Suspense. Jack Clayton. Ficha técnica y Crítica.




'EL HOYO' DEL INCONSCIENTE


Ficha técnica:


Título original: The Innocents
País: Reino Unido
Año: 1961
Duración: 100 minutos
Género: terror, casas encantadas

Dirección: Jack Clayton
Guión: Truman Capote, William Archibald basado en la obra de Henry James "The Turn of the Screw" y en 'The Innocents' del propio Archibald; escenas adicionales y diálogos de John Mortimer.
Dirección de Fotografía: Freddie Francis (Blanco y Negro; B&W), BSC
Música: Georges Auric
Editor: James Clark
Dirección artística: Wilfris Shigleton

Diseño de vestuario: Sophie Devine,
Maquillaje: Harold Fletcher
Peluquería: Gordon Bond
Vestuario: Motley

Productor: Jack Clayton
Productor manager: James Ware
Productor ejecutivo: Albert Fennell
Compañías productoras: Twentieth Century Fox, Achilles, Jack Clayton Productions


Intérpretes:


Deborah Kerr: Miss Giddens,
Peter Wingarde : Peter Quint,
Megs Jenkins: Mrs. Grose,
Michael Redgrave: el tío,
Martin Stephens: Miles,
Pamela Franklin: Flora,
Clytie Jessop: Miss Jessel,
Isla Cameron: Anna,
...


Sinopsis:


Una puritana institutriz es contratada para hacerse cargo de la educación de dos niños huérfanos que viven en una apartada mansión rural. Pronto empieza a sospechar que los antiguos criados, muertos hace tiempo, ejercen todavía una perniciosa influencia en los niños.

Obra maestra del cine clásico basada en la obra de Henry James 'Otra vuelta de tuerca' y protagonizada por una inolvidable Deborah Kerr. Es, además, la semilla de que brota 'Los otros' de Alejandro Amenábar.


Premios:


En 1961 el film recibió  nominaciones para los premios más importantes de la época: 2 nominaciones incluyendo la Mejor película para los Premios BAFTA; nominación al mejor director por el Sindicato de Directores (DGA); nominada a Mejor Guión Dramático (WGA) del Sindicato de Guionistas; nominada a la Palma de Oro a la Mejor Película del Festival de Cannes en 1962.



Lo que se dice:


El film ha sido muy bien valorado por la prensa y el público que les otorga una nota media de 7,8 en Filmaffinity, basada en 7,367, una nota que iguala la norteamericana Imdb, basada en 25,038.

Los argumentos que da la prensa bordean lo superficial y se limitan a sus análisis más manidos, como el que 'The Innocents' es una historia de fantasmas ejecutadas con una dirección y unas interpretaciones sobresaliente (Fernando Morales, Diario 'El País'); un drama espeluznante con cierto sentido de lo extraño y sobrenatural (Bosley Crowther, The New York Times); una clase magistral de sugestión,una evocación de lo misterioso que enfrenta al inconsciente con lo sobrenaturalcon un efecto realmente espeluznante (Mark Kermode, The Guardian); la historia de fantasmas perfecta para una noche espeluznante, un relato chispeante, misterioso y fríamente hermoso (Tim Robey, Telegraph); representa una historia lanzada en 1961 como respuesta a las películas de terror de Hamlock algo inocentes de la época (David Ehrlich, AV Club). Pero, aunque parezca sorprendente a algunos, que no lo es tanto, porque ignoran la existencia de ideologías contrapuestas, también hay quien hace críticas demoledoras, como Dave Kehr (AV Club) para quien 'The Innocents' el típico ejercicio británico de tedio de buen gusto, Clayton carece del temperamento jamesiano  y su película es finalmente más indecisa que ambigua; aquí tenemos un buen ejemplo de un crítico de cine que no conoce el lenguaje cinematográfico, pero que siente un rechazo profundo de cualquier tratamiento freudiano.



Crítica:



Filmin pone a disposición de sus usuarios este film de Jack Clayton, un magno representante del Free Cinema británico (movimiento contextualizado en la época de las revoluciones occidentales que se produjeron tanto en Europa como en Estados Unidos, que, junto al maccarthismo favorecieron el nacimiento de tendencias de cine de autor como la Nouvella Vague en Francia o el Neorrealismo en Italia), autor de "Un lugar en la cumbre", que construye esta pieza fundamental del traslado al cine de reflexiones freudianas y sobre todo lacanianas, rodada en un espectacular cinemascope monocromático, bajo la batuta del director de fotografía Freddie Francis, escrita a cuatro manos por Truman Capote y William Archibald, que goza, además, de la contribución de Georges Auric que crea un score que contribuye a generar una atmósfera ambiental muy inquietante y a ratos aterradora, combinada con un soundtrack que, para Mark Kermode (The Guardian) funciona como 'una mano fría que se posa en la parte posterior de tu cuello y te susurra al oído: "fue sólo el viento" '. En un curso de estudios lacanianos, su impulsor, el Catedrático de Literatura y Literatura Comparada, nos decía recientemente, en el marco de un Seminario de Psicoanálisis Lacaniano, cada vez que se hacía una incursión por los caminos tortuosos de nuestra mente:"¿No os da miedo?" Pues, la verdad es que sí. Y mucho; si a algo debemos temer es lo que no controlamos, lo que apenas sabemos definir, que es nuestro inconsciente.

Clayton, basado en el texto de Truman Capote y William Archibald y con la colaboración inexcusable de Debora Kerr crea una protagonista femenina (la presencia de las mujeres dominan la escena) dotada de una cualidad que Laura Mulvey, (Placer visual y cine narrativo), en su estudio sobre la forma en que el cine construye una forma especial de voyeurismo llama to-be-look-at-ness, que se ha traducido al castellano con el exótico sustantivo de sermiradaidad, examina  como esta nueva forma de representación a la que se ha denominado séptimo arte, construye una forma específica de mirar a la mujer convertida en espectáculo, jugando con la tensión  entre el cine como control de la dimensión temporal (montaje, narración) y de la dimensión espacial (especialmente la edición, el verdadero sujeto de la enunciación según Jenaro Talens), códigos que producen una ilusión a la medida del deseo, el verdadero protagonista del film. La entrada de Miss Giddens, una mujer puritana, hija de un pastor protestante, traumatizada por una 'oscuridad obscena' de sus deseos adultos que ha convertido en un fetiche la pureza de la infancia, convulsiona a un público expectante que 'tacha su ojo' y pasa a ser 'manipulado por el ojo de la cámara, convertido en un voyeur que observa tras los matorrales el sensitivo paseo de una mujer que disfruta de las sensaciones pecaminosas, emanadas de un lugar dominado por una naturaleza modificada por la mano del hombre, un paisaje que emana lujo y glamour y que contrasta con los 70 metros cuadrados de su casa paterna. 'Un cuerpo sólo puede juzgarse a sí mismo' dice Mrs. Grose, interpretada por Megs Jenkins, lo que no obstaculiza las imágenes que crea en la psique de quien imagina lo que no puede ver.

Alejandro Amenabar contó esta misma historia, basada en la obra de Henry Janes, llamada en España 'Otra vuelta de tuerca', poniendo el acento en la muerte, en la naturaleza fantasmal de sus personajes, tanto los señores como los criados, en 'Los otros', un film que logra espantar a sus fans, especialmente en una secuencia final alterna que revela quienes son esos 'otros' que nos asustan. La película de Clayton es mucho más comprometida y oscura, confusa en el develamiento  de quiénes son 'los otros', si bien la última imagen de este gran racconto es muy explícita, no así la naturaleza real o sobrenatural de cada personaje. Este relato echa mano de los recursos de la época: cámaras subjetivas, fundidos que representan el tumulto que provocan en la que duerme los sueños tornados en pesadillas, que, generalmente ocupan los niños, ese oscuro objeto del deseo de los adultos. Una película que estremece, que deseamos volver a ver cuando hemos terminado de verla y estamos todavía atontados bajo la influencia de su perversa atmósfera, y que nos hará olvidarnos de que anda por ahí el mortífero coronavirus. Os la aconsejo.

Podéis verla en Filmin.





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