Mala hierba. Kheiron. Ficha técnica y crítica





El cine en tiempo de coronavirus
Bicho realizado por Mar Cordellat Almela



UN NIÑO QUE CAUSA PROBLEMAS ES UN NIÑO QUE TIENE PROBLEMAS



Ficha técnica:


Título original: Mauvaises herbes
País: Francia
Año: 2018
Duración: 103 minutos aproxi,

Dirección: Kheiron ( O los tres o ninguno, 2015; Malahierba, 2018; Brutus vs.César, 2020)
Guión: Kheiron
Casting: Adelaide Mauvernay, Hossein Sabir
Dirección de Fotografía: Lucas Leconte
Música: Luc Leroy, Yann Macé
Edicción: Anny Danché
Dirección artística: Arnaud Denis, Mobsitte Saad
Decoración del set: Cécilia Blom, Hind Ghazali

Diseño de Vestuario: Karen Muller Serreau
Maquillaje: Lucía Bretones-Méndez
Peluquería: Jérôme Caron

Productores:Simon Stolainen
Productores ejecutivos: Frantz Richard, Antoine Sitoui
Diseño de producción: Stanislas Reydellet
Compañías productoras: Netflix ,  presenta a Païva Films, Mars Films, StudioCanal, M6Films, Centaure-Umedia, con la participación de Canal+ , Cine +, Mg, W9, asociada con Manon8, Ufund


Intérpretes:


Kheiron: Wael,
Catherine Deneuve: Monique,
André Dussollier: Victor,
Louison Blivet: Shana,
Adil Dehbi: Fabrice,
Hakou Benosman: Karim,
Youssouf Wague: Ludo,
Ouassima Zrouki: Nadia,
Joseph Jovanovic: Jimmy
Leila Boumedjane: Sarah
Alban Lenoir: Franck
Elyazid Riha: Joseph,
...

 Sinopsis:


Un estafador de poca monta con un pasado difícil, que opera con su madre adoptiva , se hace cargo de un grupo de estudiantes problemáticos que lo cambiarán todo.


Lo que se dice:


El film ha gozado, merecidamente, del aplauso de la prensa y el público, que se traduce en una nota media de 6,6, basada en 1,373 votos. La página norteamericana Imdbeleva esta media a 7,3, basada en una participación de 2,978 usuarios, inusualmente baja. Rotten Tomatoes reseñael film pero no aporta índices de aceptación.

Pere Solá (La Vanguardia) la califíca como una feel-good movies, advirtiendo que éste es un género infravalorado, sin embargo es de ese tipo de películas que, y recomendarlas a cuando funcionan, quieres ver una y otra vez, y recomendarlas a tus allegados. Parece confundir cierta visión buenista con una representación del buen vivir, y no es una cosa ni la otra.


Crítica:


Desde la primera línea de su escritura cinematográfica nos percatamos de que no estamos ante un cineasta cualquiera. Formado como humorista, actor, guionista y director, Kheiron, nacido en Teherán en 1982, es hijo de Hibat Tabit, un abogado iraní, autor de libros de sociología y experto en 'violencia y mediación ' europeo, revela una educación humanista, sensible y muy humana. Su cine, caracterizado por una financiación suficiente para alcanzar sus objetivos, es difícil de catalogar; muy francés en la expresión  que caracteriza a un pueblo que por su trayectoria geopolítica y su apertura a la tolerancia con la llegada de migrantes de diferentes latitudes, no exenta de problemas, entre ellos el nacimiento, desarrollo y fortalecimiento de movimientos políticos nacionalistas de extrema derecha, que no esconden su xenofobia u odio al extranjero, o el nacimiento de banlieues, (antiguos suburbios, nacidos en la Roma Antica, entre ellos el Subura, en el que nació, creció y se formó como estadista Julio César), una fuente constante de problemas, especialmente revueltas y enfrentamientos entre estos núcleos urbanos, en ocasiones bastante graves, como los que protagonizan 'Mala hierba'. El director es más un autor que analiza la situación de los migrantes, que seguidor del cine de los márgenes y la feel good movie. Es verdaderamente impactante la imagen del pequeño Wael recortando su pequeña e insignificante figura por los amplísimos pasillos que lo conducen a un dormitorio  que tiene la misma imagen que el hospital montado en el Ifema de Madrid para acoger a los enfermos de coronavirus.

Kheiron construye un relato muy bonito, especialmente porque es muy humano, un historia que podemos incluir en el cine social francés, porque atiende a los alumnos de difícil integración, a los que Kheiron dirige una mirada cómplice: "Un niño que causa problemas, tiene problemas". Sus protagonistas son muy singulares y tienen un antecedente: la del niño Wael (nunca se explicita, pero no hay lugar para la duda) que pulula solo por las calles en las que se enfrentan cristianos y musulmanes, de tantos y tantos países del Mediterráneo oriental, que, como un Lazarillo de estas latitudes, debe ingeniárselas para sobrevivir en un medio en el que pululan creles militares y en los que el asesinato es moneda corriente, hasta que tropieza con una monja que se encarga de él y se lo lleva a un orfanato religioso, en el que no es precisamente la decencia lo que se impone. Kheiron demuestra que no es necesario lamerse las heridas: unas cuantas pinceladas bien distribuidas suponen una denuncia del papel de aquellos que han tenido poder y lo han desempeñado contra los más indefensos, incluidos los más pequeños.El niño Wael le llega a decir a la monja Dominique, en el momento más dramático de su infancia: "Dios quiere que esté solo y triste. No dejaré que nadie me quiera. Duele demasiado cuando se van."

Junto a él, una Catherine Deneuve que en su madurez está sorprendiendo por la elección de los papeles que acepta y su gran capacidad, no sólo para defenderlos con gran solvencia, sino por una capacidad sorprendente para reírse de sí misma (magnífica en 'La última locura de Claire Darling' de Julie Bertucelli (2018), encarna a esta monja ya madura, que, siendo joven, tomó los hábitos porque no tenía hijos, y en el pseudohogar de niños abandonados e indefensos encontró el hijo que buscaba, y se erigió en una auténtica madre que iguala a la de Bong Joon-ho (La madre , 2010), aunque con un perfil más relajado, y divertido, pero igual de profundo y reflexivo que el del coreano: Dominique decide que, si Wael acaba en la cárcel como pequeño estafador, ella lo acompañará en su destino. Sólo una madre hace esto. Gracia Kheiron por la sensibilidad de que haces gala, como buen hijo de un activista contra la violencia.

Vivimos tiempos muy difíciles y no nos sobran los mensajes cargados de humanidad, que nos representan con nuestros vicios y virtudes, pero rechazan a todos aquellos que especulan con nuestras necesidades, se aprovechan del desamparo sin olvidarse de los niños, e incluso reclaman ciertas formas de esclavismo para mantenerse a flote. Funcionan, según ciertos periodistas internacionales, como quien sabe que está en una habitación con un león y no sabe como salir de ella.

Podéis encontrar este magnífico film en Netfix. Os vendrá bien.

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