Engendro mecánico. Donald Cammell. Ficha técnica. Crítica.





Ficha técnica:


Título original: Demond Seed
País: Estados Unidos
Año: 1977
Duración: 95 mm.

Dirección: Donald Cammell
Guión:Robert Jaffe, Roger O.Hirson, basado en la novela  "Demond Seed", de Dean R.Koontz
Casting: Jennifer Shull
Dirección de Fotografía: Bill Butler, A.S.C.
Música: Jerry Fielding
Edición: Frank Mazzola
Decoración del set: Barbara Krieger

Maquillaje: Don L.Cash
Peluquería: Dione Taylor

Productores: Herb Jaffe
Diseño de producción: Edward F.Carfagno
Compañías productoras: Metro Goldwin Mayer (MGM)

Intérpretes:


Julie Christie: Susan Harris,
Fritz Weaver: Alex Harris,
Gerrit Graham: Walter Gabler,
Berry Kroeger: Petrosian,
Lisa Lu: Soon Yen,
Alfred Dennis: Mokri,
Larry J.Blake: Cameron,
Patricia Wilson: Mrs. Talbert,
Peter Ebling: científico,
...



Sinopsis




Susan Harris está sola en casa cuando, de repente, la puerta se cierra con llave, las ventanas se cierran de golpe y el teléfono deja de funcionar. Susan ha sido atrapada por un intruso...pero no se trata de un matón ordinario. No, el intruso es un ordenador llamado Proteus, un cerebro artificial que ha aprendido a razonar y a aterrorizar.


Crítica:



Al fin y al cabo solo han pasado ocho años desde que empezamos. No es demasiado tiempo, pero el secretismo y la capa de seguridad paranoica, a la que nos hemos tenido que adaptar, ha dado la sensación de que pasaba más tiempo". El proyecto a que hace referencia la voz en off es "Proteus Cuatro", al que, una industria llamada ICON, (Corporación Internacional de Control), financiada por el Ministerio de Defensa, intenta dar una nueva dimensión en el tiempo de la película: la capacidad de pensar que dejará obsoletas muchas de las funciones del cerebro humano. La esposa es una psicóloga que no entiende las aspiraciones de su marido.Tras un primer plano de un, suponemos hombre, vestido como un analista que se mueve en torno al coronavirus, un prototipo de coche deportivo (Ferrari, Lamborghini...) de los que marcan estatus más que dedicación a la investigación científica, se dirige a una mansión con entrada neoclásica, muy del gusto de las mansiones del Sur, que emulan la arquitectura de la Casa Blanca, que ahora quiere imponer, en un gesto autoritario, a todos los edificios oficiales Donald Trump, que pronto descubrirá el espectador que es un edificio inteligente, en el que las funciones más importantes de la antigua servidumbre las cumple una máquina, llamada Joshua, en su forma visible.

En este ejercicio de deconstrucción que se realiza en los primeros pasos de la narración visual, con pocos apoyos dialógicos, su autor se dedica a ubicar a los protagonistas en su contexto económico y social, pero también ideológico, - Alex Harris, un científico progresista al servicio del último bastión financiero, como finalmente se entenderá, interpretado por Fritz Weaver responde a su esposa, y su esposa Susan Harris (Julie Christie), que cuestiona sus investigaciones, tienen distintas visiones del mundo; el hombre sentencia que el proyecto del Proteus no deshumaniza, lo que es inhumano es que un niño muera de cáncer o que la miseria arrebate la dignidad a quien la padece -, que establece una barrera invisible en una pareja que comienza un proceso de separación y divorcio. Pero Proteus comienza a independizarse de sus creadores y considera modesto su proyecto para analizar metales extraídos del mar.

Una vez creado el contexto comienza un relato hegeliano, en el que la contradicción existente entre la máquina, dependiente del ser humano por muy autónoma que sea, y el hombre, se resolverá mediante conflicto en el que los contrarios serán superados mediante la generación de un ser nuevo, la mujer-ciborg, que se anticipará, como concepto que representa a las mujeres de hoy, a la idea que preside el Manifiesto Ciborg de Donna Haraway (1983), que busca una alternativa al feminismo esencialista que intenta superar la idea de género (una idea que ahora parece tan nueva y actual) a través de un ser fusionado-confundido entre lo humano y la máquina, que no precisa distinciones. Muchas películas de hoy retoman  esta idea central de la mujer-máquina, que ya proponía Fritz Lang en Metrópolis (1927), entre ellas Lucy de Luc Besson (2014) o Gosht in the Shell, de  Rupert Sanders (2017), protagonizadas ambas por Scarlette JohanssonAlita, Ángel de combate (2018), de Roberto Rodriguez, o incluso Avatar (2009) de James Cameron...Esta mirada a la mujer ha ido evolucionando al compás del progreso del feminismo en su lucha por la igualdad con los hombres, que va situando alas féminas en pie de igualdad con los superhéroes clásicos en una tarea de defensa de la humanidad y no sólo de su cuidado. La protagonista de Metrópolis era una especie de madre santa protectora de niños y representante de Dios en la Tierra,  de monja; las mujeres de Besson, Sanders, Rodríguez o Cameron no sólo están tan capacitadas como los hombres desde el punto de vista científico-tecnológico, sino igualmente empoderadas (Scarlette Johansson y su papel de 'Viuda Negra' en las adaptaciones de Marvel). 

En esta dirección 'Engendro mecánico' es un bonito antecedente  que deja su marca en obras maestras como 'Alien' (1979), Ridley Scott, y  la  carga sexual del rol de Sigourney Weaver,  que se inspira en parte en el de Mia Farrow en 'La semilla del diablo' (1969) en el papel de la mujer, utilizada como receptáculo de progenitor gestante, como algunos llaman ahora a la madre, tratado de forma más amable por Donald Cammell. El film se encuentra en las tiendas en blu-ray.

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