The Gentlemen: los señores de la mafia. Guy Ritchie. Ficha técnica y crítica.









Ficha técnica:


Título original:  The Gentlemen
País : Estados Unidos
Año: 2020
Duración: 113 minutos

Dirección: Guy Ritchie (Lock & Stock, 1998; Snatch: Cerdos y diamantes, 2000;  Rock & Rolla, 2008; Sherlock Holmes, 2009; Operación U.N.C.L.E., 2015; Rey Arturo: la leyenda de Excalibur, 2017; Aladdin, 2019
Guión: Guy Ritchie, basado en una historia de Guy Ritchie, Ivan Atkinson, Marn Davies
Casting: Lucinda Syson
Dirección de Fotogafía: Alan Stewart
Música: Christopher Benstead
Edición: James Herbert,
Dirección artística: Oliver Carroll, Fiona Gavin
Decoración del set: Sarah Wittler

Diseño de Vestuario:Michael Wilkinson
Maquillaje y peluquería: Shelley Anne Stace

Productores: Ivan Atkinson, Bill Block, Guy Ritchie,
Productores ejecutivos: Andrew Golov, Bob Osher, Robert Simonds, Alan J.Wands
Diseño de producción: Gemma Jackson
Compañías productoras: Miramax, STX Entertainment, distribuida por STX Entertainment


Intérpretes:



Matthew Macconaughey:  Mickey Pearson,
Chalie Haunamm: Ray,
Henry Golding: Dry Eye,
Michelle Dockery: Rosalind Pearson,
Jeremy Strong: Matthew,
Colin Farrell:Coach,
Hugh Grant: Fletcher,
Eddie Marsan: Big Dave,
Tom Wu: Lord George,
Jason Wong: Puch,
Jason Wong
Jordan Long
Russell Balogh


Sinopsis:


Un capo de la droga con un marcado estilo británico  intenta vender su imperio a una dinastía de multimillonarios procedentes de Oblahoma.


Lo que se dice y crítica del blog:


El film ha sido muy bien recibido por la prensa y el público (hay que visitar más las salas de proyección y pulsar el clima que se impone en el público), como reflejan la página española Filmaffinity, que ofrece una media de 7,3, basado en 427 votos, una nota que Imdb eleva a 8,1, basado en más de 47.000 valoraciones de usuarios. La página Rotten Tomatoes ofrece un índice de aceptación del 74% de la crítica (consultadas 234 reseñas), y del 84% de los usuarios, pulsada la opinión de 9, 203 espectadores.

Si bien la gente sale contenta del cine, los críticos se dividen entre los que valoran muy positivamente el film, - la mayoría -, los que incorporan algún matiz, y los que muestran una actitud más negativa. Entre los últimos se encuentran los representantes de la prensa más conservadores, aunque también  los que escriben en páginas indie, por razones obvias: Guy Lodge (Variety) recuerda al cineasta británico su procedencia de los bajos fondos y su formación autodidácta; Mike McCahill (Indiewire), poco dado,al parecer, a la contextualización de las historias que se narran y que él mismo cuenta, afirma que lo que intenta justificar Guy Ritchie en este film mediocre es su fracaso en Aladdin , lo que sí es una simpleza; Clarisse Loughrey, de un prestigioso rotativo que se llama pretenciosamente The Independent (publicación británica) afirma que The Gentlemen' es la película más cabreada de Ritchie en la que lo más significativo es la celebración de la bravuconería de la masculinidad blanca, (una precisión: sólo una mujer protagoniza el film, con un papel muy relevante, y si es víctima de algo no es precisamente de la masculinidad blanca). Lo que en verdad subyace es una guerra encubierta sobre diferentes formas de encauzar la lucha de las mujeres por avanzar en una revolución que parte del siglo XVIII, en la que destacaron activistas como Mary Wollstonecraft, su hija, la escritora Mary Shelley, que creó el mito de Frankenstein, que recientemente parodió Mel Brooks en 'El jovencito Frankenstein', con connotaciones sexuales muy poderosas, y a la que siguieron en diferentes olas del movimiento mujeres que defendieron a las de su mismo género en las calles, en las fábricas, pero también en caucus universitarios. La lista es interminable.

Se intuye un enfrentamiento soterrado y duro entre quienes, como Guy Ritchie interpreta con imágenes la confusión en la que se encuentra inmersa la sociedad tras la quiebra de un modo de producción que arrastra tras de si una organización concreta de la sociedad, de la que ni siquiera aquellos que se encuentran en la cúspide de la pirámide social son capaces de encontrar una alternativa a lo precario de su situación. Sea lo que sea lo que nos quiere contar el cineasta británico (yo soy bastante consciente de ello y lo expresa con imágenes subliminales y expresiones tangenciales), resulta en extremo exagerado tacharlo que defensor de una masculinidad extrema y violenta, -un hecho que es fácil que muchos deduzcan de la producción del film por Miramax, primera compañías de los Hermanos Bob y Harvey Weinstein, y la secuencia final, muy explícita -, ni tampoco de racista. La denuncia de la implicación de la aristocracia ociosa y debilitada en asuntos turbios y su complicidad con las mafias de cualquier parte del mundo, con tal de que sufraguen su inútil vida, una colaboración sin la que el negocio de Mickey Pearson sería impensable, es explícita,directa y nada comentada ¿?; se cargan las tintas en cómo  manejan a los jóvenes que no nacen con un pan bajo el brazo aquellos que los tienen bajo su custodia, y que ha dado lugar a un escándalo de prostitución que afecta a niñas menores en diferentes comunidades españolas, que no sólo son utilizadas, sino que sufren acoso escolar de sus compañeros cuando se ''integran' socialmente en las escuelas. Este tema fue tratado con anterioridad por Joe Cornish en Attack the Block en 2011, con una encomiable sensibilidad y una intensidad en su mirada a estos jóvenes que sufrían el ataque de unos bichos que no tenían ojos, sólo boca para zampárselos (una metáfora magnífica digna de un buen análisis lacaniano), que si bien pasó desapercibida para la prensa, no fue así para los buenos cineastas que disponen de un buen olfato y un ojo crítico y supieron apreciar la capacidad del joven negro John Boyega, que interpretaba el papel de líder de la pandilla, y lo ficharon para la saga más relevante de la actualidad: Star Wars. Los adolescentes dependientes de organizaciones sociales y 'protegidos' por un bizarro Collin Farrell su coach, protagonizan una de las secuencias más divertidas del film, en la que se pone de manifiesto la inocencia de quienes, cuando apenas levantan un palmo del suelo, se enfrentan, sin medir bien los riesgos, a endurecidos y brutales guardaespaldas de gángsteres, entre los que se incluyen los jerifaltes de los grandes rotativos, con independencia de su origen o clase social.

En este intrincado relato del que participan aquellos que parecen estar bien situados en los dos bandos de una guerra no declarada, que no se expresan con claridad y que imponen al lector una fe ciega en el que escribe, destaca la forma que ha querido dar Ritchie a su discurso, que es lo que, en realidad lo define como artista, tras cuyo análisis algunos han sentenciado que o está estancado o ha fracasado definitivamente, actuando del mismo modo que lo hicieron buenos 'amigos' de Gustave Flaubert, cuando les pidió su opinión sobre 'Madame Bovary y tras su lectura le aconsejaron que quemara la novela y escribiera otra. Sólo su madre lo apoyaba. Ritchie opta por el ¿metadiscurso? Parece que se está hablando del guión de una película,que como una muñeca rusa se esconde dentro de otra, más la presencia de personajes, unos que actúan y otros que observan, en alguna ocasión compartiendo plano a pesar de estar en dimensiones temporales diferentes, y nos muestran que hay diferentes puntos de vista que responden a más de un relato y que, según apunta un productor (¿Bob Weinstein?), necesita una secuela para su perfecta comprensión, tras mostrar una calle en la que un cine exhibe un letrero luminoso que anuncia ' Operación U,N.C.L.E.', situado sobre otro que con letras inmensas anuncia MIRAMAX , la empresa primigenia de Bob y Harvey, cuyo nombre nace de la combinación del de los progenitores de dos hermanos (Miriam y Max), que ahora se resucita, ignoramos con qué intención.  La última afirmación de Mathew Mcconanughey, mirando a cámara, es posible que haya provocado más de un enfado.

Un film, como parece deducirse de las reacciones que ha provocado, que informa más de nuestro tiempo que otros.No falta quien tilde la película de refrescante y divertida y con menos machismo grosero que sus películas más tempranas (Stephen Dalton, The Hollywood Reporter); film entretenido  que supone el retorno del cineasta a sus raíces monckney (Peter Bradshaw , The Guardia); Bienvenido a casa, sñor Ritchie! (Ian Freer, Empire); traje tejido con materiales de buena calidad (Nicholas Barber, The Wrap)...Mas, con independencia de los humildes orígenes del director y sus personajes, que hablan monckey, ya que más de uno de estos delincuentes que trafican con drogas blandas proceden de Estados Unidos o China, lo que es evidente no sólo es que Ritchie modela y estructura su historia a su manera, con un resultado sorprendentemente caústico, irónico y  muy divertido, lo es también que sabe adaptar a los actores a su discurso. Produce una agradable y desternillante sorpresa ver al, con frecuencia grave, triste y dramático Collin Farrell, con aire de gilipollas, que esconde un primitivismo, un cinismo y una dureza que se hace patente en momentos puntuales; lo mismo ocurre con Charlie Haunnam que pasa con rapidez de la contención aristócrata al desmelenamiento más agresivo y vulgar, así como Hugh Grant que hace valer su condición mucho antes de que se haga patente de forma abierta. En medio de todos ellos Matthew Maconaughey, que representa el rol más conflictivo, y que no es improbable que se haya producido en el espectador, sea cual sea la categoría del que mira, la asociación orteguiana del actor y el personaje que representa, encargado de lanzar el controvertido mensaje final.

Un film que no podemos pasar por alto en medio de la controversia que nos envuelve y que, junto a otras, caracterizan la escasa convicción que  subyace a las afirmaciones que generalmente hacemos.El título inglés es mucho más clarividente que el español, que parece querer precisar que hablamos de mafias. ¿Hablamos sólo de mafias, como se entiende generalmente el término?

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