El poder del perro. Jane Campion. Crítica.

 




DE HABER HECHO CASO A NUESTRAS MADRES, NO HUBIÉRAMOS LLEGADO A NINGUNA PARTE.


Ficha de identificación, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Crítica:


La ola coreana, el Hallyu, está situando al mundo occidental en una difícil tesitura;  superar el desencanto que produjeron, primero la primera crisis global, la caída de Wall Street como consecuencia del fiasco encabezado por Lehman Brothers, que sumió a Occidente en una depresión profunda que se intentó salvar ahogando a los países que componen el mosaico de Europa, y  algunos años después con la primera pandemia, también global que todavía no hemos superado, para poder competir en igualdad de condiciones con el área oriental del globo que emergía con fuerza. Estos nefastos acontecimientos sumieron a las potencias que dirigían el mundo hasta ese momento en un profundo sopor del que no se han recuperado, razón por la que saludo con entusiasmo proyectos como el que encabeza Jane Campion, la realizadora neozelandesa de 'El piano', que entra de lleno en las cuestiones que preocupan a nuestra sociedad y las plantea con valentía y sin miedo a ser malinterpretada, convirtiendo el núcleo de su discurso en una reflexión sobre la homosexualidad, pero como diría un amigo mío, tratándola como un elemento narrativo, no cualquiera, sino el nuclear y no como una obligación de mera inclusión social del colectivo. La neozelandesa se pone al servicio del eslabón más débil de la cadena, una mujer sola con un hijo adolescente que quiere ser cirujano, lo que le permite desarrollar una destreza que le será muy útil para resolver el conflicto; una mujer que se enfrentará ella sola a un representante de la sociedad matriarcal que intenta separarla de su hijo con la manida excusa de que lejos de la madre se hará un hombre, al que la protección materna convierte en un ser débil y digno de burla de los hombres-hombres que, con la aceptación general  de que lo son se bañan desnudos, desnudos se tienden al sol, mientras añoran a su antiguo amante jugando con una tela de algo que puede ser una fina seda, sin estar ausentes pruebas del narcisismo del hombre altivo, arrogante e inmisericorde con los que considera inferiores, concretamente la mujer y los indios.

El hombre en cuestión, el verdadero protagonista, para quien parece haber sido escrito el guion, Benedict Cumberbatch, representa en este caso un papel muy diferente al de Alan Turing en 'The Imitation Game', transitando de víctima a verdugo, aunque en esta ocasión Jane Campion deja de lado la retórica anti-placer, considerada por algunas feministas, como Amelia Jones, profundamente elitista. Phil, así se llama el villano, acorralará a la mujer, la empujará al abismo del alcoholismo, e irá conduciendo las pasiones hacia el desarrollo del sentimiento de venganza de Peter, el hijo, que está dispuesto a impedir la destrucción de su madre. Tanto en 'El piano' como en El poder del perro' las mujeres llegan al público a través de los sentidos. Ambas protagonistas tocan un instrumento, el piano, y reciben de sus maridos el regalo de uno de estas herramientas concebidas para el placer de sus invitados en las veladas nocturnas y exhibición del lustre de la familia, aunque el grado de virtuosismo de ambas es diferente y se corresponde con su extracción social. Rose, igual que su antecesora en la película precedente, será humillada por el hombre, aunque este ataque a su dignidad no desemboque en el enamoramiento del maltratador, sino en el sentimiento de inmovilidad, impotencia y espera que tantas mujeres conocen.

De este modo el trío protagonista, formado por una mujer, el hermano de su marido y su hijo adolescente, solo puede conducir a la tragedia. La película no trata de conflictos entre diferentes colectivos dentro de la sociedad patriarcal, sino de enfrentamientos como seres individuales que forman parte de la misma y no pueden inhibirse; Phil Burbank, con independencia de su orientación sexual, que no exhibe ante nadie, excepto cuando tiene un objetivo claro, es un duro y cruel representante de esa sociedad, y su víctima propiciatoria es una mujer con un hijo varón, lo que debilita su posición, una flaqueza que el verdadero perro del lugar olfatea desde el primer momento y que fomenta esos sentimientos encontrados que potenciarán el deseo de venganza. Un film valiente de una mujer que decide contar esta historia, quizá controvertida, porque todavía estamos luchando por conseguir la igualdad de todos los hombres y mujeres con independencia de su edad, su credo, su origen, su clase social o su orientación sexual. Un film importante que podéis ver en Netflix, un drama que rinde homenaje a uno de los maestros del Western, John Ford, y a su película 'Centauros del desierto' con algún cameo significativo. Un film difícil de clasificar en un género determinado, compartiendo elementos del drama y el western.

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