Gremlins 2: La nueva generación. Joe Dante. Ficha de identificación y crítica

 


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UNA FORMA ELEGANTE DE CUESTIONARSE UNO A SÍ MISMO, TIRANDO MANO DE TODOS LOS RECURSOS DISPONIBLES


Ficha de identificación:

Título original: Gremlins 2: The New Batch
País: Estados Unidos
Año: 1990
Duración: 114 minutos
Género: Aventuras, ciencia-ficción, fantástico

Dirección: Joe Dante
Guion: Charlie Halls
Creador de personajes: Chris Columbus
Casting: Marion Dougherty, Glen Daniels
Dirección de Fotografía: John Hora, A.S.C.
Música: Jerry Goldsmith
Edición: Kent Beyda, A.C.E.
Dirección artística: Joe Lucky
Decorador del set: John Anderxon
 
Diseño de Vestuario: Rosanna Norton
Cameos de Ramob: "Para sobrevivir en la guerra, -dice su voz que sale de una televisor panzudo con el que se entrtetiene el gremlin bueno de la historia -, conviértete em guerra

Productor: Michael Finnell
Productores ejecutivos: Steven Spielberg, Kathleen Kennedy, Frank Marshall
Diseño de producción: James Spencer
Compañías productoras: Warner Bros, un film de Amblin Entertainment Pictures

Reparto: 


Zach Galligan: Bill Peltzer
Phoebe Cates: Kate Beringer
John Glober: Daniel Clamo
Robert Prosky: Abuelo Fred
Robert PicardoForster
Christopher Lee: Doctor Catheter
Haviland Morris: Maria Blodstone
Dick Miller: Murray Futterman
Jackie Joseph: Sheila Futterman
Gedde Watanabe: Katduji
Keye Luke: Mr.Wing

Invitado especial: Hulk Hogan , luchador que hasta julio de 2015 trabajó para la World Wrestling Entertainment (WWE)


SINOPSIS:


Tras la muerte de su dueño y cuidador, un simpático gremlin es llevado a un laboratorio donde se encuentra con su antiguo propietario. Accidentalmente el pequeño ser sintiente se moja y se multiplica en terribles duendecillos que se apoderan del rascacielos más moderno de la Gran Manzana de Nueva York, propiedad de la TVClamp, desencadenándose de nuevo el conflicto que animó la primera entrega de la saga.


LO QUE SE DICE:

La reacción de los espectadores solo se puede entender en un momento cultural español de rechazo a todo cine de entretenimiento que venía de EE.UU., una situación que atenuada  todavía dura, que se refleja en las notas medias que publican páginas como Filmaffinity que le atribuye un 5,6, basada en una participación inusual del público, 18,782 votos, una media que Imdb eleva a 6, 4 según las valoraciones de  106 000 usuarios. Rotten Tomatoes da un índice de aceptación de la prensa del 71%, consultadas 66 reseñas, un índice que en el público desciende al 57 % entre los espectadores, cuya participación en su momento fue muy elevada: 250,000.vEsta divergencia entre España y Estados Unidos no solo se debe a la diferente idiosincrasia de ambos países, sino al distinto estadio de evolución tecnológica. En este film de 1990 el edificio emblemático es propiedad de una Televisión por cable, (TV CLAMP, la llaman), mientras en España la entrada de la televisión digital terrestre se regula por una Ley de 2003 y otras posteriores, y el apagón analógico definitivo no se produce hasta 2021, un asunto complejo que no vamos a tratar aquí, cuando todavía hay sectores que rechazan el streaming, la televisión inteligente.

Los críticos norteamericanos consideran que el film de Joe Dante (un director alabado en su momento por Jenaro Talens en sus clases en Comunicación Audiovisual) ha sido infravalorado, con matices como el de Roger Ebert, para quien , a pesar de que es divertida, tiene demasiados gremlins y poca historia. Quizá vamos a disentir con este planteamiento, no del crítico ya fallecido. Para otros es una secuela mejor que su predecesora, más enérgica, inteligente y de mejor humor (Janet Maslin, The New York Times); Hollywood produce accidentalmente arte cuando los directores como Dante ensucian sus trabajos (Scott Tobis, AV. Club); esta secuela mortalmente infravalorada es una buena pieza de subversión exquisita (Chris Cabin, Slant); Gremlins 2 es una secuela infravalorada que se vuelve mejor y más divertida con el tiempo (R.L.Shaffer, IGN)...


CRÍTICA:


Tenemos, sobre todo en nuestro país, la tendencia a rechazar el aspecto más lovecraftiano de los relatos de terror. la materialización de aquello que nos causa miedo, muy matizado en esta ocasión, y si el monstruito es un peluche, automáticamente la englobamos en el cine  infantil y familiar. Pero mientras los padres están distraídos repartiendo palomitas a sus retoños está pasando algo en el campo por el que desfilan los créditos iniciales que un niño no puede entender, ni aunque su padre intente explicárselo. Las imágenes empiezan a desfilar ante nuestros ojos desde un plano cenital, a vista de pájaro, que poco a poco va descendiendo hasta llegar a ponerse al nivel de los viandantes, transeúntes de una 'ciudad', Manhattan, ubicada en la Gran Manzana, en la que los arquitectos de la Bauhaus , entre otros de diferentes nacionalidades, influenciados por el minimalismo del último director de la institución alemana, y la relevancia del acero y el cristal ("Atrapado por el cielo/entre las formas que buscan la sierpe/ y las formas que buscan el cristal/Dejaré crecer mis cabellos, decía García Lorca en Poeta en New York), elevaron sus monumentos fálicos, como el Seagram Building, obra de Mies var der Rhoes, o el Pan American World Airwais de Gropius, ambos en Park Avenue, que se erigen en medio de barrios más convencionales; tras sobrepasar estos edificios emblemáticos las cámaras descienden al Barrio Chino neoyorkino, que el capital está 'rehabilitando' y desubicando a sus antiguos propietarios, el último de los cuales posee  uno de estos comerciantes asiáticos, en el que vive con un extraño animal que, a pesar de su inocencia es fan de Rambo y participa del lema de este soldado americano: "Para sobrevivir a la guerra, conviértete en guerra". Una inocencia bastante tamizada, una rebelión contra las prácticas depredadoras del capitalismo, que tendrá la respuesta que predica el famoso personaje resentido por el olvido de sus sufrimientos por parte del pueblo americano. No parece un comienzo muy infantil. En este barrio gentrificado un empresario levanta el edificio más elevado de la Gran Manzana, propiedad de su Televisión, TV Clamp, que permite a los trabajadores moverse por él gracias a la existencia de ascensores parlantes.  Un montón de 'clientes', es decir pelotas, como los que iban a saludar cada día al patrón romano, forman una barrera que lo aísla de sus propios empleados.

Tras un accidente indeseado se desata la rebelión de los gremlins, unos personajes que nacen controlando parte de nuestra cultura, pero que hacen gala de tendencias suicidas como los jóvenes de la sociedad gaseosa y su cultura Snack, según terminología de Carlos Escolari, que tienen incluso dirigentes que debaten con los humanos. Es sumamente divertida la inmersión de la realidad en este contexto tan bizarro, mediante dos anécdotas: la del crítico que devalúa la saga de los Gremlins 2, el film que comentamos, pero se ve obligado a retractarse ante la respuesta agresiva de estos, a la par que se convierte en el responsable de que la película muestre sus tripas, sus entresijos, y nos divierta con unos minutos de metalenguaje cinematográfico, cuando intenta hacernos creer que nosotros, como los personajes de la historia, estamos viendo una película dentro de la que creemos que es 'la película' (cine dentro del cine), cuando los bichos rompen la cinta, destrozan el reproductor y se dejan ver, como sombras chinas, en la gran pantalla. Los niños quieren seguir viendo a los gremlins (no una Blancanieves que estos han impuesto que parece que de infantil no tiene nada ), pero los adultos, de los que se hace portador el ex-luchador Hulk Hogan que amenaza a estos seres descerebrados, también. Estos animales no solo sintientes, sino también parlantes, que beben todo lo que encuentran a su paso, ya sean  zumos o virus almacenados, tienen su 'clase' intelectual que los entretiene como hace el cine en todas partes, y representan musicales muy conocidos (La Bella y la Bestia, Dos hombres y un destino, New York...), hasta que un happy end para los humanos impone la destrucción de estos seres para que los neoyorquinos vuelvan a la normalidad. Pero quedará más de un gremlin, porque los humanos no tienen la cabeza bien puesta en su sitio, como creen, y también son capaces, por divertirse, de tragarse los virus que se almacenan en los laboratorios .

El empresario reflexionará sobre su fracaso , que es el de la ciudad vertical de  Ludwing Mies van der Rohes y Gropius en New York y de Oscar Niemeyer en Brasilia, un idea de ciudad que no favorece la relación delos ciudadanos, y volverá su mirada a una comunidad tradicional. Es muy interesante  el film de King Vidor , 'El manantial', que muestra que el camino de estos enormes lapiceros no estuvo tapizado de rosas; ahora se habla abiertamente de la vuelta al pasado. El superviviente de estos gamberros que no tienen ni un pensamiento sólido y recuerda a muchas masas enloquecidas que se mueven por todo el mundo esparciendo virus, da lugar a un final que, en realidad, es un cameo de film de Billy Wilde, 'Con faldas y a lo loco.' Volver a mirar lo que en otro tiempo se despreció puede resultar un buen ejericio.

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