Historias de miedo para contar en la oscuridad. Blu-ray



Escribir, hacer música, pintar o esculpir pueden ser actividades tan peligrosas como el coronavirus y conducir al que se atreve  a sumergirse en ellas, derrochando su propia sangre, a un auténtico aislamiento, a una monstruosa cuarentena.


Quienes no pudieron ver esta película en el cine pueden disponer ahora del blu-ray a un precio asequible. Os dejo la ficha técnica y la crítica , (22 de agosto de 2019), que hice en su momento.

Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


La primera sensación que experimentamos cuando nos disponemos a adentrarnos en la historia que nos cuenta André Øvredal, el guionista y cineasta noruego  de 46 años de edad,autor de la siniestra 'La autopsia de Jane Doe', patrocinado por el gran Guillermo del Toro, un maestro del cine de terror, responsable del guión, junto a  Dan Hageman, Kevin Hageman, John August,  Marcus Dunstan, Patrick Melton,-basado en un libro de Alvin Schwartz-, que también produce el film, es una agradable sorpresa, apenas comienzan a desfilar las primeras imágenes, y una falta de comprensión ante la indiferencia de algunos críticos que coinciden cada vez menos con un público cada vez más informado, especialmente cuando nos adentramos en un género como el de terror. El film no es tan sangriento como dicen algunos, pero sí vuelve la vista atrás, en algunos aspectos, lo que viniendo de un cineasta europeo tiene un significado bien diferente al que tendría si la obra fuera de un norteamericano, algo que ya se encargó de señalar Giulio Carlo Argan al referirse a otros modos de representación visual, cuando estudiaba formas de representación de la realidad de gran tradición, como la pictórica o escultórica, por el 'vicio' de los europeos de dotar de mayor significado a la abstracción.

Ya desde el principio quedan claras las líneas rectoras del relato, que en el background podrían asimilarse a otros filmes en los que la palabra padre se descompone en sus múltiples derivados, sustantivos o adjetivos (padre, patria, patriarca, patrón), que designan al pater familias desde la célula más pequeña, el hogar, hasta el solar patrio, desde las calles de Mill Valley hasta la misma Casablanca, desde la que Nixon, como un mal progenitor,  manda a sus 'hijos' a morir en el lejano oriente, en la sangrienta guerra de Vietnam, sin importarle el origen, la etnia o la clase social de sus soldados, a los que, a pie de calle, los policías segregan y someten a una discriminación peligrosa, fruto de la desigualdad que se impone a los nacidos en el imperio de occidente atendiendo al lugar de procedencia. 'Las historias hieren', dice Sarah, pero 'las historias también sanan', una aparente contradicción cuyo testimonio más cruel es un libro encuadernado con piel humana, y escrito con la sangre de las víctimas.

La historia de Ramón Morales, que se esconde bajo el nombre ficticio de Ramón Rodríguez, no ofrece ninguna duda acerca de su significado: enormes pesadillas que quitan el sueño a un joven mejicano que ha perdido a un hermano en Vietnam, cuyo cuerpo troceado ha sido repatriado, y ha desertado de un ejército formado por glebas de pobres, al que atormenta su 'Furia' particular, el Jangly Man, un aterrador cadáver en descomposición, recompuesto arbitrariamente, que recuerda al joven su condición de 'cobarde', un sentimiento imbuido por el poder. Los sentimientos de un director que triunfa en Estados Unidos, y que ha besado su estrella  en el Paseo de la Fama de Hollywood, envuelto en una bandera de su país, protestando por el trato que reciben sus compatriotas del gobierno de Trump, se evidencian en la nacionalidad elegida para su protagonista, que intima rápidamente con Stella, una chica, fan del género de terror, a la que su madre abandonó, y sufre profundamente a causa de un sentimiento de culpa. La familia, ya sea extensa como la de los Bellows, propietarios de la casa encantada que visitan los jóvenes ansiosos de emociones fuertes, o la monoparental de la adolescente, a la que cuida un padre ejemplar, así como el país que los acuna a todos, se muestran como la fuente de los horrores que llenan de pesadillas las mentes de quienes tienen pocas cosas positivas en que pensar. Como en todo cuento de casas atormentadas por un pasado luctuoso, André Øvredal muestra interés por los jóvenes inocentes a los que atrae el terror, y que tienen que enfrentarse a otros, tan desgraciados como ellos, dominados por un cinismo que les priva de empatía, y que entran en acción como carne de cañón muy vulnerable, cuyo martirio es aceptado con resignación y a veces con indiferencia por las masas. Todo un clásico del género.

El director construye su lenguaje con múltiples referencias a un cine que creó unos personajes adolescentes, vecinos de suburbios, un poco más descuidados en este caso, y rodeados de inmensos campos de maíz, lo que justifica la presencia de esos horribles espantapájaros, un contexto apto para el crimen, a pesar de la cercanía de sus vecinos, del que dieron buena cuenta Rob Reiner en 'Cuenta conmigo', (1986), Tommy Lee Wallace en It (1990) y más recientemente Andy Muschetti, en el remake del relato del horrible payaso; pero también rinde homenaje a Hayao Miyazaki, en  una de las  horribles representaciones de 'Sarah la rara', o a David Robert Mitchell en It Follows (2014) en la recreación de la inexorabilidad de un destino que nadie puede evitar., sin olvidar a Sam Raimy o James Wan, en el control de los tiempos que hacen efectivos sus sustos. Por otra parte no es correcta la afirmación de que se entrega a esta construcción de un discurso, que consideran nostálgico, y no un epitome del género, sacrificando la iconografía que hace avanzar el género, en función de lo que se quiere transmitir. No solo Jangly Man es una representación monstruosa sin precedente alguno, sino que hay otros iconos desconocidos con los que Guillermo del Toro enriquece la obra del noruego y deja imágenes poderosas para ser asimiladas por el imaginario colectivo como representación de una idea monstruosa que flota sobre las cabezas de la gente.

Un film que ha dejado contenta a  la sala y que ha sido aplaudido por un sector de un público que, en demasiadas ocasiones, sale refunfuñando del cine, con independencia de que el film que haya elegido sea un blockbuster o una película de bajo presupuesto.


Conclusión tras el revisionado del film:


Los protagonistas de esta película con un largo título del que está ausente la inocencia, son todos los personajes del relato, desde los que ya habitan en el más allá a los que penan en nuestra dimensión, unos, los vivos, son perdedores, sensibles, respetuosos con lo demás y de apariencia modesta, lo que 'la ignorancia' que reside en los más chulos y cínicos del suburbio identifican con la que consideran la peor carencia de un individuo: la debilidad, tanto física como psicológica. Pero, a veces, los cobardes, abandonados por sus padres, ya sean fisiológicos o simbólicos, como la patria, los abandonan, y en algunos de ellos se aloja el resentimiento, la ira y el rencor. La fallecida Sarah Bellows, miembro de una familia extensa y distinguida, es arrinconada, lanzada a la oscuridad de un sótano para esconder su peor vicio: escribir historias; en nuestra dimensión, la de los que no están muertos,  Stella se fustiga porque cree que su madre abandonó el hogar a causa de ella, dejándola sola con su padre, un buen hombre. La enorme tara que avergüenza a la joven estudiante y la capitidisminuye ante sus compañeros de Instituto es la misma que la que atormento a la pequeña Bellows: siente pasión por la escritura. Pero los monstruos que atormentan a ambas, de naturaleza psíquica, son parangonables con los que persiguen al joven mejicano Ramón Morales, un chicano acorralado por la policía norteamericana, un 'espalda mojada' cuyo hermano murió en la guerra por el pueblo norteamericano y su cuerpo quedó absolutamente destrozado; los temores del chico hispano están emblematizados por una criatura muy particular, Jangly Man, que simboliza lo que él siente como su 'cobardía'.

Si Dorita, la protagonista del famoso cuento de 'El Mago de Oz' entendió finalmente, junto a sus peculiares compañeros de aventuras que iniciaron el viaje por el camino de losas amarillas en busca de la Ciudad Esmeralda, en la que residía el Mago de Oz,y en quien confiaban para superar sus inseguridades, que la única solución a sus problemas residía en ellos mismos. Sarah le hace entender a Stella esto mismo, cuando le entrega una pluma muy particular que lleva incorporada una aguja para extraer su sangre con la que debe escribir sus propias historias. Es una lección dura, fácilmente tratable con todo tipo de figuras retóricas audiovisuales, que los encargados de crear la historia y los que van a convertirlas en un film de terror no dudan en utilizar. . Un film que genera tensión (es muy interesante poder verlo con un pre-adolescente sentado a tu lado y observar como su inocencia le hace tensarse, encogerse y pedirse un respiro); finalmente se siente recompensado porque ha disfrutado con este miedo ficticio y ha aprendido que todo lo que vale exige un esfuerzo, en ocasiones muy grande. Entre los diferentes cuentos para no dormir se cuela uno en torno a los problemas que crea el acné en las jovencitas que comienzan a sentir atracción por sus compañeros o compañeras y se angustian por la aparición de esos terribles granos, en ocasiones purulentos.

Muy recomendable..

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