Solterísima. Ratleho Ramaphakela & Rethabile Ramaphakela. Ficha técnica


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NUEVAS PERSPECTIVAS, VIEJOS INSTRUMENTOS

Ficha técnica:


Título original: Sirously Single
País: Sudáfrica
Año: 2020
Duración: 106 minutos

Dirección: Ratleho Ramaphakela & Rethabile Ramaphakela
Guión: Lwazi Mvusi
Dirección de Fotografía: Kabelo Thathe
Música: Samukelo Mahlalela
Edición: Sandra Vieira
Dirección artística: Joseph Junior Singo

Diseño de Vestuario: Brenda Khambule
Responsable de maquillaje y peluquería: Nonhlanhla Ndolovu

Productores: Katleho Ramaphakela , Rethabile Ramaphakela, Tshepo Ramaphakela.
Productores ejecutivos: Refilwe Mokadikoa-Cele, Katleho Ramaphakela , Rethabile Ramaphakela, Tshepo Ramaphakela, Maijang Mpherwane, Kofi Amparbeng
Productor en línea: Jennifer Mostert
Diseño de producción: Luarnae Roos
Compañías. Productora: Burnt Orion Productions; distribuidora: Netflix


Intérpretes:


Fulu Mugovhani : Dineo,
Tumi Morake : Noni,
Bohang Moeko : Lunga,
Yonda Thomas : Max,
Mpho Osei Tutu : Recepcionista Hotel,T
Tiffany Barbuzano : Pam.


Sinopsis:


Dineo no puede pasar sin las redes sociales, los noviazgos y su ex. Menos mal que su mejor amiga, una soltera empedernida, la anima a disfrutar de la vida sin compromisos.


Crítica:


Un buen ejemplo de la sociedad líquida (terminología de Zygmunt Bauman), poblada de gentes más maleables que el blandiblú, que acaba adaptándose al recipiente que las contiene, antes como grupo, y ahora, impuesta por las nuevas condiciones que impone el señor Covid-19, lo constituyen críticas como la que incorpora en su página Filmaffinity Kate Erbland que escribe en IndieWire, que afirma que la película "aporta frescura y energía al género y satisfará fácilmente a la audiencia sudafricana y a los espectadores de todo el globo" (¿¿¿¿¿????). No entiendo nada de nada. ¿Por qué señalar a la adolescencia sudafricana si va a satisfacer a los espectadores de todo el globo, adolescentes sudafricanos incluídos? Mientras escribo este comentario oigo en la radio la entrevista a una tal Ana Grimal, que ha escrito un libro que se llama 'Cómo molaban los 90', que cuesta 17,95 (ahí es nada) y lo distribuye La Casa del Libro, Amazón, El Corte Inglés, FNAC...Escuchar a esta chica lamentándose de no haber incorporado personajes de la farándula que tuvieron tanta importancia cuando ella, que escribe de la adolescencia, no la alcanzaría ni al final de la década, y al rector del programa que se lamenta de lo tarde que abandonan los jóvenes la casa de sus padres, para habitar 'la casa de cartón' que algunos, más aguerridos se construyen aprovechando los zaguanes más amplios y libres (no tienen ni para dormir en un tubo apilado o un sarcófago), cuando para poder crear un hogar deben rozar un sueldo de 2000 euros (ni aquí, ni en Berlín). Lo máximo que se pueden permitir es depender de las buenas relaciones con unos compañeros de piso (la comuna como llama a estos habitáculos la madre de Dini, la protagonista), con los que no se pueden desahogar como con sus progenitores.lo hace para provocar.

La ópera prima de Ratleho Ramaphakela & Rethabile RamaphakelaSirously Single, comparte estándares con la sociedad, ya no occidental, sino globalizada, que estamos creando, y cae en los peores tópicos de cuyo uso los que ha sido acusado Hollywood: presenta una sociedad racializada, de la que están excluidos los colonizadores caucásicos (salvo en momentos puntuales, en segundo plano y borrosos), aborda la diversidad como una nueva normalidad, no consistente en pasear gatos como en las viñetas que dibuja Ana Grimal, sino en incorporar chicas de cualquier talla (altura, peso, masa corporal...) y eso no lo hace mal, aunque choca todavía el  resultado visual (no sabemos si busca una atmósfera muy colorista de forma superficial o simplemente provocar). Sabemos poco de la cultura autóctona sudafricana y todos andamos a la caza de la corrección política, lo que da como resultado críticas tan absurdas como la de IndieWire. Otros, por escribir algo, se apoyan en el manido concepto de previsibilidad (Daniel Hart, Ready Steady Cut), aunque, al final se aproxima más al cine de John Waters y, en realidad no funciona como comedia, ni se toma en serio la 'soltería', dice con valentía John Serba (Decider). La consecuencia es el escaso interés que ha despertado (26 lectores en Filmaffinity, que le atribuyen una nota media de 3,2, una media que Imdb eleva a 4,1, lejos del aprobado, basada en 500 valoraciones de sus usuarios). ¡Quién iba a decir que cuando una pandemia mundial amenaza a la población global, no la pilla como al protagonista de 'Soy leyenda', sino totalmente infantilizada y entretenida en reforzar nuevos empoderamientos y destruir los antiguos. Lemas como fraternidad o igualdad son ya una antigualla, sustituidos por consignas transversales que olvidan que hombres y mujeres son algo más que seres binarios y no binarios.

Muy lamentable ver este film en Netflix con un imperdonable doblaje que sitúa la acción en otro continente, una comedia romántica a la vieja usanza con nuevos tics y viejos prejuicios. adornados con quincalla, por mucho que parezca querer avanzar en los presupuestos de la cuarta ola del feminismo, imponiendo, de hecho, prototipos heteronormativos. Una clausura chunga, chunga, chunga y tramposa, que incorpora una camiseta con la imagen de África con un look de low cost. Conocemos tan poco el cine de este país, con excepciones como la de Neil Blomkamp, (Distrito 9, Elisyum), nacido en Johannesburgo, y posteriormente nacionalizado canadiense, un ejemplo que no ayuda a catalogar el film, bien como mainstream sudafricano o bien cine de explotación de carácter feminista, pero desde luego no 'de los mágenes', asimilable, en todo caso, a la mirada crítica de John Waters sobre la white trash y los rednecks de Estados Unidos, pero sin llegar a su sordidez, sino pretendiendo cumplir estándares de los jóvenes actuales a nivel global y su inclinación por la ropa barata, los pelos de colores y los maquillajes que, más que resaltar los rasgos de la cara, los dibujan, creando personajes diferentes a lo que se esconde tras las pinturas (cuesta mucho reconocer a Noni desmaquillada y sin pelucas).


La podéis ver y asombraros en Netflix. Desde luego cine diferente lo es.

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