Desfile de corazones. Filip Zylber. Ficha de identificación. Crítica.

 


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OH RACIOCIONIO!  HAS IDO A REFUGIARTE EN LOS IRRACIONALES PORQUE LOS HOMBRES HAN PERDIDO LA RAZÓN (JULIO CÉSAR, WILLIAM SHAKESPEARE).


Ficha de identificación:



Ficha técnico-artística:


Título original: Parada Serc
País: Polonia
Año: 2022
Duración: 108 minutos
Género: Comedia romántica

Dirección: Filip Zylber
Guion: Wiktor Piatkpwski, Natalia Matuszek, Marianna Pochron
Casting: Julia Popkiewicz
Dirección de Fotografía: Malte Rosenfeld
Música: Pawel Lucewicz
Edición: Krzystof Boron, PSM

Diseño de Vestuario: Marta Ostrowicz
Maquillaje: Ewa Kowaleska

Productora: Magdalena Szwedkowicz
Productor ejecutivo: Ewa Jastrsebska
Diseño de producción: Agata Lapacka, Ewa Solecka
Compañías productoras: Enedemolshine Polska; distribuye Netflix



Reparto:


Anna Prochniak: Magda
Michael Czernecki: Krzystof
Iwo Rajski: Karol
Piotr Rogucki: Wiktor
Monika Krzywkowska: Zula


Sinopsis:



Una mujer que le tiene miedo a los perros viaja a Cracovia para salvar su trabajo, y conoce a un viudo agradable, su hijo y...un perro.



Lo que se dice:


Todavía no hay reseñas de periodistas ni valoraciones de espectadores, excepto una nota media de 5,5 que publica la página norteamericana Imdb, basada en los votos de 53 de sus lectores.

Solo hay una reseña y no es buena, la de Daniel Hart (Ready Steady Cut) que de paso que califica el film de poco original, arremete contra Netflix. Esto no es nuevo, ya lo sabemos, y dio pie a un gran debate que capitaneó Umberto Eco en Apocalipticos e integrados, cuando la televisión era apenas un proyecto; eso lo sabemos ahora, Hoy Netflix ha conseguido sacar de los márgenes (nomenclatura de Luís E,Parés) el cine que se hace fuera de los grandes circuitos y darlo a conocer, saliendo, por fin del terreno de exclusividad de algunas élites ya que no encontraba lugar en las salas comerciales, sino en el ámbito de los Festivales o certámenes de menor importancia. Ahora se nos da la oportunidad de conocer el cine polaco más marginal, el que se hace con menos recursos. Vamos a aprovecharla, teniendo en cuenta que la primera pandemia global sucede a la primera crisis global y que, ahora, incluso en EE.UU. muchas películas parecen estar deficientemente financiadas, si bien algunos ejemplos recientes como 'El juego del calamar'  de Hwang Dong-hyuk  nos demuestra lo que se puede hacer con dos millones de dólares que, por otra parte, no quien tiene talento dispone siempre de esta 'insignificante' financiación.



Crítica:


Es quizá difícil hacer llegar a cualquier lector lo que consigue Filip Zylber en esta Feel Good Movie polaca, un relato que pretende hacer feliz a la gente durante hora y media, haciendo suyo el axioma de Epicuro: "La felicidad consiste en la falta de sufrimiento", una reflexión que expresa en voz alta un personaje secundario que, a pesar de defender una pequeña parcela de contenido, es uno de los que más información transmite, aunque la historia está plagada de arquetipos en parte iguales y en cierta medida diferentes a los que pululan en occidente. El cineasta polaco ha logrado compartir con sus espectadores en un film que parece inspirado por la Hallyu Wave, aunque el contenido se muestre de forma más ligera y no abarque tantos aspectos como permite una serie televisiva, lo que diferencia a los pueblos del globo de acuerdo con su intelligentsia, sus creencias, el estadio de desarrollo en que se encuentran, o incluso la pertenencia durante más de la mitad del siglo pasado a bloques ideológicos diferentes.

Desfile de corazones nos muestra un país que ha avanzado en lo material, sin que podamos observar diferencias en la forma de vestir, los altos edificios de las ciudades donde se alojan los grandes conglomerados, los medios de transporte... La revolución de los medios de producción ha hecho que todos nos parezcamos muchísimo, sin embargo hay algo sustancial que nos diferencia y quizás constituya en algunos momentos una barrera insalvable para el acercamiento y la comprensión de los pueblos, como evidencia el crítico indie, Daniel Hart (Ready Steady Cut), citado anteriormente. El ojo indiscreto a la cámara, al introducirse en las reuniones relajadas y las conversaciones de hombres y mujeres, su forma de tomarse el trabajo, sin estrés, de Cracovia, con independencia del oficio que realicen para vivir y alimentar a su familia (sepultureros es un ejemplo) hablan de la felicidad y de los aspectos que contribuyen a conseguirla, se toman la vida con calma, cantan rock con una guitarra a mitad de su jornada, cuidan a los perros, saborean buen vino; en realidad hay cierto cameo de Atrapado en el tiempo de Harold Ramis, aunque los ciudadanos de Cracovia tienen una mayor formación que los rednecks americanos, lo que puede que no haya gustado al pensamiento indie que huye de las contextualizaciones y de la expresión de cualquier sentimiento.

Los espacios seleccionados son muy agradables, la gente es guapa sin desmarcarse de la realidad, y muy europea en su aspecto. Disfrutan más bebiendo un buen vino con sus amigos en lugares bien cuidados, disfrutando del tiempo, sin prisas (un verbo que forma parte del núcleo del mensaje), lo que transmite esa placidez al público, y le enseña que hay otra forma de estar en el mundo sin volver atrás en procesos de crecimiento irreversible. Como en el siglo XIX hicieron otros filósofos que cambiaron el mundo aceptando la industrialización y desmarcándose de los ludistas, Filip Zylber nos demuestra que se puede vivir en un mundo tecnologizado sin abandonar a Sócrates o Epicuro, una vez terminada la jornada laboral y cuando puedes explayarte con tus seres queridos. De forma nada agresiva, sino con total normalidad, introduce temas candentes como la homosexualidad y su proceso de normalización social, y el amor a los animales y su educación también ciudadana. Muy interesante. No había visto nunca un film que tratara este tema de esta manera tan esperanzadora.

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