I Am a Dancer. Pierre Jourdan. Ficha de identificación. Crítica.

 



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CADA VEZ QUE BAILAS, LO QUE HACES DEBE LLEVAR TU SANGRE. VIVO EN MIS MALETAS, Y MI UNICA TIERRA ES MI TRABAJO, DICE NUREYEV.


Ficha de identificación:

Tìtulo original: I Am A Dancer
País: Co-producción Reino Unido/Francia
Año: 1972
Duración: 02 minutos
Género: Documental

Ficha técnico-artística:

Dirección: Pierre Jourdan
Guion: Pierre Jourdan, John Percival (autor de la narración)
Dirección de Fotografía: Toni Imi, Michel Kelber
Director  musical: Evdoros Demetrion
Edición: Catherine Henry, Timothy Gee
Director artístico: Michael Finlay
Diseño del set: Sidney Reytex

Maquillaje: Michel Derruelle
Peluquería: Pierre Vade

Productor: Evdoros Demetrion
Productor asociado: Denise Tual
Productores ejecutivos: John L. Hargreaves, Denise Tual
Compañías productoras: Studio Canal,  Anglo.EMI FILM Productions Limited,  Pierre Jourdan Film,  Demetrion Production; distribución: Netflix


Reparto:

Rudolf Nureyev
Margot Fonteyn
Carla Fracci
Lynn Seymour
Deanne Bergsma



SINOPSIS:



El documental narra la visión del mundo de Rudolf Nureyev, uno de los mejores bailarines de ballet de su generación.


LO QUE SE DICE:


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CRÍTICA:

Más allá de contarnos cómo se fabrica un mito, el film muestra la decadencia que presentaba la Unión Soviética en la época que se representa, en la que un joven Nureyev muestra unas mallas gastadas, incluso rotas, y unas zapatillas en el mismo estado, pero tan pronto entra en escena y comienza a ejecutar su danza, nos olvidamos de la ropa que lleva puesta, y nos daría igual que fuera desnudo. Las partners femeninas quedan deslucidas y todas las miradas se concentran en un bailarín que ejercitó su cuerpo tal como predicaba, dejando en cada actuación un reguero de su propia sangre, dicho esto metafóricamente, algo que Aronofsky intentó reflejar en 'El cisne negro', film protagonizado por Natalie Portman, que tiene como referente negativo a Mila Kunys, que interpreta a Lily, su endiablada competidora. Quizá por proximidad emocional, cuando hice este post dije: " Nina es una joven adolescente, que está definiendo su orientación sexual, que duerme en una habitación en la que tienen fuerte presencia los recuerdos de su infancia y que vive aún sometida a la tutela materna que se expande in extremis e intenta protegerla del mundo exterior, controlarlo todo, infundiéndole simultáneamente todos los terrores que llevan consigo los 'monstruos humanos': miedo al fracaso, al desengaño amoroso, a la muerte, a la competencia que acaba con los mejores... Pero todos tenemos nuestro alter ego, nuestra imagen especular invertida, que nos empuja a cumplir nuestro destino o fracasar y morir como el cisne negro de Chaikovski."

Nureyev es de origen tártaro, nació en un tren e inicia su carrera en Leningrado, en una escuela de clásicos, la Kirov, pero siempre estuvo interesado en el ballet moderno, como el que descansa en la música de Stock Hausen, impulsado por Field Figures, una opción que protagoniza una secuencia de corte muy vanguardista e interesante. Las condiciones materiales con las que comenzó su carrera el bailarín mejoraron notablemente cuando cruzó la línea y se autoexilió, aunque las zapatillas y los caalentadors de las piernas siempre cumplieron su función, que es la de calentar el cuerpo; el resto, el adentrarse en las vanguardias, según afirma el propia documental,  el que el público se acostumbre a otras  formas de movimiento de los bailarines y otra música, exige su tiempo. Para los protagonistas es como volver a la escuela. Este episodio ocupa una fracción importante de la parte central, en la que Nureyev reconoce  que  su formación tuvo lugar en Inglaterra no en Rusia (Nacido en 1938, pidió asilo político en Occidente el 17 de junio de 1961, en el aeropuerto de París-Le Bourguet a la edad de 23 años): "Yo traía el bagaje de conocimiento, -dice-,  pero aprendí a utilizarlo en Inglaterra, y pasé la mayoría de mis años profesionales como bailarín en este país...pero vivo en mis maletas y mi única tierra es mi trabajo." El documental va derivando en una exhibición de su trabajo con directores vanguardistas, pero también  su vuelta a los clásicos rusos con Margot Fontayne. A los 55 años Nureyev murió víctima de la primera zoonosis mundial, el SIDA, que pilló desprevenida a la sociedad, una enfermedad de la que no quiso tratarse.

La conclusión a la que llega, al menos en ese momento, el bailarín que el premio al esfuerzo es tu propia satisfacción; "la vida,  dice,  es la obra de uno mismo. Eso es todo, así de simple. Hay que ser fiel a todo lo que haces, y lo que yo hago es bailar. Es mi vida." No quiso atender a otras exigencias vitales y murió a los 55 años.


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