticos del caprichoso director de la obra, se comienza a nombrar a los posible sustitutos con sus nombre reales: Jeremy Renner (del que se dice que está realiando 'Los Vengadores'), Woody Harrelson o , en otro contexto de George Clooney (que interpretó a Batman/Bruce Wayne en la versión de Joel Schumacher, de 1995 'Batman y Robin). Y por si el público se ha despistado con alguno de estos nombres, se habla con naturalidad de Justin Bieber; pero cuando por fin se elige al sustituto  ideal, que intenta practicar el sexo real, en una escena de cama, Edward Norton, ya no se le llama  con este nombre, sino con el del papel que representa, Micke Shiner, quien juega con todas sus compañeras de representación, como Leslye, (Naomy Watts, a la que tampoco se la llama así) al juego de verdad y acción.

Esta contradicción entre el ser y el querer o deber ser, entre la trayectoria vital y artística de un hombre del mundo de la representación ficticia de la realidad, se  glorifica en el personaje central y su alter ego. entre Rigan-Birdman / Michael Keaton/Batman; todo en la nueva experiencia dramática de Rigan lo atormenta, mientras su antiguo 'personaje' cobra vida, lo sigue a todas partes y le recuerda su verdadera pasión. la de llevar  la magia que aportaba desde la gran pantalla a los ciudadanos desencantados, que buscaban en el cine una compensación a su triste existencia.  Birdaman fue a Riggan lo que Batman a Michael keaton, el superhéroe por excelencia ( Batman, 1981,Batman Returns, 1992, ambas de Tim Burton). Ante el espejo se debate con su otro yo sobre la decisión que debe tomar, y tras su dudoso accidente opta, definitivamente, por lo  que ha sido la esencia de su profesión hasta el momento, y su hija se queda pensando que quizás se ha decantado por la ¿acción? 

Nicolás Ruíz concluye su artículo afirmando que "No cabe duda que el mayor reto en  Birdman será su apuesta formal, su ausencia de corte, más allá del viraje a la comedia o de las implicaciones que eso tiene en la puesta en escena." Pero nada es excesivamente novedoso en la puesta en escena del film, e el que lo más llamativo es la vuelta a una tecnología más primitiva (cámaras al hombro, circulares, para evitar el corte, seteadycams, travellings, sets con techo que produce sentimiento de claustrofobia ante los más  ligeros contrapicados y espacios cerrados que obligan a  las cámaras a seguir muy de cerca a los personajes e incluso a echarse encima de ellos. No bastante, el resultado es bueno y Birdman es, con mucha diferencia, la película que más nos ha gustado de González Iñarritu; que un director de una vuelta de 360 grados a su forma de hacer y logre superarse es  digno de ser aplaudido. También nos agrada su apuesta por retornar a la magia del cine, a  volar, mover objetos, algo que sabe procesar un espectador que disocia  el pensamiento de la acción (¿la verdad de la ficción?) un retorno que hace feliz a quien, enfrascado en una historia de infidelidades amorosas, ante un público entregado. Lo novedoso es el cambio del contexto, que ya no  es el submundo  mejicano y el tratamiento de un film de superhéroes desde una pretendida modestia de la puesta en escena.

La ciudad de New York y Broadway son personajes principales del film, a los que ayuda a construir la música Mirrione y Crise, que también aplicaron la síncopa y el ritmo de otra forma: trabajaron en estrecha relación con Iñárritu y el diseñador de sonido, Martín Hernández, en un persistente estribillo de percusión que, como Birdman, acompañaba a Riggan a dondequiera que él vaya y aporta esa nota de ensayo, de provisionalidad a la historia. El proceso comenzó durante la producción cuando Crise formó equipo con Iñárritu para proporcionar una primera versión completa para los montadores. “Al montar, uno puede alterar el tempo y el ritmo. No disponer de esa herramienta en una comedia puede suponer una enorme dificultad. Así que pensé que emplear como música principal la de una batería, daría a la película no sólo una buena vibración sino también la posibilidad de ayudarme a hallar el ritmo que necesitaba. El baterista mejicano Antonio Sánchez, uno de los mejores del mundo, y yo alquilamos un estudio durante una semana antes de que yo empezara a rodar, y él grabó e improvisó 60 temas basados en algunos de los objetivos o las emociones que la película necesitaba. Eso me ayudó enormemente y, en ocasiones, hasta lo empleé en el plató para que los actores comprendieran el ritmo de la escena. En el cine, el ritmo lo es todo”, asegura Iñárritu. “Alejandro tenía un montón de grabaciones de batería y me dijo que eligiera seis de entre mis favoritas. Las montamos juntas de modo que él pudiera tener un tema que el batería pudiera imitar cuando rodásemos la escena.



Género: negra, drama . fantástico.



Comentarios

  1. Interesante comentario. Iñárritu ha dado un giro a su carrera y ha logrado su gran obra maestra. Birdman me encanta, sencillamente, porque es un film único, con un tratamiento de la fotografía (¡pedazo plano secuencia eterno!) y el sonido (además de la dificultad que supone captarlo en tales circunstancias, el resultado es casi mágico, con la bella sonoridad de Nueva York siempre presente). Sin duda, la segunda mejor película de los próximos Oscars (por detrás de Boyhood, claro). Un saludo.

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  2. A tí te ocurre con Linklater lo que a mí con Wes Anderson. Sin embargo no podemos estar más de acuerdo con lo que respecta a Birdman. Te advierto que fui a verla con reticencias, pues, gente de la que me fío, no la había acabado de entender. A mí me ha fascinado, desde los aspectos técnicos que comentas al trabajo de los actores; la aparición de Michael Keaton en Times Square es impagable...¡Menos mal que nos queda el cine!

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