Identidad borrada. Joel Edgerton. Crítica.




Joel Edgerton construye un discurso en torno a lo que el hombre no puede cambiar: su filiación y su orientación sexual. Es la familia la que debe cambiar.



Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí).


Crítica:



Joel Edgerton, un actor de éxito, un secundario potente que trabajó con Ewan McGregor en el episodio II  y III de Star Wars, 'La Guerra de los clones' y 'La venganza de los Shits', El Gran Gatsby,  o Exodus: Gods and Kings, por citar algunas de sus inolvidables interpretaciones. Como director su opera prima fue 'El regalo', y ahora vuelve con una adaptación a la pantalla, de carácter documentalista, una distopía social que parece abrirse paso en los últimos tiempos merced al avance  de los populismos conservadores que proponen un decálogo demasiado parecido al que regía en la institución religiosa 'Amor en acción', (Love in Action),  creada por John Smid con el objetivo de aplicar una terapia de conversión de homosexuales en heterosexuales, que se aplicó a más de 700.000 jóvenes estadounidenses, que incluía entre sus pecados mortales, al mismo nivel, la homosexualidad, el juego, las drogas, la pornografía, el alcoholismo, la enfermedad mental, el aborto, los grupos criminales o bandas y la tan sonada en los últimos tiempos 'violencia doméstica', equiparando la gravedad de todas estas prácticas que debían ser erradicadas de raíz para lo que se servían de grupos de autoayuda, en los que los adolescentes debían confesar en público sus perversiones, descendiendo a los detalles más escabrosos, los castigos físicos o el aislamiento.

Joel Edgerton ha gozado del apoyo  de Garrard Conley, que creció con el estigma intelectual de la culpa, después de interiorizar que no se nace homosexual, sino que esta condición es conductual, por lo que puede ser erradicada. Superados estos terribles traumas y sincerado con un padre que no tuvo más remedio que ceder, el hoy escritor de éxito, autor del libro en que se basa el film, Boy Erased,  felizmente casado con el hombre al que quiere,y que contribuye con sus escritos y sus campañas al movimiento LGBTQ, se siente identificado con la adaptación del realizador australiano, que cuenta en su reparto con otros dos monstruos de la interpretación, compatriotas suyos: Nicole Kidman y Russell Crowe; también es aplaudido por un joven del movimiento queer que participa como actor secundario y la joven promesa canadiense del cine actual: Xavier Dolan. El papel  protagonista recae en Lucas Hedges, un joven de 23 años, que ha recibido los galardones más importantes, ya sea como actor de reparto ,Oscarr en 2017 por 'Manchester junto al mar'; Globo de Oro al mejor actor por Boy Erased  en 2019; Bafta al mejor actor de reparto y joven promesa en 2017 y 2018..., y lo cierto es que no defrauda.

Edgerton comienza su film con una película familiar, que recoge en 35 mm. con una Super8, unos momentos infantiles nada inocentes, en los que un adulto le pregunta al niño sobre sus colores preferidos, los deportes que más le gustan y la profesión a la que quiere dedicar su vida cuando sea mayor. Las respuestas son las esperadas en un niño bien educado, hijo de un pastor de una religión que no se explicita, una formación disciplinada que se convertirá en el principal enemigo del adolescente cuando los genes comiencen a enfrentarse al contexto en que ha crecido y ha sido e-ducado y con-ducido por el pater familias, apoyado por una mujer sumisa y obediente, dotada de una sensibilidad que le permitirá tomar conciencia de que algo no va de acuerdo con lo previsto. La primera vez que aparece en pantalla convertido en un adolescente, Edgerton lo filma de espaldas, una acción que repite al final, lo que  convierte la historia del joven en un paradigma universal, un drama que no puede dejar indiferentes ni a los hombres ni a las mujeres, a los que concierne de igual modo la igualdad de todos los individuos, especialmente en un país que se define a sí mismo como 'el de las oportunidades', con independencia de la orientación sexual de todos ellos. En la sociedad patriarcal en la que se inscribe el relato, todo el universo del padre se ve afectado y se tambalea por la condición sexual del hijo.

A diferencia de otras películas de género, la violencia contra el otro, el diferente, se produce en la intimidad del seno familiar o en instituciones que se aprovechan de la sumisión de estos jóvenes, que buscan resolver su 'problema' sin tener la cualificación, ni médica ni psicológica, adecuada, poniendo a los adolescentes contra las cuerdas y  conduciéndolos en más de una ocasión al suicidio, conscientes de la fragilidad de un sistema que ha desaparecido víctima de su prepotencia criminal. Hemos dicho que el film es una distopía,  y es así como se vive el clima de represión que se respira que los induce a la auto-censura de sus más íntimos sentimientos y profundas convicciones. Un film muy duro que se erige en testimonio de unos tiempo que todos creíamos superados.

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