El nuevo exotico Hotel Marigold





Ficha técnica, Intérpretes, Sinopsis, notas de producción.

Críticas y comentario:

Hay personas que plantan árboles que darán sombra a otros.

La necesidad de hacer, no una sino mil películas como ésta la da Chris Nashawathy, cuando afirma que "es la película perfecta cuando tu madre o tu abuela te llaman y te preguntan: ¿Qué  podría ir a ver con las chicas después de nuestra partida semanal de canasta?"  Es obvio que ha visto la película y no ha entendido nada, lo que es grave en un crítico de cine, que debía aconsejar que se recomendara en los colegios para que los jóvenes acudieran en masa a ver cómo ha cambiado un mundo en el que las mujeres no juegan a la canasta, sino que en pie  de igualdad con los hombres (que según el crítico no sé a qué juegan, ni sin van juntos al cine) se trasladan a un país en un estadio económico menos evolucionado que el suyo (Inglaterra o Norteamérica), donde pueden mantener un nivel de vida más elevado, se les opera de la cadera sin listas de espera (la factura la paga su país de origen, donde estas operaciones son más caras, algo que muchos llaman turismo sanitario; se aconseja ver el primer film) y les hacen revisiones semanales. A esto se añaden cuestiones de salud mental: estos hombres y mujeres no están  dispuestos a una vida inactiva, sentados en torno a una mesa camilla jugando a las cartas y  deciden buscarse pequeños empleos para tener un motivo para levantarse cada día. ¿Será ésta la razón por la que algunos han visto el film como una película de auto-ayuda?

El hecho de vivir en un hotel, en el que se pasa lista cada mañana para que nadie enferme o muera solo en su cama, los obliga a vestirse adecuadamente cada mañana; el colorido que inunda un país como la India contamina sus trajes y pashminas, y la convivencia cotidiana favorece el nacimiento de sentimientos no solo de amistad entre los clientes del Marigold. Ver ingresar en el club al atractivo Richard Gere, de 65 años, con su cabellera ya totalmente albina, como la de Judy Dencho o Roland Pickup, y entender que no quiere malgastar su presente como inspector de hoteles, sino vivir su último amor y escribir el libro para acabar su vida como hubiera deseado vivirla, es sencillamente encantador y refrescante.

La organización de la boda de Sony y la posibilidad de incluir su hotel en una cadena más amplia, especializada en la atención, recepción y felicidad de sus huéspedes de la tercera edad, es el núcleo en torno al cual gira la historia, en la que se desarrollan y se miman a unos personajes que el público ya conoce y que está acostumbrado a verlos interactúar con personas de todas las edades, entre las que se establecen lazos de cariño, amistad y amor verdadero. Una situación bastante diferente es la que denuncia Clint Eastwood en 'Gran Torino' en la que los hijos, para dormir tranquilos quieren ingresar al padre, un hombre duro y rebelde, en una residencia de ancianos; Walt Kowalski, empujado por la soledad a convivir con los vecinos, los acaba queriendo más que a su familia por la que se siente abandonado, dejando el coche vintage a su  vecino asiático, pueblo al que en principio desprecia porque lo asocia con aquellos a los que combatió en Vietnam.

Las críticas en general son positivas, con alguna que otra excepción como la señalada, y advierten que trata temas importantes, (el respeto y la igualdad entre las personas, la lucha contra el edadismo), con amabilidad y sin cinismo, (Nev Pierce, Empire); el elenco de actores, expertos en el arte de seducir a su público 'aconsejan simplemente sentarse y contemplar (Peter Travers, Rolling Stone); Robbie Collin (Telegraph) ve la India como un premio para las personajes, una recompensa a los esfuerzos y la carrera de obstáculos de la primera secuela; "'El nuevo exótico hotel Marigold' ofrece poca cosa que no pudieras hacer tú mismo, pero lo hace con mucho oficio. Su atractivo reside en su trabajo de equipo" MIchael Phillips, Chicago Tribuna). También hay quien la ha encontrado mejor que la primera (Peter Bradshaw, The Guardian), pero más sosa y aburrida.

Javier Ocaña hace una crítica adversa y a la vez ambigüa: " En El nuevo exótico hotel Marigold, su (in)evitable secuela, con la única aportación del estadounidense Richard Gere, al que hay que alabar que quiera hacer papeles de sesentón (¿?), Ol Parker y John Madden, de nuevo guionista y director respectivamente, mantienen algunas de las constantes, pero los temblores de la primera entrega se han agudizado hasta conformar una película en la que acaba pesando más lo cargante que lo afectuoso. Un estado en el que tiene mucho que ver el único personaje protagonista joven de la historia, interpretado por el británico de origen indio Dev Patel (Slumdog millionaire, The newsroom), al que Parker endilga ya una serie de situaciones más ridículas que graciosas...(El carisma devaluado. Diario 'El País', 26 de marzo de 2015). Richard Gere no hace papeles de sesentón, es un sesentón, unos meses mayor que Bill Nighy, (ambos nacieron en 1949, el primero en agosto y el segundo en diciembre), y si ser consecuente consigno mismo es digno de alabanza, habría que estar postrandose cada día delante de un montón de gente.

La película es reivindicativa (última imagen con cuatro parejas sexagenarias en moto), colorista y un regalo para la vista, interpretada por un repertorio constituido por los mejores actores ingleses, norteamericanos y nuevas incorporaciones al universo hollywoodiense de algunos nuevos valores como Dev Patel, que recientemente ha protagonizado el último film de Neil Blomjkamp, Chappie. Boll. Bollywood estalla con todo su esplendor en la setpiece, en la que el joven sony es el único integrante de la coreografía que viste al modo occidental, a pesar de ser el novio, el que se casa, mientras sus amigos lucen el kurta, el Jodhpuri y otras ropas propias de los indios ¿Es ya más norteamericano que indio? Una alternancia de secuencias nos muestra el principio de unas vidas en común y el final de una en solitario, la de la directora del hotel, que interpreta Maggie Smith, la que cultiva ese árbol que no verá crecer, pero dará sombra a los demás. Harán bien quienes creen que todas las mujeres juegan a la canasta y luego van en grupo el cine, en ampliar  sus miras y observar que hay hombres y mujeres que son activos hasta el final de sus días y que van solos al cine. Solo hay que ir algún día entre semana al cine y observar.




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