Las Brujas de Salem (TV ). Joseph Sargent.





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Ficha técnica:

Título original: Salem Witch Trials.
País: Canadá.
Año: 2002.
Duración: 180 minutos.

Dirección: Joseph Sargent.
Guión: Maria Nation.
Casting: Dierdre Bower, Tina Gerussi, Holly Powell; extras: Sara Cuthbert.
Música: Jonathan Goldsmith.
Dirección de Fotografía: Pierre Gill, c.s.c.
Edición: Debra Karen.
Coordinador de especialistas: Ken Quinn, Randy Butcher.
Director artístico: Dean A.O'Dell.
Efectos visuales: Calibre Digital Pictures.

Diseño de Vestuario: Martha Mann.
Responsable de peluquería: Dawn Rivard.
Maquillaje: Marika Williams


Productor: Ed Gernon, Paula Weinstein, John Ryan.
Productores ejecutivos: Paula Weinstein, Peter Sussman, Ed Gernon.
Productor manager:Gordon Yang.
Diseño de producción: Nancey Pankiw
Compañías. Productoras: Alliance Atlantis Distribuidora: Alliance Atlantis; de vídeo: De APlaneta.

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Intérpretes: 

Kristie Alley: Ann Putnam,
Gloria Reuben: Tituba Indian,
Henry Czerny: Reverendo Samuel Parris,
Bradley Reid: Nathaniel Putnam,
Collin Fox: Israel Porter,
Shannon Lawson: Brigit Bishop,
Colin Fox: Israel Porter,
David Hemblen: John Poctor,
Susan Coyne: Sarah Good,
Dixie Seatle: Sarah Osborn.
Zachary Bennett: Joseph Putnam,
Tannis Burnett: Hannan Morse,
Sophie Bennett: Abigail Williams
Jay O. Sanders: Thomas Putman
Kristin Booth: Lizzy Porter,
Katie Boland: Annie Putnam,
Alan Bates: Sir William Phips,
Rebecca De Mornay: Elizabeth Parris,
Elana Shilling: Betty Parris,
Shirley MacLaine: Rebecca Nurse,
Peter Ustinov: William Stroughton,

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Sinopsis:

Al final del film, una voz en off nos recuerda el estatus político y el vacío de poder de las colonias inglesas, que favoreció el desarrollo de unos trágicos sucesos que se produjeron a finales de 1962." Habían transcurrido 71 años desde que los peregrinos desembarcaron en Plymouth e Inglaterra no había firmado un estatuto formal; el Nuevo Mundo todavía era una frontera entre lo salvaje y el 'mundo civilizado' y no tenia un cuerpo gubernativo claro; los inviernos eran muy peligrosos, escaseaba la leña para quemar y los indios, hostiles, amenazaban a esta avanzadilla de colonos. La única ley existente era la de la iglesia puritana, que exigía que los pecados individuales se purgasen a través de la humillación pública y en este contexto, unas niñas están a punto de desatar un terror tan grande que maldecirá para siempre al pueblo de Salem.

Entre los materiales extra, el film incorpora una información extradiegética, que no se incluye en su totalidad dentro del relato de 180 minutos que abarca la película, desde la quema del granero  de uno de los vecinos, hasta la suspensión de los juicios y  'autos de fe' por parte del Virrey." A finales de 1962, la casa parroquial de Salem, en la Bahía de Massachusstte, Nueva Inglaterra, era un lugar apacible, ajeno a los sucesos de mortales consecuencias que se desarrollarían en él. Además de sus obligaciones en la cocina, Tituba -una esclava originaria de Las Antillas - tenía la tarea de entretener a dos niñas muy inquietas: Elisabeth Parris, la hija del ministro y su prima Abigail, de 9 y 11 años respectivamente. Tituba inventaba todo tipo de distracciones para ellas, entre las que figuraban trucos sencillos e historias de miedo; por otra parte, la esclava sabía leer la fortuna en las claras de huevo. Sin embargo, ninguno de estos pastiempos eran bien vistos por los puritanos de aquel tiempo; para ellos eran cosas del diablo. Pero las niñas y sus amiguitos los disfrutaban sin considerarlos malignos.

Poco a poco, la conducta de Elizabeth y Abigail comenzó a cambiar. Según las crónicas de la época, la primera rompía a llorar sin motivo, en tanto la otra corría a cuatro patas y ladraba como un perro. Otras adolescentes también se comportaron de forma extraña (...) Por su parte, el médico del pueblo al no encontrar ningún problema físico en las adolescentes, atribuyó el comportamiento de las chicas a la influencia del diablo. El Reverendo Parris comenzó sus pesquisas y "descubrió" un pastel de brujas elaborado por el marido de Tituba, que, según se cuenta, incluía entre sus ingredientes harina de centeno y orina de niño.Eso fue suficiente para el escándalo. Las niñas se asustaron tanto que, al ser interrogadas señalaron a Tituba, a Sarah Good - una mujer indigente que tenía el hábito de fumar pipa y que quizá era deficiente mental - y a Sarah Osborne, una inválida que vivía con un hombre sin haberse casado.

En una audiencia (auto de fe) celebrada a principios de marzo de 1693, Tituba confesó que era bruja y que su espectro había atacado a Ann Putman con un cuchillo. Añadió además que ella era solo una de las tantas brujas del pueblo y  que un hombre alto de Boston le había enseñado un libro en donde figuraban todas las brujas de la colonia. Así comenzó en Salem la cacería de Brujas. Ann Putman y su madre acusaron de infanticidio a Rebecca Nurse, mujer de 71 años; Susana Martín fue acusada de embrujar los bueyes de su vecino a raíz de una riña entre ambos. El reverendo George Burroughs, antiguo ministro del pueblo, fue señalado como jefe de las brujas John Alden fue identificado como el hombre alto de Boston. El reverendo fue ahorcado el 19 de agosto y a Giles Cory de 80 años que se negó a declarar lo aplastaron con grandes piedras. Como sólo se ejecutaba a quienes no confesaban, Tituba se salvó y luego fue vendida por los Parris.

En 7 meses fueron ejecutados 7 hombres y 13 mujeres. Se arrestó a 200 personas y 200 más ya habían sido acusadas por la niña Parris. Ninguna de las víctimas fue quemada en la hoguera, como se cree en la actualidad. Cuatro años después de los juicios de Salem los jurados firmaron una confesión de error y suplicaron clemencia. Ann Putman dijo 14 años más tarde que había obrado engañada por Satanás..." El dramaturgo Arthur Miller se inspiró en estos hechos para escribir 'Las Brujas de Salem.

Este relato que se incorpora entre los materiales adicionales supone una narración increíble a modo de justificación, intentando minimizar los hechos comparándolos con la caza de brujas que se llevó a cabo en Europa y con el frío invierno que padecían los habitantes de Salem. Débiles excusas, que no pueden obviar que las víctimas eran hombres y mujeres de clases inferiores o enemigos de quienes dirigían la purga aprovechando el vacío de poder y la ingravidez y liviandad de las pruebas espectrales, que valoraban ministros de la iglesia puritana. Este texto termina afirmando que "la opinión pública solo se conmovió cuando la locura generalizada alcanzó las capas más altas de la sociedad - incluso el Presidente de la Universidad de Harvard se vio involucrado en las acusaciones-. Más tarde, el gobernador William Phips perdonó a todos los sospechosos de brujería que aún no habían sido ejecutados..."


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Comentario:

Antes de comenzar mi análisis es obligado destacar la valentía de Joseph Sargent que realizó para un medio de masas como la TV este film sobre la génesis y el desarrollo de la violencia, la dignidad de los pobres y el relativismo en la interpretación de la historia que no se basa en la relación causa-efecto o la lucha entre el poder temporal y el religioso, sino en una serie de coincidencias sin sentido, que llevaron a una población, Salem, a enloquecer en una orgía de sangre que la ha hecho célebre y la ha convertido en el emblema de las consecuencias que acarrea la fe ciega e interesada en una situación de vacío de poder. Una familia prominente del lugar, los Putnam, apoyados en el poder del jefe de la Iglesia puritana, Samuel Parrish, con el objetivo de conseguir la sumisión de sus fieles y deshacerse de los elementos incómodos para sus intereses (precapitalistas, pobres y esclavos, 'disidentes', liberales, extranjeros...) y apoyados en la debilidad de las pruebas necesarias para ejecutar a sus víctimas, acaba dirigiéndose contra las familias más prominentes de Salem, que han participado, bien por acción, bien por omisión, en esta mascarada con el único fundamento de las acusaciones histéricas de unas niñas, algunas tan perversas que aguantan la prueba de fuego con estoicismo y ocultan las quemaduras que les produce la llama aplicada directamente en sus bracitos. Ann Putnam, con serios problemas de conciencia sigue dando su apoyo a la cruel pantomima para proteger a su hija, desechando la cruda reflexión de que incluso niños de cinco años son acusados por estas jóvenes dementes, carentes de inocencia, animadas por las conversaciones perversas que oyen en sus casas.

Algunos sectores más ilustrados de la población, asqueados de esta cacería y de las prácticas criminales de sus vecinos capitaneados por el ministro de dios, Israel Parrish, el cacique Thomas Putnam y el ayudante del gobernador, William Stroughton, que habían recibido un golpe mortal en la persona de Rebecca Nurse, una mujer con una reputación impecable, condenada y ejecutada, y habían sido acusados a su vez de anteponer sus intereses a los de la comunidad de Dios, se rebelan contra una situación en la que la vida de las personas depende de unas niñas afectadas por ataques de histeria y manipuladas por sus padres. Este hecho no tiene una explicación plausible, ni en el texto ni en la película, y sólo se puede entender como parte de los fenómenos que acompañan la génesis de una violencia en una sociedad primitiva, en la que se pueden ver involucrados los miembros de la comunidad, especialmente si no existen unas mínimas estructuras de poder temporal y una justicia de los hombres independiente, por muy imperfecta que sea, que permite que estas cuestiones las dirima la fe o la conciencia de quien tiene el poder en un momento de cambio y toma para sí la competencia de decidir sobre la vida y la muerte o la privación de libertad de sus conciudadanos; esta era la situación que se daba en Nueva Inglaterra por una negligencia de la metrópoli, que no había dotado de un estatuto político a sus colonias. La religión no se rige por un sistema racional de pruebas.

En estos asuntos delicados en los que el hombre se mueve en terrenos resbaladizos, y en los que se juzga la conciencia del ser humano, hasta el virrey corre el riesgo de ser amenazado por los inquisidores, y de hecho, de la forma más cobarde, la acusación toma forma en la persona de su propia esposa. Este hecho le hace entender la necesidad de prohíbir las ejecuciones a menos que hubieran pruebas que corroboraran las evidencias espectrales. Muchas películas, entre ellas 'I comme Icare' (Henry Verneuil, , 1979), aprovecharon  las experiencias acerca de la sumisión a la autoridad, que se llevaron en la Universidad de Yale entre 1960 y 1963 a cargo del profesor Stanley Milgram, que demostraron la capacidad de obediencia del hombre y su sometimiento a la autoridad, mediante un sistema de educación inductivo que utiliza el castigo como un método de enseñanza, religiosa, moral, cívica...; el hombre inducido aplica códigos de castigo irritantes porque ha recibido una orden, pero, a su vez, sufre un intenso conflicto emocional y sólo puede alcanzar de nuevo el equilibrio rompiendo con la autoridad, concluyen estos estudios.

A lo largo de la historia se ha demostrado que, si por el contrario, el sujeto acepta el principio de autoridad, se desentiende de cualquier responsabilidad y sólo si desaparece la coherencia del sistema jerárquico y comienzan a surgir desacuerdos entre los que ejercen la autoridad, se debilita la obediencia; esta fisura comienza a producirse en la familia de  los Putnam y la fractura se hace evidente cuando, arrastrados por una fuerza incontenible que los lleva por un camino que no tiene vuelta atrás, se atreven a acusar a la mujer del virrey. Atrapados por su propios excesos se atreven a intentar confundirse y confundir a los demás con un argumento bastardo: "Habían sido engañados por Satanás", cuando la realidad era bien diferente, habían sido arrastrados al infierno por sus propios miedos y debilidades y habían  agravado su culpa al tener la arrogancia de llamar a esa débil alucinación humana "voluntad de Dios", respondiendo a la llamada farisaica de los falsamente poderosos.Esta explicitación de cómo funcionan los tiranos, que abundan incluso en las sociedades demócratas, permite entender qué pasó primero y cual es el desenlace de la historia, que se repite cada vez que se reparten las responsabilidades de tal manera que nadie es consciente del acto final. Este grupo de niñas perversas, que se quedan ciegas y mudas a voluntad, y que dicen cosas tan sesudas como que "la diversión indolente es un entretenimiento del diablo", son enviadas como un ejército de salvación  a las zonas más ignorantes y supersticiosas del país para librarlas de las brujas que las atormentan.

En 1693 Sir William Phips, se pregunta llorando como ha podido la dureza de corazón de los hombres de iglesia llevar las cosas a tal punto, antes de dar la orden de suspender las penas de las brujas que esperaban su ejecución, aunque no fue tarea fácil, ya que los familiares tuvieron que insistir para evitar su muerte. Por otro lado esta decisión llegó tarde, cuando ya habían ahorcado a 20 personas inocentes y las niñas habían apuntado hacia arriba, señalando a la propia mujer del virrey y al Presidente de la Universidad de Harvard. La única esclava acusada no pudo pagar su estancia en la cárcel y permaneció en ella hasta que fue vendida a un nuevo hogar. " Mas, a pesar de tanto dolor e injusticia, el sacrificio de estas personas sirvió para acabar con una forma de vida y supuso el fin del puritanismo y el inicio de lo que con el tiempo se convertiría en América", cimentada sobre hechos criminales, entre los que el episodio de la caza de brujas de Salem es sólo uno de los que martirizan el alma de los norteamericanos, que Hartung representó en sus cuadros con esas enérgicas y atormentadas pinceladas negras sobre el lienzo blanco, y que Sargent evoca con la rama torcida de un árbol de la que penden cinco sogas que, anudadas alrededor del cuello de hombres y mujeres inocentes, les proporcionaron una muerte prematura y antinatural.

Los Putnam fueron incapaces de evolucionar, seguían pegados a las tierras mientras en Inglaterra se cercaban los campos y se preparaban para realizar la acumulación precapitalista, necesaria para ponerse al frente del futuro, que vendría de la mano de la revolución de los modos y los medios de producción. Frente a ellos los Porter hacían dinero invirtiendo en la navegación, y Putnam necesitaba el poder para frenar la expansión de sus vecinos, a los que intentaban extraer con malas artes. Esta es la razón por la que trajeron a la localidad un pastor puritano,un segundón inglés al que sólo se le daba la oportunidad de prosperar en la Iglesia o el ejército, un funcionario a su servicio, que acabará llevando a la muerte a sus enemigos; los excesos del cacique le habían alienado el favor del pueblo, que se negaba a darle el diezmo de leña para poder soportar un invierno riguroso. Uno y otro favorecieron la histeria de unas niñas, que sólo tenían que señalar con el dedo a un vecino y llevarlo a la muerte; Annie Putman, una pre-adolescente perversa, se convertirá en la líder de la tragedia.



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