Vida Incompleta. Kim Won-Sok. Crítica.

 



LA FIGURA DEL RESILIENTE: "AÚN SI PIERDES UNA PIEDRA DE GO, EL JUEGO CONTINUA'; SOLO ES NECESARIA UNA CONDICIÓN QUE PUSO NO HACE MUCHO UN MINISTRO ESPAÑOL: IMPERARE SIBI MAXIMUM IMPERIUM EST'. (En controlarse uno a sí mismo reside el máximo poder).


Ficha técnica, Intérpretes, Sinopsis, Lo que se dice (Pinchad aquí).


He de reconocer que fue Bong Joon-ho quien, a comienzos del siglo XXI atrapó mi atención hacia el cine que se hace en Corea del Sur, películas que, por muchos años que pasen son inolvidables para el espectador que ha tenido la suerte de poder acercarse a ellas. Los críticos de medio mundo, incluidos los de los rotativos más importantes de la Meca del Cine, al menos hasta hoy, Estados Unidos, premian sus películas y sus series con notas sobresalientes, -en concreto Imdb otorga un 8,6 a 'Vida Incompleta'-, y reconocen de paso una cultura milenaria que ha asimilado recientemente la idiosincrasia  occidental, se ha subido al carro de la era tecnológica, que muchos países de nuestras latitudes todavía rechazan, y con un ánimo que se acerca al sincretismo del antiguo imperio romano, han asimilado costumbres muy lejanas de las suyas, como las iglesias cristianas, una fe que muchos no practican pero respetan, fiestas navideñas y de fin de año de espíritu norteamericano (arboles adornados con luces y guirnaldas de colores), y han elevado a sus altares, como veremos, iconos cinematográficos, los nuevos ídolos y mitos de la era contemporánea, entre los que Kim Won-Sok encumbra al arqueólogo aventurero Indiana Jones, fruto de la inspiración de Steven Spielberg, uno de los forjadores de héroes actuales, al que respetan e imitan muchos cineastas sobresalientes; es halagador para nuestra cultura ver al Señor Oh, interpretado por Lee Sung-min, iniciar su nueva hazaña empresarial, con la que él sueña, en Petra, cubriendo su cabeza con el inconfundible sombrero de uno de los personajes más célebres de los que habitan en el Olimpo de los dioses que veneramos.

Hablaba recientemente Giuseppe Conte, el Presidente italiano, de la necesidad de fomentar un nuevo humanismo, pero da la impresión de que los coreanos se le han adelantado, y están dando forma a una democracia  joven, integrada en el sistema capitalista, pero muy crítica con su sociedad, y especialmente con los poderes económicos de su país (ver Crash Landing on Yoy, en Netflix). 'Vida incompleta' aborda un tema áspero, rocoso: las relaciones laborales en una célula social, una empresa de comercio internacional, que compra y vende productos en cualquier país del mundo, en el que se dan todo tipo de conflictos, bien jerárquicos, derivados del organigrama de la compañía, o de índole social, que se traducen en la discriminación de las mujeres, demasiadas veces objeto de acoso sexual, los 'novatos' o trabajadores temporales con pocas posibilidades de progresar en la empresa, o  la clase social de la que proceden los recién ingresados en la empresa, con pocas probabilidades de extender su contrato más de dos años, que diferencia entre quienes se han formado en Universidades de prestigio o han estudiado idiomas en los países de origen. El realizador opta por el racconto para encuadrar esta historia en el marco del sueño del Señor Oh, y su relato se caracteriza por un lenguaje poético, directo, cercano, cuyo resultado es una penetración en los personajes con los que empatiza el espectador, un punto de vista que le permite el formato elegido, el de una serie de veinte episodios, para contar la historia de un loser, un perdedor, un brillante jugador de go, al que la muerte temprana del padre lo ha obligado a abandonar su propio sueño, cultivado en esta actividad desde la más tierna infancia, una pasión que, unida a su destino adverso, no le habían permitido terminar sus estudios de secundaria, ni ir a Universidad alguna, con prestigio o sin él. Este joven abnegado, inteligente y respetuoso con todos, Jang Geu-rae es, en parte, narrador de esta historia, en la que nos vamos implicando a través de su punto de vista.

Kim Won-Sok nos da un testimonio, a veces insoportable, de la dureza de la vida de estos hombres insensibles (algunos golpean a sus subordinados y estos a los que dependen de ellos), que con demasiada frecuencia beben para soportar su ritmo vital, tan insoportable o más que lo que ellos llaman 'trabajo de campo', el que los obreros hacen en las fábricas, de cuya pertenencia familiar a esta clase social no se avergüenzan, sino que lo llevan a gala (no hay signos de la aporofobia de que habla Adela Cortina, la filósofa valenciana, en relación a España; ellos vivieron una guerra que partió su país en dos, pero no hay acritud, y si sensibilidad social). Un detalle que para algunos puede pasar desapercibido pero que en el film tiene gran relevancia, y nos permite conocer mejor un país que vacunó dos millones de aves para contener la gripe aviar, es la información que proporciona el corte de cabello, especialmente en los más jóvenes: flequillo denso y tupido, muy kapopero, como el de Jang Geu-rae; largo pero muy cuidado (al estilo de los Beatles de los primeros tiempos, rebeldes ma non troppo), como el del nervioso, locuaz y muy expresivo Han Seon-ryun (Byun Yo-han) o más acorde con el corte de los jefes, como el del más oscuro de los novatos, Jang Baek-ki (Kang Ha-neul). Cuando finalmente veamos a Geu-rae en Petra, superada su etapa de precariedad e iniciando una nueva vida en la que el trabajo no entorpece su itinerario existencial, ha abandonado su peinado, caracterizado por una gran y tupido flequillo. No entendemos bien este baile, pero Won-sok nos advierte de ciertas costumbres imperantes en un universo muy lejano para nosotros.

En las películas coreanas vemos a las mujeres integradas y, aunque abundan los hombres en los puestos más elevados, alguna de ellas ya ha roto el techo de cristal y tiene bastante poder, e incluso auditan a sus compañeros masculinos, pero tanto para ellas como para ellos rige el principio de que 'la oportunidad viene con diploma'. Mas esta regla de oro no es imbatible, puede ser orillada por un resiliente, cuyo lema es "aguante y te acercarás de algún modo a una vida completa"; todos tenemos, en verdad, una vida incompleta. El Señor Ho, que tiene una familia a la que quiere, pero le cuesta volver a casa, le confiesa a  Geu-rae que, mientras miraba, siendo adolescente, 'Indiana Jones y la última cruzada' soñaba con viajar por el mundo y se juró que lo haría, porque "un sueño sigue ahí, aunque no veas el camino". El gerente humanista cita al escritor chino, máximo representante del Movimiento de 4 de Mayo', Lu Xun, quien dijo respecto al camino para alcanzar nuestros sueños que: "La esperanza no puede decirte que exista. Es igual que los caminos que atraviesan la Tierra, porque no están todos hechos. Cuando muchos hombres van en una dirección se construyen su camino". No es solo donde caminamos, sino hacia dónde avanzamos. Un camino en el que no podemos avanzar no es un camino de verdad, Un camino está abierto para cualquiera, pero cualquiera no puede tomar ese camino., dice una voz en off. Un broche de oro para una historia de abusos, corrupción y soborno, que nos hace caer en la cuenta de que, ahora, caminamos en contra dirección y no podemos avanzar, porque muchos que en otros tiempos tuvieron un sueño colectivo hoy están deprimidos, enfrentados,  y sin esperanza

Una serie de veinte capítulos que se disfruta, nos enriquece, y nos hace, al menos durante un tiempo, felices y esperanzados. La podéis ver en Netflix.

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