La viuda (Greta) . Neil Jordan. Crítica





PROLONGAR LAS SITUACIONES...GENERAR TENSIÓN


Ficha técnica, sinopsis, lo que se dice (Pinchad aquí)


Greta no es un film cualquiera hecho por un realizador bisoño cualquiera, sino que se pone al frente del proyecto Neil Jordan, un maestro del género, capaz como pocos de generar tensión, trate el tema que trate. Quien fuera capaz en otros tiempos de escribir una de las reflexiones más bellas que se han hecho sobre la capacidad del cine de crear una diégesis que reconstruya la realidad vista desde la perspectiva del poeta, y contribuir a alcanzar el mito de Frankenstein de que habla Noël Burch, explicando el lamento de Maximo Gorki sobre las primeras proyecciones a las que asistió, en las que un arte joven era incapaz de dotar de color a la representación de lo real y de dar la palabra a los actores, situando las historias en un mundo de sombras, en las que reinaba la muerte. Pensamos que el cineasta irlandés no puede haber creado un engendro, lo diga quien lo diga. El director de 'Entrevista con el vampiro' o 'Desayuno en Plutón' no puede haber realizado un engendro, puesto que conoce mejor que nadie cómo generar tensión, ya sea prolongando las situaciones, ya sea congelando imágenes amenazadoras que nos advierten de que el peligro no ha desaparecido y que la maldición que nos persigue sigue ahí y se mantiene en su sitio para que no lo olvidemos. 

Este clima de terror se inscribe en una atmósfera amable, ambientada con música entrañable, evocadora de nostalgias en la polis de Manhattan, y la amenaza surge en esos túneles que constituyen una auténtica conurbación subterránea que subyace a la ciudad próspera, en la que fluyen los negocios, la literatura, la música o cualquier otra manifestación artística que nace en el hombre, una metáfora que vienen utilizando jóvenes directores como David Robert Mitchell en 'Lo que esconde Silver Lake', Jordan Peele en 'Nosotros', y que ahora incorpora Neil Jordan, que tiene un precedente ilustre: 'La máquina del tiempo' de Robert H.Wells, la primera novela de ciencia-ficción, que no pierde mucho tiempo en describir el mecanismo, nos muestra como son los habitantes del inframundo, los morlocks, que salen de noche para secuestrar a los habitantes de la superficie, hedonistas, sin inteligencia ni fuerza física. Greta no tiene apariencia física de monstruo lovecraftiano, es una mujer de apariencia débil, pequeña, solitaria que busca compañía que mitigue su soledad, pero, en el fondo es un demonio, una serial killer, que busca a sus víctimas en el suburbano, seleccionando a las de apariencia más débil e inocente, que, al final necesitarán el apoyo de los más irreflexivos que primero actúan y después piensan, una buena forma de enfrentarse a los monstruos.

Así pues, Neil Jordan se mantiene fiel, en un thriller que no aborda ni el mundo sobrenatural ni la ciencia-ficción, a los orígenes del relato de terror, en el que no sólo se produce un combate entre la inocencia y la maldad, pronunciada por la psicopatía, sino que rinde un homenaje al relato poeniano y no renuncia a su propia 'Casa Usher', el lugar de los horrores, presente en el cine de género de una u otra forma. Sin embargo, se ha querido rebajar la oportunidad y el acierto de este título clasificándolo de cuento de madrastras y cenicientas, pasando por alto que los cuentos tradicionales no tienen relación con las bobadas que se han hecho durante el proceso de adaptación y divulgación para niños como los que cogen los bolsos del metro, ocultando que los preside la maldad y la perversión; la madre de Cenicienta se mueve además por la avaricia que implica arrebatar a la niña (ignoramos los años que se atribuyen a esta mujer en las diferentes adaptaciones) todo aquello que le pertenece. Frances es huérfana, pero no busca una madre sustituta. Otros argumentos que refuerzan la clasificación del film en la categoría del thriller y no en el de la adaptación del cuento, no los puedo exponer para evitar el spoiler. Es extraño, sin embargo, que algún crítico se queje de la voluntariedad de dejar sin explicar ciertas partes del relato por parte del autor, mediante el recurso del fuera de campo, con el objetivo de aumentar la tensión en la resolución del film. Deberían estar acostumbrados, y las razones son múltiples

El director de 'En compañía de lobos' (1984) y 'Mona Lysa', aborda en esta ocasión  una cuestión por desgracia frecuente, (hoy mismo ha habido una masacre en unas oficina en Estados Unidoss): la presencia entre la población de hombres y mujeres psicópatas, una cuestión que aborda Lars Von Trier en 'La casa de Jack' como una  obra de arte. Muchas personas viven solas, pero afortunadamente no todas tienen planes como los de Greta para resolver este problema. Jordan da datos esclarecedores que justifican la actitud de 'la viuda', -curioso título -, que no podemos aportar aquí, que nada tienen que ver con la necesidad de una huérfana de encontrar una madre, algo que Frances descubrirá inmediatamente, generando de este modo una tensión, a veces insoportable, que acorrala al espectador en su propia impotencia basada en su´experiencia persona, así como en su incapacidad de descubrir cómo se va a resolver el conflicto o si tiene solució.

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