My Love Holo. Lee Sang-yeob, Ryu Yong-ja. Crítica

 


HOLO, ASISTENTE VIRTUAL EMOCIONAL


Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí).


Cuando hicimos un post sobre la ficha técnica y sus creadores, apuntábamos que esta serie, estrenada el 7 de febrero de 2020, un mes antes de la declaración por la OMS de la Pandemia mundial del Covid-19, esta serie apenas ha merecido alguna reseña, aunque las que se encuentran son muy positivas. Daniel Hart (Ready Steady Cut) recomienda  My Holo Love, ya que, según el crítico, muestra en cada capítulo un progreso en el argumento y una intención clara de contar una buena historia; John Serba (Decider) ve en la serie un potencial suficiente para que el relato no sea una pura banalidad. La página española Filmaffinity da una nota media de 6,5 basada en 97 votos, y sus lectores, a pesar de temer ser mal interpretados por el cinismo imperante en la sociedad occidental,  acaban por alabar el proyecto.

Desde el primer capítulo se apuntan las líneas fundamentales de una historia que combina el metadiscurso cinematográfico, desvelando ciertos recursos para despertar la emoción del que mira, el espectador, con técnicas de realidad aumentada a cargo de un auxiliar muy particular, un ejemplar novedoso de IA, convertido en coach relacional de una chica discapacitada. El artífice del prototipo muestra una actitud similar a la que defienden las feministas de estos lares que definen el amor romántico como mal amor, (Go Nan-do lo condena como una de las mayores mentiras que ha forjado la humanidad), ya que este sentimiento no es eterno y proclamar esta verdad es una muestra de sinceridad, una virtud que a su vez sólo sirve para esconder los sentimientos. Un buen comienzo que tiene como centro una argucia para poder ver aquello que nuestros ojos no nos permiten, unas gafas realizadas con un cristal especial, algo que no es del todo nuevo, ya que este recurso lo usó por primera vez  John Carpenter en 'Están vivos', puesto ahora al servicio de una trama más actual. No faltan spin-offs de otros temas que los coreanos tratan en casi todas sus series, como  el abuso laboral y sexual que ejercen ciertos ejecutivos del país...

Este es un buen umbral para encuadrar nuestro análisis de un film que incide, no solo en lo evanescente de la pasión romántica, sino en la soledad de un individuo traumatizado por diversas razones derivadas de su estar en el mundo, su relación con los demás, no siempre imbuidos de amor a la humanidad, sino obedientes al vientre como sentenciaba Salustio en su retrato de Catilina. En el contexto de una guerra comercial por el control de las nuevas tecnologías, un holograma, una figura de la que hay múltiples precedentes en el cine americano, un parentesco que los coreanos no disimulan, ni siquiera en ritos sociales e indumentaria (que tiene su influencia en un modernismo minimalista pijo), pero que ahora salta al primer plano, incluido el título. Pero no hablamos de un asistente en las tareas domésticas ¿Nos imaginamos un producto de IA con el que tanto hombre y mujer solitarios pudieran conversar, confesar sus temores, sus filias y sus  fobias y además lo ayudara a resolver cuestiones de orden práctico? Ya no harían falta cafeterías, ni cines, ni otros lugares de reunión social en los que el hombre no se sintiera solo, bastaría un asistente como Holo. Un camino que la sociedad ha emprendido obligado por un virus que recluye al individuo en casa y en muchos casos, ya sea por enfermedad, edad u otras circunstancias se ve condenado a la soledad.

La probadora involuntaria será una joven afectada por ceguera facial, que después se desvelará que es la consecuencia de  un trauma que no le afecta a ella sola. La serie, más breve que otras, tiene menos momentos de tensión y algunos, aunque de escasa duración, valle, pero al final no decepciona. El protagonista nos recuerda en su fisonomía (tiene tres años menos, pero parece un niño) a otro Hyun, Hyun Bin, pero se aleja de él en la madurez de su apariencia y en la gestualidad que caracteriza a un actor que ha saltado fronteras, si bien resulta bastante convincente en su papel de joven destrozado y dotado de un gran talento, acompañado de una actriz Ko Sung-hee, interpretando a un joven que disimula bien su incapacidad, interpretada por sus compañeros como arrogancia: Han So-yeon. En el último capítulo se resolverá el conflicto, en el que entran en juego el bien y el mal, que no tiene fronteras definidas. A estos viejos conflictos, sus creadores añaden uno nuevo: la nueva función de las policías de todo el mundo, que consiste en perseguir a Hackers desprovistos de fisicidad e intentar descubrir a sus creadores, siempre que la IA no haya iniciado un camino autónomo,  que se desvela con una simple expresión demasiado humana, que puede ser aprendida por quien controla millones de datos: " De nada".

Estamos entrando en la era tecnológica, aunque quienes se ha resistido hasta el primer día de pandemias, no acaban de entender y quieren creer que es reversible. Disponible en Netflix.

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