Estamos muertos. Lee Jae-Gyu y Kim Nam-soo. Crítica.

 



PARA SALVAR A LA HUMANIDAD ¿CUÁNTA CRUELDAD ES ACEPTABLE?


Ficha de identificación, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Crítica:


'Estamos ante una serie importante, que pone de relieve una de las causas por las que el cine ya no puede competir con relatos que se extienden durante más de veinte horas (a veces más y otras menos, aunque esta es la excepción), que están dejando cao al cine norteamericano, que antes reunía en torno a él las filias y las fobias de quienes veían en sus películas una representación del imperialismo americano. Ahora, cuando se produce una pandemia que afecta a todo el mundo, muchos creen que el virus ha sido creado en un laboratorio, y ya no miran a Rusia ni a Estados Unidos, sino al Gigante amarillo, un posicionamiento que ha obligado incluso a la ONU a destacar expertos en China que no han llegado a conclusiones irrefutables. Los coreanos del sur plantean la misma hipótesis, pero no se van más allá de sus fronteras a buscar responsables, sino que lo hacen en su propio país y llegan a conocer no sólo que ha sido creado por un profesor de un instituto de secundaria despechado, sino que la actitud de la colectividad ha favorecido su expansión y evoluciona tan rápidamente y sin dar espacio a la posibilidad de frenarlo que se piensa ya en una solución drástica: matar a todos los habitantes de Hyosan, una ciudad ficticia del Sur del país,  donde está ubicado el High School, una decisión con implicaciones morales muy dudosas, que ha inspirado mucha literatura y obras cinematográficas, como la película norteamericana Espías desde el cielo, dirigida por Gavin Hood en 2015, de la que dijimos en su momento que planteaba un dilema "que enfrentaba a personajes con profundas prevenciones éticas, que preferían interrumpir toda operación antes que cargar sobre su conciencia dar la orden del asesinato de una niña  con el objetivo de matar a un terrorista suicida, que van a cometer unos jóvenes soldados tan pronto como aprieten el botón que libera las bombas, con aquellos que piensan que es preferible matar a uno para salvar a un número potencialmente mayor. El realizador sudafricano no se lo pone fácil a los espectadores ni a los creadores de opinión de cualquier clase, ya sean críticos de cine, sociólogos o politólogos que expresan sus ideas diariamente ,,," en cualquier medio. La serie ha sido muy bien calificada por la prensa y el público norteamericano, como refleja la página Imdb que publica una nota media de 7,6, basada en el voto de 28 usuarios.

Cuando se abandona a su suerte a los jóvenes del Instituto, la delegada de clase, una buena estudiante pero a la par una chica oscura, que teme el control al que la somete una madre intransigente y procura no tener compañeros para no delatarlos ante su progenitora por cualquier razón, dice a sus compañeros: " En algunos países la muerte de un adulto es más triste que la de un niño, y en otros al contrario. Cuando los niños mueren se pierde la esperanza, cuando mueren los adultos su sabiduría. ¿Qué valoramos más? El guion de la serie es escalofriante, porque cualquier observador atento de cualquier país del mundo podría haberlo escrito, y decidir sin tertulianos que lo ayuden qué política se ha seguido en su país, si se ha abandonado a los viejos o a los jóvenes, en qué franja de población ha habido más víctimas encerradas sin posibilidad de decidir su destino, cuántos rehenes de la sociedad han visto llegar a sus lugares de encierro soldados provistos de máscaras antigases venenosos y si, finalmente, los han dejado donde estaban a merced de su suerte. La serie bandea entre el protagonismo de las masas y la presencia del individualismo americano, y podemos decir que hay un resultado ex aequo, con un final que parece inspirado en la película de Bong Yoon-ho, realizada en 2006: The Host.  El cine asiático tiene una larga tradición de relatos de terror, de muchas de cuyas producciones se han hecho remakes en Estados Unidos, pero aquí compiten ambos claramente en el terreno de los no-muertos descerebrados que deambulan por las calles como pollos sin cabeza, representando a las masas de población desorientada, que contrastan con los vampiros aristócratas que descansan en ataúdes en las criptas de sus castillos, rodeados de bellas y excitantes mujeres.

El desarrollo del relato estremece porque evoca todo lo que está sucediendo en el mundo y cómo finalmente las masas con su comportamiento errático han incorporado a los 4 Jinetes del Apocalipsis, con la llegada de la Guerra, a pesar de que la sociedad moderna no ha iniciado este ciclo mortal como era habitual en la era pre-industrial (malas cosechas, hambre, debilitamiento de los cuerpos, peste, guerra y muerte); si se ha producido algún desabastecimiento se ha debido más a la codicia de algunos ignorantes que a la falta de cualquier producto necesario para la vida. Sin embargo, el desarrollo de las comunicaciones ha favorecido la rápida expansión de esta 'peste', que ha obligado a los gobiernos a declarar normas excepcionales como el Estado de Alarma que todos conocemos. En la ficción que analizamos se implanta la Ley Marcial por primera vez desde la democratización del país el 18 de Mayo de 1988.  El relato se ocupa de reacciones como la caída de la bolsa, el racismo, la xenofobia, el odio al emigrante que huye de la catástrofe, del virus al que se bautiza con el nombre de Jonás, que no se transmite por medio de aerosoles, sino del conocido mordisco del zombi; el virus aprende y hace temer al científico que puede forzar el nacimiento de una nueva especie humana ¿más insolidaria y agresiva? si logra reconocer la mente humana... Y parecd que la conoce bastante bien, provocando finalmente la tragedia que pocos esperan.

Todo esto más las medidas que deben tomar los gobiernos hasta llegar a la opción final, verdaderamente traumática, está narrado con elegancia, evitando en lo posible mostrar en pantalla secuencias escatológicas, soeces y extremadamente violentas, pero jugando con los tiempos, las situaciones, de tal forma que Lee Jae-Gyu y Kim Nam-soo consiguen que un relato que consta de 12 episodios de 1 hora de duración contengan el número suficiente de situaciones diversas y giros inesperados, que van representando en pantalla los odios y rencores que se generan en los centros educativos entre los jóvenes por diferentes razones, incluida la lucha por el poder y el liderazgo de grupos. Muy buen guion, una actuación de los jóvenes extraordinaria y una ejecución relevante, apoyadas en un buen subtexto. Muy recomendable. 

 Disponible en Netflix.

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