El rey: Monarca eterno. Crítica.

 



Ficha de identificación, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí).


LAS ELECCIONES FORJAN EL DESTINO, PERO NADIE PUEDE ELEGIR A SUS PADRES.


El realizador Baek Sang-hoo, apoyado en su guionista Kim Eun-sook, construyen un relato complejo en el que mezclan la fantasía, el drama, el romance y a ratos la comedia, y la posibilidad de la existencia de mundos paralelos, basada en la mecánica cuántica, con el objetivo de construir una historia en la que conviven  universos paralelos, lo que permite a los amantes servirse de todas las paradojas espacio-temporales posibles para reinventar su amor cada día y de esa forma hacer posible mantener la pasión en la pareja y luchar contra el desgaste de las relaciones y los destrozos que provoca el  paso del tiempo que no podemos atrapar. Las influencias tanto literarias como musicales y cinematográficas son muy evidentes desde la primera secuencia, partiendo de la elección de un clásico occidental como 'Alicia en el país de las maravillas' de Lewis Carroll,  para representar la dualidad realidad/irrealidad, en el momento en el que Príncipe benevolente, tras mirarse verse reflejado en un espejo, se hace la misma pregunta que Carroll hizo a la pequeña Alicia, al obligarla a cuestionarse, ante la superficie pulida, en qué mano, la izquierda o la derecha, llevaba una naranja. Para resolver la angustia que le produce la imaginada dualidad entre mundo real e irreal el Rey Lee Gon sigue a un conejo que lo lleva, a través de un portal a un mundo paralelo, la República de Corea, poblada por los mismos personajes, sus doppelgangers que existen en su reino, un universo en el que  ya no es rey sino que se convierte en la máxima representación de la locura, desplazándose a lomos de su caballo blanco, de origen español, al que llama Sr.Maximus. En realidad es un rey benevolente y democrático, movido por el espíritu de venganza de Hamlet, que en su vagar por diferentes mundos, se enamora de una joven republicana, policía y cinturón negro de taekwondo, una mujer de acción que, a diferencia del Rey, un matemático ilustrado, creía que la tierra era plana y no entendía los embrollos de la mecánica cuántica, pero que se enamora de un joven que en su universo es considerado un chalado, que cree en flautas mágicas y portales a través de los cuales se viaja en el especio y el tiempo. Un recurso literario que permitirá a los impulsores del proyecto  observar que los excesos del pasado perduran y que el progreso no ha sido capaz de acabr con los malhechores.

Muy interesante la forma de abordar el espíritu de la res publica, la cosa de todos, que impulsó en la Roma clásica una forma de gobernar en la que no se aceptaba la monarquía hereditaria y tiránica, que encarnó como ningún otro Tarquinio el Soberbio que representaba la figura del tirano oriental tras alcanzar el poder después de matar a su suegro, y que lo perdió definitivamente después de que uno de sus hijos violara a la casta Lucrecia quien, al no poder soportar la vergüenza, se quitó la vida delante de su padre y su marido; Occidente tardó mucho tiempo en aceptar la figura de un rey; el propio Napoleón se proclamó emperador . El rey Lee Gon es un monarca actual, ilustrado, sometido al control de los políticos, que sitúa al mismo nivel la defensa de su reino y su libertad individual. ¿Misógamo? No parece que tenga una aversión especial al matrimonio sino que respeta los intereses de su amante, que desea vivir su vida en la República de Corea, seguir ejerciendo su profesión como policía, y disfrutar de su amor sin condiciones; el hecho de tener que buscar un portal cada fin de semana ( a diferencia de cualquier otra pareja de enamorados quedan en los obeliscos del portal que encuentran abierto a diferentes tiempos y lugares, y no el de su propia casa, situándose en el espacio-tiempo  concreto siguiendo la evolución de la tecnología de las cabinas telefónicas, ubicadas en las calles, en las que todavía se pueden encontrar). De alguna manera hacen posible un concepto difícil de admitir por un científico, el destino, que se hace realidad cuando uno elige los pasos que quiere dar, poniendo en riesgo su propia vida. El Rey nombra sucesor, que siguiendo una tendencia muy marcada por el pueblo coreano, con toda probabilidad no será descendiente suyo. Este posicionamiento conduce a uno de los planos de detalle más efectistas del film, el de las manos de los protagonistas cuando pasean por una calle y parecen dirigirse a un cine, tras ver su propia película muda en las pantallas de las cámaras de vigilancia.

Para contar esta historia en la que contrapone la república y un ficticio reino de Corea, en el que seguirían unidas Corea del Norte y el Sur (el rey le pide a su amante que le cuente qué ocurrió en 1950 entre lo que ahora son dos países), y la opción del monarca por una forma de relacionarse con la mujer elegida que tiene más que ver con los jóvenes coreanos de la actualidad que con la sociedad que organiza matrimonio de conveniencia (juega a su favor que no tiene padres y él es que reúne en su mano todo el poder, simbolizado por una espada artúrica),  Baek Sang-hoon no ha dudado en seguir los pasos de Ridley Scott o Wolfgang Petersen en 'Gladiator' y 'Troya, con un score musical muy similar al que compusieron Hans Zimmer o James Horner, incluidos los inquietantes coros, que no tiene ambages en combinar con momentos de pop coreano`, más ligero, para intensificar el romance entre el monarca y la policía. En cuanto al elenco de actores han contado con el camaleónico y versátil Lee Min-ho, capaz de representar con la misma soltura y elegancia a un joven adolescente e inmaduro, el alevín de la presidenta de un importante conglomerado en 'Boys Over Flowers', un hermoso príncipe en 'El rey: Monarca eterno' o un marginal desgraciado en 'Gangnamblues', un trabajo que lo ha situado, junto a Hyun Bin, entre los actores más apreciados fuera de Corea. Uno de los momentos más divertidos corre a cargo de Wo Do-hwan, que encarna dos papeles, el jefe de seguridad de Gon, Jo Jung, y el policía Jo Eun-seob, su doppelganger, que al ver al primero, vestido pulcramente y repeinado, primero se asusta al constatar su parecido con él, pero a continuación afirma que hasta ese momento no se había dado cuenta de lo guapo que él mismo era...No es un detalle carente de importancia, ya que en la consolidación del ídolo masculino, no sólo se cuida  su vestido, peinado y maquillaje, sino que se refuerza el resultado haciendo hincapié verbalmente en la belleza del icono sensual masculino; la mujer es más jefa, menos atenta a su imagen y defensora a ultranza de las conquistas sociales y también legales en su lucha por la igualdad, que el hombre se ha acostumbrado a respetar. En los film que protagoniza Lee Min-ho el acercamiento entre el hombre y la mujer se produce sin generar tanta ansiedad como en otros doramas coreanos, el hombre abandona generalmente su postura de brazos caídos, y el contacto, aunque prudente, se produce con mayor frecuencia.

Un film que merece el trato que ha recibido y que convierte en un momento de placer cada episodio, sin importar que a alguien le hayan hecho spoiler o se lo haya hecho él mismo para disfrutar de cada momento de la serie.


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