El amor es como el cha-cha-chá- Crítica.

 



FICHA DE IDENTIFICACIÓN, SINOPSIS, LO QUE SE DICE, BREVE CRÍTICA.

EL PROTAGONISTA  ES COMO EL PORTERO, UN PERSONAJE DED DE UN LIBRO QUE SACA DE SU ESTANTERÍA EL JEFE JUNG Y DEL QUE  LEE UN POEMA:  NO PUEDE ESTAR AQUÍ/DECIR NO ES MI TRABAJO/NEGAR SU PROPÓSITO ES TAMBIÉN MI TRABAJO/TAMBIÉN ES MI TRABAJO VOLVERTE A NEGAR OTRA VEZ AL DIA SIGUIENTE/ESPERARTE AL DÍA SIGUIENTE PARA NEGARTE OTRA VEZ/TAMBIEN ES MI TRABAJO/ES MI TRABAJO ENAMORARME DE TÍ  MIENTRAS TE ESPERO AL DÍA SIGUIENTE/DE ESTA FORMA NEGANDO MI AMOR...(ELLA CAE RENDIDA Y SE DUERME).


Yoo Je-won saca sus cámaras de Seúl, aleja su mirada de la moderna sociedad coreana, la que se integra en la ola coreana, a la que llaman Hallyu, y pone su foco en una población costera en la que los hábitos de sus habitantes no difieren mucho de los de los coreanos del Norte, cuya convivencia se basa en la cercanía y la intensa relación del grupo, el voyeurismo y el cotilleo, que hemos visto en la película Crash Landing on You , de Lee  Jung-hyo, Una vez su objetivo desciende de lo general a lo particular, de la cultura urbana a la rural, se aproxima al hombre nuevo, el que caracteriza la Wave Coreana, el cuidador, ya no de su pareja o su familia, sino de su localidad, ostentando el pomposo nombre de Jefe del Pueblo, el Jefe Jung ( o Hong, según las diferentes transcripciones), del que se enamora la remilgada y poco cultivada culturalmente, a no ser en el conocimiento de las marcas de ropa y joyas, dentista que, descubierto su objetivo sexual, decide instalarse en esta pequeña comunidad, una aventura en la que la acompaña su amiga Pyo Mi-seong ( Gong Min-jeung ), que también encontrará el amor en un amable y pacífico policía local.

Con una forma de hacer que se aproxima a la Nouvelle Vague, al cine de autor, salvando las diferencias idiosincráticas de Francia y Corea, va situando al espectador en un contexto en el que se va a desarrollar la historia, de cuyos personajes conoceremos las aspiraciones, los sueños de triunfo, la religión, la comida, la vida, pero también la muerte y el entierro y la fiesta posterior de los seres queridos, pero también la normalidad con la que una población tan pequeña, a la que, como a todas, les gusta husmear en la vida de los vecinos, acepta la libertad del individuo de elegir su orientación sexual. El hombre está muy bien contemplado y soporta con paciencia la irascibilidad femenina ante su aparente indiferencia, que él suele zanjar con un 'hablas demasiado' o ¿Ha pasado algo grave? ¿Pues entonces...? que deja a las mujeres descolocadas.

Pero el Jefe Hong no es solo el actor guapo, el ídolo tan frecuente en el cine coreano, en este caso Kim Seon-ho (Startup, de Oh Choong-hwan), el cuidador de su comunidad, el que lo arregla todo, aunque se lo cobra, sino el que esconde un grave secreto en el que se halla la explicación de que un hombre culto, universitario, lo deje todo para hacer trabajos manuales que no exigen ninguna formación. Es, en cierta medida un canto a las comunidades pequeñas, en las que todos se conocen, se critican, pero al fin se ayudan. Estar apartados de la capital no significa mantenerse ajenos a la modernidad, (en ocasiones vemos incluso un helicóptero para los desplazamientos) y al lugar acuden realizadores de series y películas e incluso festivales en los que participan los jóvenes ídolos. No en vano la crítica norteamericana la ha premiado con un 9 de nota media, que va bajando décimas con la incorporación de nuevos espectadores. Un film muy interesante para quien sienta curiosidad por este pueblo que emerge de forma imparable. Disponible en Netflix.

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