The Last of Us. Creadores: Craig Mazin y Neil Druckmann. Ficha de identificación y crítica

 






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UNA DISTOPÍA PRACTICAMENTE INTOLERABLE POR SU CONEXIÓN CON LA REALIDAD PAMDÉMICA QUE PADECEMOS A ESCALA GLOBAL


Ficha de identificación:


Título original: The Last for Us
País: Estados Unidos
Año: 2023
Temporada 1; episodios  9  ; duración 60 minutos aprox,
Género: ¿Ciencia-ficción ? Ya no sabemos, dada la distopía que estamos viviendo

Creadores: Craig Mazin (adaptación a la TV), Neil Druckmann, creador del video juego para PlayStation Studios)
Directores: Kantemir Balagou, Neil Druckman, Ali Abbasi, Peter Hoar, Jasmina Zbanic, Jeremy Webb, Liza Jhonson, Craig Mazin
Casting: Victoria Thomas
Guionistas: Craig Mazin, Neil Druckmann; guion basado en el juego Naugthy Dog
Dirección de Fotografía: Ksenia Sereda, Eben Bolter, Nadim Carlsem
Música: Gustavo Santaolalla, Dave Fleming
Edición: Timothy A. Good, Emily Mendez, Mark Hartzell
Dirección artística: Callum Webster, Andrew Moreau, Stevo Bedford, Tristan Tondino, Andrew Li, Nathan Blackie, Bill Ives, Harrtison Yurkiw
Decoración del set: Paul Healy

Diseño de Vestuario: Cinthya Ann Summers
Estilista de peluquería: Darryl Filion
Maquillaje : Amanda Tozser

Productores: Cecil O'Connor, Greg Spencer, 
Productores ejecutivos: Rosa Lam, Craig Mazin, Neil DruckmannAsaz Quizilbash, Carolyn Strauss, Carter Swan, Evan Wells
Diseño de producción: John Piano
Compañías productoras: PlayStation Productions, Sony Pictures Television, Naugthy Dog,  The Migyhy Mint, Word Games; distribución: HBO y HBO Max


Reparto:

Pedro Pascal: Joel Miller
Bella Ramsey: Ellie Williams
Gabriel Luna: Tommy Miller
Merle Dandrige: Marlene
Anna Torv: Theresa 'Tess' Servopoulos
Jeffrey Pierce: Perry
Murra Bartlett: Frank
Nick Offerman: Bill
Nico Parker: Sarah Miller
Natasha Mumba: Kim



SINOPSIS:


Veinte años después de la destrucción de la civilización moderna, el superviviente Joel debe sacar a la joven Ellie de una opresiva zona de cuarentena. Juntos cruzan Estados Unidos ayudándose mutuamente para sobrevivir; constituyen una pareja conectada a través de la dureza del mundo en el que viven,y se ven obligados a soportar circunstancias brutales y asesinos despiadados en un viaje por la América posterior a una pandemia. Adaptación en formato de serie del popular videojuego homónimo de Naughty Dog.


LO QUE SE DICE:


La serie ha gustado mucho en el mundo Occidental, y, de acuerdo con la selección de reseñas que hacen las páginas más importantes que publican notas medias y enlazan reseñas, especialmente de Estados Unidos, Canadá, Argentina, Inglaterra, México y España, parece que apenas tienen repercusión en el área cinematográfica oriental. No ocurre lo mismo a la inversa. La página española da una nota media de 8,2 (francamente inusual), de acuerdo con los votos de un reducido número de lectores, 1,329, una media que Imdb eleva a 9,4, con una base de valoraciones mucho más amplia, la de 67,000 de sus usuarios. Rotten Tomatoes da un índice de aceptación del 99% de la prensa, y del 95 % del público , si bien no hace pública la ficha técnica de encuestados de uno y otro sector.

Entre los críticos los hay que insisten en calificar a la serie de  adaptación fiel al original, un aspecto que, al parecer, público y prensa valoran en demasía, porque la creación o es libre o no es (Jorge Molla, Diario 'El País'); adaptación a la altura (Diego González, 'El Español'); fiel adaptación al videojuego (Rafael Sánchez Casademont, 'Esquire'); la mejor adaptación de un videojuego jamás realizada, una obra maestra (Jorge Nugent, 'Empire`, Stephen Kelly, 'BBC' y Karina Adelgaard, 'Heaven of Horror'). Otros la califican de obra maestra. Entre ellos Alejandro Madera (Fórmula TV), una serie desgarradora, brutal y emotiva que ahonda en la condición humana; una de las mejores candidatas a serie dramática del año (Sergio Gómez Martín, CNN). Alan Sepinvall (Rolling Stone) reconoce que nunca ha intervenido en una sesión del videojuego, pero que las adaptaciones de Druckmann y Mazin han conseguido que funcione bien como serie televisiva. no interactiva. Un aspecto en el que incide Rob Leane (Radio Times) para quien 'The Last of Us' es no solo la mejor adaptación de un videojuego de todos los tiempos, sino una fantástica serie de TV, una opinión que compartimos...

También hay quien afirma, como no podía ser de otra manera, que a esta buena adaptación le falta algo ¿Qué? (Judi Berman, 'Time'). Que aporten denuncias de aspectos negativos hay unas cuantas, no demasiadas, pero hay un aspecto que debemos tener en cuenta. El film ha sido muy aceptado por un público en el que se integran importantes sectores del fandom del juego 'The Last of Us' , una realidad que pilla poco entrenados  a críticos que, espoleados hace algún tiempo por Cahiers du Cinema estaban siendo dirigidos a una zona fuera de su confort, inexplorada por ellos, la de las series, y ahora han de realizar un esfuerzo mayor para entender un nuevo soporte que emergía con fuerza, el videojuego y sus posibilidades en el metaverso y el territorio de la realidad aumentada, en el que acabaremos cayendo todos, pero que se ha frenado en seco, porque Zuckerberg ha sido incapaz, al menos de momento, de impulsar la fabricación de dispositivos que acerquen los nuevos dispositivos a las masas. Sin producción para las masas no hay mercado para la industria capitalista, por lo que ha tenido que poner en stand bay su pretencioso metaverso, en modo de espera y reposo hasta que se encuentre la forma de producir aparatos asequibles para el gran mercado.

CRÍTICA:


La serie está, en verdad, bien adaptada al medio televisivo, el de las televisiones inteligentes, de streaming, para las masas,  que distribuyen películas de archivo o nuevas producciones impulsadas por las diferentes plataformas, y que impulsan un formato nuevo, que si bien se viene defendiendo hace años por revistas como Cahiers du Cinema, ha llegado a todos los hogares de forma más barata, cuando el precio de los televisores está cayendo día a día, a medida que se incorporan nuevas tecnologías que permiten disfrutar a familias y grupos de amigos el acceso a todo tipo de producciones cinematográficas, con las que no puede competir la sala de proyecciones como espectáculo público, que siempre tendrá un espectador específico, el que desea disfrutar de la gran pantalla, la sala oscura, y los sistemas de sonido más actuales. Algo que el mejor televisor no puede proporcionar. The Last for Us ha conseguido valoraciones que la emparentan con el mejor cine coreano y el cine clásico hollywoodiense, pero esta impresión está distorsionada por factores culturales no siempre bien analizados. Mucho de los votantes son fans del videojuego y eso explica que, aunque sea un grupo minoritario es activo y militante y tiene peso dentro de las valoraciones finales,

A pesar de lo dicho, la serie está bien hecha, y recoge a la perfección el sentimiento, en cierta medida cínico y desesperado de un mundo occidental que no ha encontrado su camino hacia la felicidad ni tiene perspectivas en la sociedad tecnológica. 'The Last og Us' es una serie distópica con múltiples antecedentes, cuya historia se concibió cuando en el horizonte no estaba previsto, ni nadie era capaz de vislumbrar, que unos pocos años más tarde se iba a producir una pandemia global que va camino de convertirse en endémica (hay ya muchos enfermos de Covid persistente), y es doloroso ver en pantalla la premonición de lo que nos puede suceder. Cuando se hizo  el juego, o el film de 2013, se hablaba de contagiados, cuarentenas, eliminación de los infectados, hundimiento de las ciudades. Hoy ya sabemos que todo eso puede hacerse realidad y resulta más doloroso de ver. Todo el mundo quiere acceder al desarrollo (trenes, autovías, , redes de comunicación...), pero nadie quiere pagar la factura que ello comporta. En las ciudades son los barrios más depauperados los que soportan los inconvenientes de la implantación de energías alternativas, de torres de telefonía (con frecuencia se alquilan las terrazas de algunos bloques de viviendas de burguesía media y baja para instalar repetidores de teléfonos). Las series y películas coreanas denuncian la existencia de dos ciudades en Seúl: la azul,  la digital, iluminada con bombillas led, la moderna, la de la burguesía, y la amarilla, atravesada por torres de red eléctrica analógica, la de los trabajadores más pobres. Hay una anécdota de la versión de Poltergeist de 2015, dirigida por Gil Kenan en 2015, e interpretada por Sam Rockwell, en la que un trabajador que ha perdido su empleo se traslada a un suburbio de clase media, A medida que se acercan comienzan a hacerse visibles las torres de la red eléctrica. La hija le dice a su padre que no quiere vivir allí, porque va a enfermar de cáncer, si bien el problema es que esas infraestructuras llevan energía al núcleo en el que la familia se va a instalar, donde más tarde veremos que hay otros problemas, asociados a la especulación, más graves que ese. Todos somos conscientes de esta realidad, pero nadie quiere retroceder en el tiempo. Los coreanos denuncian cada vez que tienen ocasión la cantidad de cables que atraviesan sus calles y descienden casi a nivel del suelo ('Parásitos' de Bong Joon-ho), en sus series, sus películas y sus reels, ya se integren en géneros como el de cinéma vérité. de ciencia-ficción o de terror. Pero no sólo esto es así en Oriente, si levantamos la cabeza en nuestras ciudades, puede que nos quedemos espantados, y no hablo de la periferia, sino del puro centro.

The last of Us se sitúa no sólo en el momento de la pandemia sino en sus consecuencias. No tiene compasión con el espectador y no le promete un mundo mejor, sino que ya en el primer episodio mata a una adolescente que se presenta como la posible intérprete de un papel principal. Veinte años después de enfermar la mayor parte de la población, el mundo visible es un universo sin ley, en el que, para comprar un depósito de gasolina, por ejemplo, hay que trabajar duro durante mucho tiempo, e incluso negociar trapicheando con drogas con quienes han conseguido convertirse en guardianes a una sociedad anárquica y depauperada. Este paisaje real, este contexto emocional en 2013 podría ser el background de un film de ciencia-ficción distópico, hoy parece una réplica de la realidad que vivimos en estadios menos avanzados y resulta, por momentos densa y repleta de sensaciones que pronto se convierten en sentimientos de tristeza y aprensión. Un atractivo que ayuda a compensar tanta negatividad es el protagonismo de Pedro Pascal, el protagonista de otra serie: Mandalorian. Una serie (me dirijo no a los jugadores que pueden encontrar elementos lúdicos en la historia, que sentirán el orgullo y la satisfacción de alertar a los de su especie la caldera en la que se cuecen). bien hecha, que eriza los pelos de los espectadores, al ir comprobando cómo lo que cuenta la historia lo han vivido en parte desde 2020; esta serie llega cuando los espectadores creen que han dominado la pandemia, lo que quizá esté muy lejos de suceder. Un regalo envenenado que algunos hombres y mujeres que ocupan puestos de responsabilidad han contribuido a expandir entre las masas, no sabemos con qué propósitos.

La recomiendo, y que los no iniciados aguanten hasta donde puedan.





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