Ha nacido una estrella. Crítica








BRADLEY COOPER REALIZA UN TEASER DE MÁS DE DOS HORAS DE DURACIÓN DE SU 'GOT TALENT' PARTICULAR.


Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice, fotografías y cartel (Pinchad aquí)


En su opera prima, Bradley Cooper, un actor que nos gusta y lo decimos sin ningún pudor (magnífico en 'El lado bueno de las  cosas', una película que David O'Rusell hizo para su hijo, afectado de trastorno bipolar, por la que ganó un premio 'al mejor beso del cine' del año en que se estrenó), el chico de la sonrisa abierta, pincha en su opera prima detrás de la cámara. No acierta en el diseño del músico y despoja a Lady Gaga de lo que la ha convertido, precisamente, en una estrella, insistiendo machaconamente en que, además, 'también compone'. Ignoramos que habrán sentido los fans de la reina kitsch , un auténtico camaleón' * ¿Por qué ha querido Bradley Cooper domesticar a la reina del espectáculo y convertirla en una aspirante a conseguir el trofeo de un Got Talent?  El tipo de evento que reproduce Cooper en la pantalla es, en gran medida, espectáculo televisivo, como lo evidencia el camino que recorre la cantante pop que se está transmutando en una estrella indie, que inunda el mercado de provocación con poemas de amor cada vez más íntimos y personales, cercanos a las adolescentes, como los que inundan el film que dirige el actor, convertido en director, que la usa como su puente particular hacia el mundo desangelado de un género que hace mucho tiempo se ha integrado en el más puro mainstream. Examinad, por favor, las fichas técnicas del género indie, un buen modo de comprender en qué terreno nos movemos.

Bradley Cooper restringe a la mínima expresión el universo de la música, representado por él mismo,  deglutiendo los miedos y demonios que asaltan a los músicos en un complejo edípico demasiado manido, como una mala digestión. Tanto Jackson Maine, interpretado por el propio Cooper, como su hermano Bobby, que encarna Sam Elliott, (un secundario procedente del western), son hijos de un alcohólico de Arizona, pero sólo el primero, el menor de los dos, cae en el vicio de su padre. Durante el desarrollo del relato escuchamos en repetidas ocasiones que Jack le ha robado la voz a Bob, pero sólo al final se reconoce que Jack no sólo es un gran guitarrista sino que tiene algo que comunicar, dos cualidades que definen al artista y no sólo tener una buena voz, algo que muchos tienen, como afirma el padre de Ally (Lady Gaga), que constantemente presume de ser uno de los beneficiados por la suerte, reconocido por Frank Sinatra, que nunca dio el salto de cantar ante sus amigos al escenario.


Cooper tenía muchas posibilidades de haber hecho un buen film, y haber puesto en el tapete por qué razón tanto músico célebre muere de la misma forma que Jack, por qué necesita, quien llena estadios, pastillas y alcohol para levantarse de la cama, y en lugar de eso construye un pim-pam-pum entre un hombre y una mujer, conectado por secuencias musicales en las que la verdadera protagonista es la fama, que hace suspirar de emoción a tantas féminas que no advierten que no es verosimil  que una chica como Ally, desmañada, poco agraciada, con una buena voz, hubiera superado un casting para una 'Operación Triunfo', y hubiera llegado a la cima, si no hubiera hecho, como en otro tiempo hiciera Salvador Dalí, una obra de arte de su propio cuerpo, el verdadero espectáculo que promociona y del que el director la despoja, aunque deja ver un poco a Lady Gaga en el tramo final del film.

De este dialogo entre los dos amantes ha sido expulsada la 'música' y los músicos, por mucho que Bradley Cooper haga algún guiño al público más joven y entendido con la breve exhibición de diversos sonidos de guitarra (eléctrica, acústica, acústica electrificada). Ally y Jack se desplazan en moto por la carretera como Wyatt y Billy, los protagonistas de 'Easy Reader', interpretados por Peter Fonda y Dennis Hopper, que dirigió el film en 1969, seguidos por la 'ranchera' del músico, conducida por su chófer; un hombre y una mujer gozando de su libertad, saltando de escenario en escenario, sin hacer visible a quien hace posible el espectáculo, que se desarrolla en contextos poco creíbles (apenas algún amplificador en la gran escena, ante la que se agolpan miles de fans). Tan solo hay una imagen subliminal de la banda, la primera vez que Ally interviene en un concierto de Jack.

La verdadera protagonista, pues, es la fama, que favorece a dos músicos, como podría haber hecho con dos tenistas, dos actores, dos escritores o cualquier otro representante de una actividad capaz de mover a las masas, y que, por sí sola, es capaz de provocar la experiencia vicaria de un público fundamentalmente femenino que llena las salas y garantiza un buen taquillazo al film. El día 12 de octubre, día de estreno, se agotaron las entradas de muchos cines del centro de las ciudades. Un buen augurio para una película en la que parece haber funcionado el marketing que ha acabado inclinándola hacia el lado del espectáculo televisivo, no apta para músicos y gente acostumbrada a ir a conciertos, que muestra como el indie hace mucho tiempo que ha dejado de ser independiente para integrarse en una diversidad disgregadora, que hace mella en las masas del otrora envidiado espíritu (ahora se habla mucho de espiritualidad) occidental. Lady Gaga transitando entre el pop más extravagante y el indie con pretendida apariencia de modestia, lo que da buenos resultados crematísticos.




* Sarah Tanno, la maquilladora de Lady Gaga: "Es un auténtico camaleón”. Vanitatis.el confidencial.com, 17 de enero de 2018

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