Spider-Man: lejos de casa. John Watts. Crítica





¿POR QUÉ EL BLOCKBUSTER ES EL ÚNICO CONCEPTO QUE REMUEVE LAS CONCIENCIAS DE LOS HOMBRES PROFUNDOS Y ABRE EL DEBATE SOBRE SI LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS FOMENTAN LA GILIPOLLEZ DE LOS ETERNOS ADOLESCENTES?


PROHIBIDO PONERSE TRASCENDENTE: LOS SUPERHÉROES IRRUMPEN EN LA SOCIEDAD LÍQUIDA.


Ficha técnica:


Técnico Superior de Efectos Especiales: Norman Baillie,
Técnico Superior de efectos especiales de  Pirotecnica : Genevieve Bevan-John,
Coordinador de Efectos Especiales de New York :Conrad V. Brink Jr.
Efectos especiales en el modelado de los personajes Jérémie Abrial (Industrias Light and Magic)
Artista de maquetación: Hayley Adams (Industrias Light and Magic)


Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Intérpretes:


Tom Holland: Peter Parker/Spider-Man
Samuel L.Jackson: Nick Fury
Marisa Tomei: May Parker
Jon Favreau: Happy Hogan
Zendaya: MJ
Jacob Batalon: Ned Leeds
Tony Revolori: Flash Thompson.


Sinopsis:



El joven Peter Parker decide iniciar unas vacaciones en Europa junto con Mj. Ned y el resto de sus amigos, pero sus planes se ven frustrados cuando Nick Fury se pone en contacto con él para para pedirle ayuda para frenar el ataque de unas criaturas elementales que están causando el caos en el viejo continente. Peter Parker se ve obligado a recurrir el superhéroe que constituye su alter ego: Spider-Man.


Lo que se dice:


La nueva entrega de las aventuras del más joven de los superhéroes de Marvel concita el interés de los amantes del género en cualquiera de las formas en las que se proyecte, ya sea en animación o en adaptación con actores del cómic. La nueva versión del director de Clown, una película que cuenta la historia del desafortunado padre que se enfunda en un traje de payaso para hacer feliz a su hijo en el día de su cumpleaños, una decisión de funestas consecuencias, ha sido recibido por la prensa y el público con cierta complacencia, una actitud que se pone de manifiesto en la nota media de 6,8, basada en 6,514 votos que recoge Filmaffinity, una nota que la página norteamericana Imdb eleva a 7,9, basada en la valoración de 123,144 usuarios.

Los argumentos que se dan son  que el film está plagado de secuencias intensas y espectáculo mal entendido (Miguel Ángel Palomo, Filmaffinity  ); continuación modesta, juvenil y refrescante (Vengadores Endgame   ); film adolescente delirantemente gilipollas (Luís Martínez, diario 'El Mundo' )...

Páginas visitadas : Imdb y Filmaffinity.

Crítica:


Si insistimos tanto últimamente en el concepto de 'sociedad líquida', pergeñado por Zygmunt Bauman, es precisamente porque en el universo cinematográfico se está abriendo una brecha que denuncia el desprecio de la sociedad actual por la experiencia, la tendencia al adanismo amplios sectores de las masas, ahora ya multirraciales,  que necesitan creer en seres que vuelan, llevan capas, y se enfrentan desde su insignificancia, impuesta por los que pueden, a verdaderos portentos que generan las fuerzas del 'mal', escondiendo su rostro detrás de un plato de un modesto material de reciclaje con la efigie de su ídolo, tras el que permanece su verdadero rostro depauperado. Mientras se rinde homenaje al mundo de los viejos superhéroes, los Tony Stark, con un letrero inmenso, de colorido brillante, que tilila sobre una pantalla en negro y reza el solemne 'in memoriam', en recuerdo de todos aquellos hombres dotados de superpoderes o no, a los que la Gran Factoría Marvel decidió eliminar en su potente entrega de  Vengadores:'Infinity War', y resucitar después de un lapsus de cinco años, que pasan su antorcha a jóvenes bien dotados y muy preparados como Peter Parker, añadiendo una serie de personajes nuevos en el género del cómic adaptado al cine: un grupo de rebeldes, los técnicos y expertos de producción y posproduccón , capaces de engañar al ojo humano a un lado y otro de la pantalla y esconder sus verdaderas armas tras una pantalla de efectos especiales espectaculares que dan forma a los Elementales, capitaneados por un magnífico Jake Gyllenhaal en el papel de Mysterio. Del espectro ha desaparecido una población desinteresada que acude a fiestas masivas, a lugares de fuerte atracción turística, ignorantes de que la ciudadanía es la que va a poner las víctimas  a este festival de fuegos artificiales, trasladando el teatro de operaciones de Norteamérica a lugares tan emblemáticos de Europa como Venecia, los Alpes austriacos, Praga, Berlín o Londres, que contribuyen a engrandecer el espectáculo.

En una era en la que, parafraseando a Quentin Tarantino, "ya no es fácil ser un provocador", en un momento en que las cosas "no son como fueron sino como debieran haber sido"* (si tenemos en cuenta que el cine puro, el silente, ha sido superado hace mucho tiempo por la búsqueda del mito de Frankenstein, del que habla Noël Burch **) lo mínimo que se puede exigir a un creador de opinión, especialmente si emite sus valoraciones desde su puesto  de trabajo remunerado en una importante plataforma, -no así a los cientos de blogueros que escriben a cambio de nada, únicamente porque les gusta el cine -, es que no pongan el pre-juicio antes del juicio, porque, de verdad, ya no escandalizan a nadie, ni están en posición de dar lecciones en un contexto repleto de jóvenes formados en lenguaje audiovisual que arrastran sus conocimientos sirviendo copas en terrazas de verano. Jon Watts dirige su discurso a quienes no están contaminados, un grupo de adolescentes compañeros de clase de Peter Parker, que aquellos que formamos hace tiempo del cuerpo de enseñantes sabemos que es altamente representativo de la mayoría, un grupo en el que se fortalece generación tras generación desde 1976 la mitología que, en sustitución de la clásica greco-latina, que ha imperado durante más de dos milenios, creó George Lucas que ahora inunda el universo del cómic, una circunstancia que da pie a una broma de Nick Furia (Samuel L.Jackson), que no hace otra cosa que reconocer una realidad que no sienta bien a quienes han venido despreciando la importancia de esta realidad cultural, ocultándola tras una simple y vulgar etiqueta: Blockbuster. En realidad, como afirma Zygmunt Bauman "la fluidez y la elegancia van unidas a la libertad (para moverse, para elegir, para dejar de ser lo que uno es y para convertirse en lo que uno es todavía)". Constato que, a diferencia de Ego (el crítico de Ratatouille de Brad Bird y su inapreciable manifiesto), el público que ayer, una tarde de calor insoportable, asistía a la proyección si entendió que estaba ante un auténtico espectáculo y, terminada la función, pedían más, sin moverse de su asiento hasta el último crédito, para ver las esperadas secuencias de regalo, los bises del cine, que introducen un giro ideológico de importancia en la historia.

Jon Watts, un joven cineasta de 38 años de Fountain (Colorado), que dirigió a Tom Holland  'Spider Man Homecoming', se enfrenta al film con dos nuevos propósitos que lo alinean junto a aquellas producciones metadiscursivas cuyo objetivo es analizar el cine desde el propio cine. Quienes nos esforzamos por trasladar nuestras impresiones a aquellos sectores del público con el que coincidimos en gran parte, y crear un fondo al que se pueda recurrir en un momento determinado,- aunque hay páginas que cumplen ampliamente esta función como Imdb -, sin abandonar el post, somos conscientes de que, a pesar de que ofrezcamos cada vez más datos, siempre nos dejamos 'fuera de campo' a todos aquellos creadores de efectos especiales y todos los que trabajan en preproducción y posproducción, que no tienen ambages en narrar dentro de la propia película, modificando los encuadres (una práctica que parte del gran revolucionario de las formas, George Lucas), un colectivo al que Watts convierte en los resentidos por olvidados, no villanos de condición, de su relato, encabezados por un genio de la creación audiovisual, Mysterius, muy cabreado por el ninguneo de que fue objeto, junto con otros compañeros, por parte del gran empresario que fue Tony Stark, el gran Iron Man, el más poderoso de los superhéroes de Marvel, que pasa a representar a las grandes compañías, ya sean cinematográficas o propietarias de los grandes medios de comunicación, bien sólo escritos, de radiodifusión o los que combinan la literatura y la imagen como las televisiones, y que hoy se están introduciendo en el mundo de la música con la organización de grandes macrofestivales, con tiendas refrigeradas y con servicio individual, que dan trabajo durante un mes a quienes se adaptan al estilo que les interesa promocionar, para escupir, terminado el periodo estival, de nuevo a sus precarios peones a las carreteras para competir con los que nunca han salido de ellas.

En cuanto al estilo visual Watts rinde homenaje a los constructores del nuevo cine, que ya es el de sus padres, rindiendo homenaje a las historias de adolescentes, a los que se quiere incorporar (ya están adscritos) a unos tiempos en los que se está unificando la imagen del cine, las teleseries y los videojuegos, en la antesala de la desaparición de las salas de proyección como hoy las entendemos, generalmente vacías mostrando la decadencia del cine como espectáculo público, sustituidas por televisores cada vez más grandes y de mayor definición, dirigidas a unos espectadores que gastan sus más solventes o sus pequeños remanentes en la inscripción a grandes plataformas para las que trabajan ya grandes cineastas. Es incuestionable que entre Spider-Man Homecoming y Spider-Man far from Home (2019) se ha producido un profundo cambio de estilo visual en el que el hombre-araña realiza sus piruetas sobre un estallido colorista que es más una impresión visual que un contexto de combate al uso, en el que en los aterrizajes forzosos del héroe adolescente, generalmente  son torpes  acordes a un aproximación verosímil a la experiencia real, y  presentan las heridas de su caída al suelo, también inestable, no solo en su cuerpo, sino también en su ropa, la elástica que cabe en una maleta, derribado por unos monstruos ficticios que esconden una dura realidad. El paseo por ciudades europeas y no norteamericanas, que algunos desprecian como imágenes de postal, son guiños muy efectivos a nuevos sectores de público del viejo continente. Marvel va a por todas, pero, al menos, lo hace bien, porque entiende lo que está en juego: el blockbuster no es cine para adolescentes (de adolesco, crecer en latín), al menos como se entiende el término, sino cine del futuro, que reclaman incluso los espectadores de tercera edad que no se sienten cómodos en salas pequeñas en las que se les ofrece películas que generalmente no les gustan, aunque, es verdad que algunos de ellos no soportan las bandas sonoras, los scores actuales, y tienen interiorizado el prejuicio de que para ellos el cine llegó a su cenit en la década de los 50, sin tener en cuenta, como advierte Burch que el hombre busca permanentemente, mediante  el artificio, o si se quiere el engaño y la mentira, a través de la tecnología, una aproximación cada vez más veraz a la 'realidad' o a los sueños del hombre actual en plenas facultades físicas y mentales. Algunos hacen cine a los 90 años y no desautorizan el blockbuster, porque para ellos no es un término gilipollas ni infantil, sino la evidencia de hacia dónde se encamina la sociedad actual, que en el futuro próximo sólo exigirá trabajadores presenciales de la justicia, los cementerios, los auxiliares de vuelo y los cocineros***. Los malos que señala Marvel serán imprescindibles.


* Rocío Ayuso. Quentin Tarantino: Ya no es fácil ser un provocador. Diario 'El País'10 de agosto de 2019
** Noël Burch. El tragaluz del Infinito
*** Darío Pescador. Cómo te van a quitar le trabajo los robots. eldiario.es. 9 de agosto de 2019

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