Elvis , Baz Luhrmann, Ficha de identificación y crítica.

 


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ELVIS EL CANTANTE Y EL CORONEL EL FARSANTE


Ficha de identificación:


Título original: Elvis
País: Australia; co-producción: Australia/Estados Unidos
Año: 2022
Duración: 152 minutos
Género: Drama, Musical

Ficha técnico-artística:


Director: Baz Luhrmann
Guion: Jeremy Doner, Sam Bromell, Baz Luhrmann, Craig Pearce, basado en la historia de Jeremy Doner
Casting: Nikki Barrett, Denise Chamian
Dirección de Fotografía: Mandy Walker
Música: Elliott Wheeeler
Edición: Jonathan Redmon, Matt Villa
Dirección artística: Damien Drew
Decoración del set: Shaun Barry

Diseño de vestuario: Catherine Martin
Responsable de maquillaje: Nicolette Eva
Estilistas de peluquería:  Gail Kane, Lidiya Kaplun

Productores: Gail Berman, Catherine Martin, Baz Luhrmann, Patrick MCormick, Schuyler Weiss
Productores ejecutivos: Toby Emmerich, Kevin McCormick, Andrew Mittman, Courtenay Valenti
Diseño de producción: Catherine Martin, Karen Murphy
Compañías productoras: Bazmark Films, Roadshow Entertainment, Warner Bros., Whalerock Industries. The Jacal Group; distriución: Warner Bros. HBO Max


Reparto:


Tom Hanks: Coronel Tom Parker
Austin Butler: Elvis
Olivia DeJonge: Priscilla
Helen Thomson: Gladys
Richard Roxburgh: Vernon
Kelvin Harrison Jr.: B.B.King
David Venham: Hank Snow
Kodi Smit.McPhee: Jimmie Rodgers  Snow
Luke Bracey: Jerry Schilling
Dacre Montgomery: Steve Binder
Leon Ford: Tom Diskin
Gary Clark Jr.: Arthur 'Big Boy' Crudup
Yola; Hermana Rosetta Tharper
Natasha Bassett: Dixie Locke
Xavier Samuel; Scotty Moore
Adam Dunn: Bill Black


SINOPSIS:


 historia de Elvisvista a través de la complicada relación con su enigmático representante, el coronel Tom Parker. La película analiza la compleja dinámica que duró más de 20 años.


LO QUE SE DICE:


La prensa y el público han valorado muy positivamente el film que, en esta ocasión, dirige el director de 'Moulin Rouge', una película mágica, interpretada por Ewan McGregor, y la australiana Nicole Kidman, que convierte el tema de Eden Ahbez , Nature Boy, en el leitmotif del protagonista masculino; o Australia, un film que revela la importancia que tiene la música en la memoria individual y colectiva,  o el alocado frenesí que acompaña a la depresión y la necesidad en épocas de crisis, adaptado la novela de Scott Fitzgeral 'El Gran Gatsby'la iniciación en el deseo que conduce al amor carnal en Romeo y Julieta de William Shakespeare. Baz Luhrmann siempre nos ha transportado, nos ha hecho soñar, también ha sido criticado por quien, rebosante de cinismo, no ha podido soportar que le toquen la fibra humana, y aquí reside el quid de la cuestión en Elvis. El director australiano ha abandonado los aspectos mágicos de su sensibilidad creadora y ha optado por construir una diégesis propia de la época en que vivió y triunfó el rey del Rock, un pobre chico de Menphis que aprendió a amar la música en un miserable barrio de negros, en el que su familia, -su padre estaba en la cárcel-, podían encontrar acomodo los blancos que habían caído en desgracia . Y allí sintió la magia de la música que nace de lo más profundo de quienes sufrieron años de esclavitud y acabó siendo uno de ellos, algo que ha sabido captar en profundidad un australiano, que ha recurrido a las pantallas partidas, las atmósferas oscuras y deprimentes, que en algunos momentos me evocan Birds de Clint Eastwood, cuyo personaje principal es Charlie Parker. Las barreras ante la música negra de B.B.King, Charlie Parker , Little Richard y Elvis Presley estaban tan próximas, que el el joven Elvis sufrió persecuciones y restricciones parecidas a las de algunos de estos músicos que han dejado huella en la historia de la música , con alguno de los cuales intimó, y a los que le unían mas lazos emotivos y artísticos que a su manager, interpretado magníficamente por Tom Hanks. 

Es previsible que si la política de autor, el uso clásico de las cámaras enlaza con el gusto de la prensa convencional, el film tenía que ser bien visto. Nada de estridencias, ni iluminación y sonido que destroza los nervios de los acostumbrados a no  venirse demasiado arriba ni bajar demasiado abajo, a contenerse, pero es aquí donde se comete el gran fallo. Austin Butler no es Elvis, nadie puede ser Elvis y sentir que corre sangre negra por sus venas, que carece de los prejuicios que inculcan las diferentes religiones norteamericanas, algunas rozando lo sectario. El cantante, nacido en Tupelo, Missisipi, trasladado, cuando tenía 11 años a Memphis, Tenesse, sentía que corría por sus venas la sangre que le habían transferido los que constituyeron la base de su cultura madre, la que compartía con los demás en un barrio de barracones, gobernada por una madre que, como muchas, prefería la salud y el bienestar de su hijo a la gloria, aunque ésta supusiera dejar la chabola y trasladarse a una mansión que su hijo le compró. Pero los pronósticos de la madre se cumplieron, Elvis fue reclutado para apartarlo de su forma de expresarse, su progenitora ocultó su depresión tras el alcohol y murió cuando su hijo estaba ausente cumpliendo su servicio militar. En el relato de esta historia, mucho más corriente de lo que pudiera parecer (la vida mata, dice Chejov, y parafrasea Ryûsuke Hamaguchi en 'Drive My Car'), acierta el tono u la contextualización en los años 40 y 50 en los que Estados Unidos sufría las consecuencias de  Gran Depresión, y merece el respaldo que recibe. Pero yo siento que el actor elegido para representar al ídolo  no ha sido bien elegido, o quizá no hay tantos jóvenes que hoy lo puedan representar. Elvis Presley era sensual, no hacía falta colocar la pantalla en la parte más significativa de su cuerpo; el movimiento de sus caderas enloquecía a mujeres cansadas de partners a punto de jubilarse, y el cantante les daba esa posibilidad de tener los sueños húmedos que las mujeres se quiera o no, también tienen, algo que supieron ver todos los comités anti-vicio. Austin Butler se mueve como un indie enchufado a una máquina que le da descargas eléctricas, y, en ningún momento he visto un solo gesto verdaderamente sugerente en él.

Para Ángel Quintana (Caiman) es una película memorable, muy brillante, con algunos momentos antológicos: para Javier Zurro , (El diario.es) ayuda la interpretación de Austin Butler, menos preocupado por imitar al cantante que por transmitir su energía sexual. Yo creo que no consigue una cosa ni la otra. Todas las críticas son de este tenor, y hay muchas. No creo que puedan contribuir a dialogar con el espectador que espera entretenerse y aprender algo más. Un claro ejemplo de esto es cuando el crítico pone en el tapete opiniones demasiado personales, como hace Olly Richards (Empire), cuando dice que la película ofrece "lo que se puede esperar de un biopic de Luhrman  (curiosamente no ha hecho ninguno anteriormente, stricto sensu, y si algo se acerca a una biografía es 'El Gran Gatsby' , basada en una novela homónima de Scott Fitzgerald, cuyo personaje se inspiró en un estafador, Max Gerlach, que sedujo a la sociedad norteamericana. Con dinero se diluyen las aprensiones, y eso fue lo que le faltó al Rey del Rock. Ni más ni menos). Estoy más de acuerdo con Joshua Rothkopf (Entertainment Weekly) para quien la película es una deslumbrante evocación del mito y del hombre, que logra algo difícil y valioso: extraer una intimidad impactante de los cambios culturales radicales (Elvis favoreció la abolición de muchas acciones y normas de segregación de los negros en Estados Unidos, porque en el fondo se sentía uno de ellos, le moleste a quien le moleste, y eso lo airea el realizador australiano). Hemos adelantado algo en la era post-pandémica, ahora ya no se habla de cine de autor versus cine mainestream, ahora se habla de espectáculo frente a ¿¿??, ignorando que el fondo es la forma y la forma es el fondo, y Elvis era un cantante con aspiraciones de actor. Puro espectáculo.

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