Ocean's 8. Crítica





ALGUNAS IMPOSICIONES EXTRADIEGÉTICAS, FACTORES QUE RESTAN


Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)



Crítica:

Tras el fracaso del realismo socialista en Rusia se produjo tal hartazgo en la población, a pesar de haber dado algunos buenos frutos, que tuvo una consecuencia banal: la inundación de todo el globo, desde occidente hasta oriente, de pantalones vaqueros, que se convirtieron en un icono del celuloide y una prenda verdaderamente transversal, que no distingue etnias, tribus urbanas ni colectivos diferentes, todos los implicados en el mundo creativo tuvieron claro que no se puede condicionar el trabajo de un artista con elementos externos que no forman parte de su concepción estética, tales como la lengua en que se expresan, la mayor o menor explicitud u oscuridad de su discurso, la alineación con una ideología determinada, o cualquier otro factor que suponga un condicionante de la actividad del que hace. Posturas que no son incompatible con el cine, la música, la pintura o la literatura que nace con un interés activista, (Spike Lee, Michael Moore, Genovés, Lluis LLach...) en la que el creador se pone al servicio, de forma voluntaria y deliberada, de una causa concreta, y que florece sobremanera en tiempos de tiranía y oscuridad. Eso no quiere decir que el artista sea un ser apolítico (nadie lo es)  que no se implique en los problemas de su tiempo, sino que si se deja presionar por los creadores de opinión o por las compañías, cede una parte de su independencia y pasa a ser un propagandista de una causa que quizá no le pertenece ni comulga con ella, resultando perjudicada la libre expresión de  quienes hacen evolucionar la sociedad.

Esto parece haberle ocurrido a Gary Ross, el creador de la saga 'Los juegos del hambre', que ha demostrado con anterioridad que es un realizador de comedias por encima de la media, cuando decide llevar a la pantalla una 'secuela' de una saga de acción masculinista, influenciada por Rat Pac, un nombre que agrupaba a una serie de artistas que giraron, primero en torno a Humphrey Bogart, y cuando éste murió alrededor de Frank Sinatra, en especial Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop, rodeado de mujeres como Shirley McLaine, Lauren Bacall, Marilyn Monroe, Judy Garland....;  en 2001 se inició una trilogía, tres películas siempre dirigidas y alguna producida, por Steven Soderbergh (Ocean's Eleven, 2001; Ocean's Twelve, 2004; Ocean's Thriteen, 2007). En esta nueva versión de la saga, de nuevo Soderbergh  participa de nuevo como productor. Gary Ross es un hombre que decide entrar al trapo del discurso feminista dominante, el de la llamada ya 'Cuarta ola', y sustituir a los intrépidos ladrones de Las Vegas, que robaban en importantes hoteles de Las Vegas, por mujeres que actúan en la metrópolis de los negocios estadounidense, New York, movidas por dos objetivos: enriquecerse con el robo de un collar valorado en más de cien millones de dólares y vengar a una de ellas, involucrando a quien con malas artes la había metido en la cárcel durante más de cinco años, (en defensa de las niñas que mañana decidan hacerse ladronas) .

Llama la atención un constructo femenino muy del gusto de los hombres formados en el seno de una sociedad patriarcal, como ellas, artificiosamente rejuvenecidas, y aprovechando que, acostumbradas a funcionar como floreros, -modelos, actrices vestidas con trajes deslumbrantes que realzan sus atributos femeninos -, o como camareras y cocineras que realizan trabajos que forman parte de la función que ha definido a las mujeres  desde hace siglos, el cuidado de las familias o de la sociedad en su conjunto , que les permite desenvolverse como pez en el agua entre los invitados de esta selecta concentración de empresarios de marcas de lujo, banqueros, artistas..., sin despertar sospechas. Este diseño del perfil femenino, unido a una estructura y un discurso canónico, convencional. dotado del brillo hollywoodiense, no parece augurar nada bueno, hasta que Brian de Palma comienza a hacer acto de presencia con su 'Femme fatale', como el mejor referente de Gary Ross en el robo de una joya muy valiosa, organizado y realizado por mujeres en un evento importante, en el interior de unos lavabos femeninos, un filme noir de marcado carácter femenino, en el que la mujer fatal se convertía en la heroína, capaz de burlar a los peligrosos matones y quedarse con el botín, contextualizado en otro evento importante: el Festival de Cannes.

El talento de Gary Ross para organizar una trama criminal en la que actúan las ocho mujeres, creando tensión con un método tan tradicional como la alternancia de secuencias, aunque carente de sorpresas, se vive mejor de lo esperado, y, con toda probabilidad, satisfará a las miriadas de mujeres de edad avanzada, que huyen del conflicto y buscan el entretenimiento. El film cumple, pues, una de las funciones del cine, entretener, una cuestión en la que parecen estar de acuerdo todos los críticos, al tiempo que se integra en el discurso feminista dominante, en el que un  film hecho por hombres y para hombres, sigue haciéndose para ellos, pero lo protagonizan ellas. Es un avance, que muchas considerarán insuficiente, prefiriendo distopías más punzantes.

El blu-ray se encuentra ya en el mercado


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