La clínica del terror. Joel Bender. Ficha técnica y crítica







TRASPLANTES DIABÓLICOS




Ficha técnica:


Título original: The Immortalizer
País: Estados Unidos
Año: 1989
Duración: 96 minutos


Dirección:Joel Bender
Guión: Mark M.Nelsen
Casting: Beth Launer
Dirección de fotografía: Alan Caso
Dirección artística: Robert Hurwitz
Decorador del set: Mara Massey
Música: Dana Walden, Barry Fasman
Edición: Joel Bender


Diseño de maquillaje: Deborah Cee
Maquillaje: Barbara Wolf
Peluquería: Angela Rushing
Maquillaje de efectos especiales: John Naulin

Productor: Michael B.London
Productor ejecutivo: Michael B.LondonFredrick Wolcott
Diseño de producción: Roger Dickerson
Compañía productora: Film West

Intérpretes:


Ron Ray: Dr. Divine
Chris Crone: Gregg,
Clarke Lindsley: Dr. Price,
Melody Patterson: Enfermera Blaine,
Steve Jamieson: Dr. Timmons,
Gre Joujon-Roche: Darrell,
Bekki Armstrong: June,
Cynthia Chase; Celia,
Bob Verne: Lyle,
Terry Miller: Bandy,
Brian David Zola: Bubba,
Tommy Lamparski: Macho,
Raye Hollitt: Queenie,
Bo Byers: Sheriff Gantry:
Elmarie Wendel: Agnes,
Lydia Elmtree: Mrs. Peabody,
Karen Moore: Julie McClaren,
...


Sinopsis:


El Doctor Divine, un científico sin escrúpulos, ha conseguido desarrollar una innovadora técnica de trasplante de cerebros. Su maníaco plan para hacerse de oro comienza enviando a sus monstruosas creaciones a secuestrar a brillantes y atractivos estudiantes para trasplantar sus cerebros en los cuerpos de viejos multimillonarios que buscan la juventud eterna. Su plan parece imparable hasta que uno de los jóvenes consigue huir.


Crítica:



De nuevo el mito de Fausto, salido de la imaginación de Johann Wolfgang  von Goethe, vuelve al cine, cambiando al hacedor, el artífice del milagro de preservar la juventud eterna, que deja de ser el diablo que se cobra el alma del que pacta, sustituido por un doctor maligno que tuvo múltiples precedentes desde el cine mudo, -el Doctor Mabuse de Fritz  Lang, el Doctor Vergerus de Ingmar Bergman, que, a su vez, tuvieron una réplica en la vida real, entre otros, la del doctor Mengele-, y cuya influencia ha llegado hasta nuestros días, agazapada tras el mito del tráfico de órganos para salvar la vida, y que en la ficción deriva hacia un aspecto más romántico: conservar la belleza y el atractivo de la juventud que en el film de Jordan Peele, (Déjame salir (Get Out, 2017), se asocia con los afroamericanos  a los que, desde una perspectiva racista, se les atribuye mayor fuerza y potencia sexual, algo que combaten los cineastas-activistas norteamericanos, entre los que probablemente habrá que incluir a Peele, radicalizado en su última película 'Nosotros'.

Pero el background  y el contexto de 'La clínica del terror' es mucho más constreñido al aspecto de la belleza, en una clínica en la que se hacen trasplantes de órganos, un negocio millonario con un carácter criminal: el secuestro de jóvenes en su plenitud física  a los que se les intercambia el cerebro. Una visión más poética que científica, con una derivada que permite denominar al film  'The Inmortalizer', muy poco desarrollada y que, aunque el espectador conoce la causa de la aparición de ciertas criaturas, su presencia no es verosímil y se caracteriza más por su aspecto escatológico y repugnante, que da más asco que miedo. Los personajes cometen todos los errores que los conducen al desastre, aunque ésta es una forma de interesar al público, que, en sesiones golfas en las que muchos jóvenes consumen lo que queda de noche disfrutando de estas películas que se agrupan bajo la denominación de filmes de culto, los llegan a interpelar.

La película es cutre y bizarra y no tiene justificación en la evolución de los modos de representación (es totalmente convencional y clásica), a pesar de haber sido realizada en 1989, 16 años después de que el modo de representación institucional se convulsionara con la aparición de George Lucas y su famosa saga, que hizo imposible hacer películas como ésta en serio. Pero este cine de explotación tiene su público, es muy buscado e incluso alcanza precios que superan realizaciones actuales. Lo único que parece haber cuidado el equipo de dirección es el casting de las jóvenes victimas que parecen inspiradas en el giallo italiano, un arquetipo que se caracteriza por la piel muy blanca y transparente de los quasi adolescentes, el cabello rubio y los ojos azules. Los protagonistas masculinos se adaptan a estos mismos parámetros, aunque en este caso se quiebra el prototipo con la incorporación de una chica pelirroja y un chico moreno.

Un disfrute más para los cinéfilos, alguno de los cuales la consideran un remake de 'Monstruosidad (Monstrosity) realizada por Joseph V.Mascelli (1963, un film en el que una rica anciana paga una suma millonaria para que meta su cerebro en el cuerpo de una joven adolescente, eligiendo entre tres jóvenes inmigrantes que se contratan con este fin. Corría la década de los 60...


Páginas consultadas: Filmaffinity y Wikipedia

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