Vanidad. Mira Nair. Ficha técnica y crítica.





MAMÁ, NO PUEDES VENDERME A UN LORD, AUNQUE SEA EL MEJOR POSTOR. ¿POR QUÉ NO?  SON LAS NORMAS DE LA SOCIEDAD




Ficha técnica:


Título original: Vanity Fair
País: Estados Unidos
Año: 2004
Duración: 137 minutos

Dirección: Mira Nair (Salaam Bombay, 1988; Missisipi Massala, 1991, Cuando salí de Cuba, 1995, Kama Sutra 1996, La boda del Monzón, 2001, 11 de Septiembre 2002, El buen nombre, 2006; 8 (Ocho), 2008, Amelia, 2009, New York, I love You, 2009, El fundamentalista reticente, 2012, Words with Gods, 2014, La reina de Katwe, 2016)
Guión: Matthew Faulk & Mark Skeet and Julian Fellowes basado en la novela de William Makepeace Thackeray
Dirección de Fotografía: Declan Quinn
Casting: Mary Selway
Música: Mychael Danna
Editor: Allyson C.Johnnson
Dirección artística: Nick Palmer, Sam Stokes, Lucinda Thomson
Decoración del set: Kalpa Dave

Diseño de Vestuario: Beatrix Aruna Pasztor
Diseño de maquillaje y peluquería: Jenny Shircore

Productores: Janette Day, Donna Gigliotti,Lydia Dean Pilcher
Productores ejecutivos: Howard Cohen, Pippa Cross
Productores asociados: Matthew Faulk, Mark Skeet
Co-productor: Jane Frazer
Productor ejecutivo: Jonathan Lynn
Diseño de producción: Maria Djurkovic
Compañías productoras: Focus Features presenta a Tempesta Films, Granada Film Production. En asociación con Inside Track Films 2LLP



Intérpretes:


Reese Whitherspoon, Becky,
Angela Mady: Joven Becky,
Eileen Atkins: Matilda,
Jim Broadbent: Mr.Osborne,
Gabriel Byrne: Marqués de Steyne,
Romola Garai: Amelia,
Bob Hoskins: Sir Pitt Crawley, 
Jonathan Rhys Meyers: George Osborne,
Rhys Ifans: William Dobbin,
Geraldine McEwan: Lady Southdown,
James Purefoy: Rawdon,
Douglas Hodge: Pitt Crawley,
Natasha Litle: Lady Jane Sheepshanks,
Tony Maudsley: Joseph Sedley,
...



Sinopsis:

Londres 1802. La hija de un artista inglés pobre y de una corista francesa, Becki (Reese Whiterspoon) se queda huérfana a muy temprana edad, pero ya de niña era muy ambiciosa y soñaba con una vida de lujo y comodidades. Cuando sale de la Academia de la Srta.Pinkerton en Chiswick, está firmemente decidida a servirse de su belleza, ingenio y astucia para conquistar un lugar dentro de la alta sociedad inglesa. Comienza a trabajar como gobernanta en casa del excéntrico Pitt Crawley (Bob Hoskins), donde pronto de hace indispensable y se gana la confianza tanto de las hijas del señor como de Matilda (Eileen Hatkins)  la tía rica solterona de la familia. Becky sabe muy bien que sus sueños no se cumplirán hasta que no se mude a la ciudad, por eso, cuando Matilda la invita a vivir en su casa de Londres, la joven no dudó en aceptar. Allí visita a su mejor amiga, Amelia (Romola Garai), y se casa en secreto con su hermano Rawdon (James Purefoy), el heredero de la fortuna familiar. Cuando Napoleón invade Europa, Rawdon se alista como voluntario. Becky, embarazada acompaña y anima a Amelia, cuyo marido, George Osborne, (Jonathan Rhys Meyers) ha sido llamado a filas. George muere en la batalla de Waterloo y la amistad entre Becky y Amelia se rompe sin remedio. Rawdon regresa sano y salvo. Becky da a luz a un niño, pero la posguerra es dura y, como consecuencia, apenas tienen dinero ni comodidades. Más decidida que nunca a cumplir sus sueños, Becky encuentra un protector en el poderoso y caprichoso marqués de Steyne Gabriel Byrne), del que consigue lo que busca, aunque el precio final sea demasiado alto, incluso para ella.


Premios:

Festival de Venecia, 2004, Sección oficial

Lo  que se dice


La página Filmaffinity refleja una nota media de 5,6, basada en 2,559 usuarios, Imdb eleva la cifra a  6,2, con una base muchos más amplia: 20,148 usuarios.


Crítica:


La película que dirigió en 2004 la directora india Mira Nair ( Salaam Bombay, 1988, su opera prima; La boda del monzón, 2001; El buen nombre, 2006, u 8(Obra colectiva), 2008...), tiene como protagonista a una mujer con un nivel cultural superior al de las féminas de su época. Hija de un pintor con más talento que suerte y de una cantante de opereta francesa, una madre de la que había recibido un legado de importancia: el dominio de la lengua de Napoleón, que fue la vehicular de las élites hasta bien entrado el siglo XX, y que le permitía una relación más libre y desenfadada con los hombres, una circunstancia que levantó suspicacias entre las de su género, que sentían que las bases sobre las que se asentaba su prestigio, -el dinero o el título - no eran lo suficientemente sólidas en un mundo en transformación, en el que los recién nacido Estados Unidos, un país joven y sin ligaduras comenzaba a tomar la delantera económica, asentado en una estructura social permeable. La joven no sólo aspiraba a  mejorar su situación y alcanzar un lugar adecuado a su inusual formación, sino que no podía olvidar el hecho de que su padre se vio forzado a vender al nefando noble un cuadro que representaba a su madre, al que se había denominado 'La virtud traicionada', y que  Steyne se había empeñado en privar a padre e hija de lo único que quedaba de la esposa y de la madre.

Mira Nair nos cuenta esta historia con el lenguaje canónico, clásico, muy del gusto de las clases medias conservadoras poco inclinadas al riesgo, y Reese Whitherspoon y otros compañeros de reparto,en su mayor parte británicos, , como el estrafalario Rhy Ifans, el en ocasiones desmedido Jim Broadbent, o James Puferoy, el iconico actor que defendió con buena fortuna al gran estadista romano,  Marco Antonio, el histórico socio y camarada  del emperador en la serie de la BBC, cuyo caballo realiza el gesto tan simbólico de meter su pata en el insignificante Rubicón, iniciando junto con su amigo y general de las tropas la marcha contra Roma, se adaptan con un buen trabajo al proyecto de Mira Nair. Este film ha sido relanzado de nuevo en la plataforma Netflix, y es probable que llegue a un público para el que la película no fue accesible en su momento.No carece de interés, a pesar de ser tratado el  tema de la forma más tradicional,  observar las contradiciciones que se pusieron en evidencia en el  primer intento de crear Europa como una gran nación dirigida por un emperador, Napoleón, poner en primer plano los matrimonios de convivencia entre el dinero y la nobleza, por pequeña que fuera, que unía dos personas que, con frecuencia no se soportaban, aislados en sus casas de la campiña, aunque no olvidó beneficiar a los más desfavorecidos, que en la urbs, llamaba Sansculottes.




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