La chica de los cigarrillos. Ficha de identificación. Indonesia

 


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TODO POR UNA MARCA DE CIGARRILLOS


Ficha de identificación:


Título original: Gadis Kretek

País: Indonesia

Año: 2023

Miniserie Tv; episodios 5; duración : alrededor de 60 minutos

Género: drama

Plataforma: Netflix

Edad recomendada: mayores de 12 años


Dirigido por Kamila Andini  & Ifa Isfansyah

Guion: Tanya Yuson. Basada en la novela más vendida de Laris Karya  de RATH KUMALA

Dirección de cinematografía: Batara Goempar, I.C.S.

Música: Ricky Lionardi

Estilista de roles: Whidi Susila Utama A.C.I., Hally Ahmad

Dirección artística: Dita Gambiro, Wihana Erlangga

Editor de imagen: Akhmad Pesdi Anggoro

Ingeniero de sonido: Sutrisno Aria Prayogi


Estilista de moda: Hagai Paran

Estilista de maquillaje: Astrid Sambudiono


Productor: Fauzar Nurdin

Productor ejecutivo: Shanty Harmayn, Tanya Yuson

Compañías productoras: Base Entertainment, Fourcolors Films. Compañía distribuidora: Netflix

Ubicada en Yakarta, 2001


Casting:


Dian Sastrowardoyo

Ario Bayu

Putri Marino

Arya Saloka

Sheila Dara

Verdi  Solaiman

Tutie Kirana

Pritt Timothy


SINOPSIS:

 

La serie, que nos ubica al inicio en la Yakarta de 2001, se ambienta en Kotam (1964) donde se ubica la fábrica de cigarrillos del padre de la protagonista, cuando dos jóvenes deciden escarbar en el pasado de  un gran romance, el de  Dasiyah y Soreaja,  cuyo amor crece en medio de las especies que se utilizan en la producción de los cigarrillos Kretek.


LO QUE SE DICE:


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CRÍTICA:


La serie que dirigen Kamila Andini  & Ifa Isfansyah, de acuerdo con la tradición de una joven, que lo es en demasía para tenerla, de mostrar las estructuras de poder que se imponen entre hombres y mujeres, bien documentadas en este caso en todos los niveles en que se manifiestan: social, -Dasiyah, la protagonista, es obligada a casarse con un hombre que no conoce, estando enamorada de otro, como le ocurrió a su madre -; profesional, -la mujer es una magnífica creadora de la salsa del tabaco Kretek y su aroma especial que lo hace diferente a esta clase de cigarrillos que se agrupan bajo el nombre citado -, y, por último, dentro de su familia. La jovencísima Kamila Andini colabora en la dirección con Ifa Isfansyah, su propio marido en la vida real, quien comenzó su carrera como su compañera realizando cortos, hasta que en 2009 hizo su primer largometraje, Garuda di Dadaku (Garuda on my Chest). Ifa es el fundador de la Comunidad Cinematográfica Fourcolors en el año 2001, el mismo en que realizó su primer cortometraje, que se proyectó en varios festivales, entre ellos el de Rotterdam. Ahora desembarcan en Netflix con una serie romántica que ha convencido a los espectadores y ha atraído a sus usuarios de la plataforma, aunque de momento no podemos conocer sus impresiones, por ausencia total de datos.

El lenguaje audiovisual (la música, los diálogos, la atmósfera que crea la paleta de colores y el contenido que se adapta completamente a la forma) es el propio de un relato romántico contextualizado en la tradicional fabricación de tabaco que todavía sigue dando titulares de prensa, y especialmente de un cigarrillo al que llaman Gretek. La historia entra en un bucle sin solución de continuidad desde el siglo XX al XXI, cruzando la vida de dos amantes y sus descendientes. La producción del tabaco, una industria nacional contemplada en una expansión que algunos cuestionan, protagonizada por productores de las materias primas (tabaco, clavo, rosas, y cualquier  otro elemento natural que mejore su aroma), fabricantes de cigarrillos, consumidores, a los que se sigue advirtiendo de que fumar es nocivo, está contemplada como el elemento atmosférico más importante de la narración, el que estimula todas las sensaciones del espectador, que siente los olores de sus componentes y casi respira el humo de los pitillos, una cercanía a la naturaleza en la que se inserta un amor tan fuerte como las raíces de los árboles milenarios. Desde otra perspectiva evoca películas hechas a la manera de 'Como agua para chocolate'. A pesar de lo dicho, no eran tiempos para la lírica, pues entre 1965 y 1966 se produjo la gran masacre indonesia, denominada por algunos genocidio, de la que da cuenta una emisora de radio a través de la que entra una noticia relacionada con esta etapa histórica. Es un país del que sabemos muy poco, pero sorprende, al ver filmes como éste, lo lejos que han llegado en la realización de películas y series audiovisuales en tan poco tiempo. Cuando triunfaba la Nouvelle Vague, Indonesia estaba convulsionada.

En un determinado momento el cine se toma como referente a sí mismo, mediante la exhibición de un film de la época en blanco y negro, un inmersión de Ifa y Kamila en lo que constituye más que su profesión su hálito vital, el amor a crear significado con la cámara, y su comprensión del papel que ejerce la edición como sujeto de la enunciación, la verdadera guionista, la contadora de la historia y el motor de la puesta en escena de las ideas y sentimientos de quien está dirigiendo a  todos los que forman su equipo creativo y se ponen a su servicio. La estructura circular de la serie permite que el espectador sepa ya desde el principio que no le espera un happy end, lo que ira conociendo en el desarrollo de la narración, y especialmente en los dos últimos episodios, en los que se hace plenamente consciente de que, cuando las condiciones en las que se desarrollan los individuos no son buenas, no lo son para nadie, ni a nivel individual ni colectivo. Los protagonistas de esta historia no son una excepción. 

Ignoro si inspirados en Dunkerque de Christopher Nolan, quien construye un relato de 'auténtico cine', en el que " su gramática está elaborada casi exclusivamente por imágenes, con pequeñas acotaciones constituidas por breves diálogos insustanciales, sonidos y una banda sonora electrónica compuesta por Hans Zimmer, que avanza inexorable, como la maquinaria nazi, a la vez eficaz y destructiva, un sustitutivo perfecto del ausente" , (crítica  de cinelodeon.com, julio de 2017), o siguiendo su propio instinto, cuando narran la masacre de 1965 sustituyen a los soldados que van a entrar en los hogares señalados, por la banda sonora, constituida por una mezcla de música y fuertes pisadas de soldados, mientras la cámara  dirige nuestra mirada hacia unas cruces de color rojo,  recién pintadas, que señalan las puertas de los que van a ser sacrificados. Un ejercicio espectacular de buen cine, en el que el espectador sustituye los elementos que se producen fuera de campo por sus propias intuiciones o conocimientos. Muy interesante.


Netflix, siguiendo su propia política, una vez el público ha visto esta serie, seguirá proponiendo cine indonesio a sus clientes, que podrán conocer más sobre el cine que se hace en este lugar.


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