Zombieland: Mata y remata. Crítica.







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'CASA' NO ES UN LUGAR, ES LA GENTE CON LA QUE ESTÁS




Ficha técnica:


Título original: Zombieland: Double Tap
País: Estados Unidos
Año: 2019
Duración: 99 minutos

Dirección: Ruben Fleisher (Zombieland 1, 2009; Venom, 2018)
Guión: Rhett Reese & Paul Wernick y Dave Callahan
Casting: John Papsidera, CSA
Director de Fotografía: Chung-Hoon Chung (cineasta y director de fotografía, colaborador, entre otros de Park Chang-wook)
Música:  David Sardy; supervisor: Gabe Hilfer
Edición: Dirk Westervelt, ACE
Supervisor efectos visuales: Paul Linden,
Directores artísticos: Paul Kelly, Sean Jennings, Lauren Abiouness, Matthew Gatlin
Decorador del set: Claudia Bonfe

Diseño de Vestuario: Christine Wada
Jefe de Departamento de maquillaje: Sarah Mays
Jefe de Departamento de peluquería: Rox Hodenfield

Productores: Gavin Polone
Productores ejecutivos: Paul Wernick, Rhett Reese, Rebecca Rivo, Ruben Fleischer, David Bernard, Jack Heller, Doug Belgrad
Diseño de producción: Martin Whist
Compañías productoras: Sony, Columbia Pictures, asociada con 2.0 Entertainment, Pariah Production



Intérpretes:


Woody Harrelson: Tallahassee
Jesse Eisenberg: Columbus,
Emma Stone: Wichita,
Abigail Breslin: Litle Rock,
Rosario Dawson: Nevada,
Zoey Deutch: Madison,
Luke Wilson: Alburquerque,
Avan Jogia: Berkeley,
Thomas Middleditch: Flagstaff,
...


Sinopsis:



Diez años después de que 'Bienvenidos a Zombieland '  (película que comentamos apenas iniciado este blog, en Noviembre de 2010) se convirtiera en un gran éxito, el reparto original (Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Abigail Breslin y Emma Stone) se reúne de nuevo en Zombieland: Mata y remata. Una secuela cargada de locura y diversión, en la que estos cuatro supervivientes viajarán desde la Casa Blanca al corazón del país, luchando contra los nuevos tipos de zombies, que han evolucionado desde la primera película y encontrado nuevos supervivientes humanos. Pero ante todo se tendrán que enfrentar a los problemas que emanan de su alocada e improvisada familia.


Lo que se dice:


El film fue recibido de forma muy negativa por los críticos españoles de los grandes rotativos, que de alguna manera, al parecer muy poco decisiva, influyen en un público cada vez más reducido que busca interpretaciones y encuentra descalificaciones o alabanzas, según el gusto del opinador concreto. Solo dos de ellos parecieron colocarse en el lado correcto (y luego explicaré por qué digo ésto): Alberto Luchini (Diario 'El Mundo') , que disfrutó con la incorrección política, el desmadre y el desenfreno que ofrecía Ruben Fleisher, cumpliendo uno de los objetivos fundamentales de cualquier relato, ya sea literario o cinematográfico: entretener, la única faceta que parece importar a nuestros críticos. En Estados Unidos, que algo entienden del subgénero de terror de zombis, e incluso en Sudamérica, la actitud de los periodistas fue bien diferente.

El film se estrenó, curiosamente, el 9 de octubre de 2019 en Taiwan, la antigua isla de Formosa, controlada y administrada por la República China; algo más de un mes después los científicos y médicos chinos identificaban el nuevo virus Covid-19, cuya primera víctima fue un hombre de 55 años de la provincia China de Hubei. Para entonces ya muchos habían expresado emociones en un sentido muy certero, ya que se percataban de que estábamos viviendo una época oscura (John DeFore, The Hollywood Reporter); o que su gran locura y su locura casual son justo lo que necesitábamos ahora  mismo ¿¿?? (Don Kaye, Den of Geek); lo peor estaba por venir. Esto sin entrar en el análisis de un género que conocen bastante mejor que nosotros, que avanza notablemente con la colaboración de artistas y técnicos de Corea del Sur, que saluda Diego Batlle, del Diario 'La Nación de Argentina'. ¿Qué malos augurios eran capaces de temer estos críticos, frente a los españoles, incluso aquellos que disfrutaron del film como Santiago Alverú (Cinemanía), que expresaba cierta euforia cuando calificaba  la película de un culto inocente al inicio de los dosmiles, tan lejano ya ideológicamente de lo que nos depara 2020, engrandecido por un grito de guerra de Tallahasse: thank god for rednecks? ¿Qué temía el español?

El público quedo encantado, no tanto por la fiesta que estaba preparando el terrible muerto-viviente, al que se bautizó con el nombre de Covid-19, que llegaba como el Ninja de la película, silencioso, -lo primero que oyes es tu propio grito, dice Columbus -, invisible y mortal. El 13 de marzo de ese 2020 la OMS declaraba la pandemia mundial que chocaba frontalmente con el análisis de Alverú, que afirmaba en su crítica de "Zombieland: mata y remata' , que, al expandir su universo, renuncia a imaginar una sociedad propia y dibuja una parodia apocalíptica arraigada en los males de la nuestra." ¿Qué diría ahora? Sorprende también cuando afirma que unos personajes, ubicados en 2019, no conocieron a Trump (¿los zombis?), aunque termina citando el aleluya de Tallahasse en pro de los rednecks, que son los votantes naturales de este rey de la comedia,que es el pintoresco Presidente de la hasta ahora primera potencia mundial

9,110 usuarios votaron en la página española y el resultado fue una nota media de 5,6, bastante aceptable a pesar del clima adverso de la crítica en nuestro país, aunque muchos de nuestros jóvenes, que hablan y leen inglés, porque lo han aprendido en la escuela, recurren a análisis norteamericanos, en blogs , periódicos y otras páginas que visitan asiduamente, La página norteamericana Imdb eleva considerablemente esta nota hasta un 6,7, basada en la participación de 113.509 usuarios. El Tomatometro de la página Rotten Tomatoes ofrece unos índices de aceptación del 68% de la prensa, consultadas 235 reseñas, y del 88% del público, pulsada la opinión de 11,198 espectadores. Quedan bastante claras las diferencias, en cuanto al fondo y la forma, de los críticos de un lado y otro del Atlántico.


Crítica del blog:



Rüdiger Suchsland, basándose en la narración original de Udo Kier, escribió un guión y dirigió un documental que ha quedado como una crónica imprescindible del Hollywood alemán, una réplica de la Meca del Cine Norteamericana, que Goebbels quiso levantar a mayor gloria de Hitler y el III Reich, Hitler's Hollywood, que recoge el testimonio de los impulsores de este proyecto que descartaba la ciencia-ficción y el terror por parecerse más que ningún otro género a la realidad. Desde que el hombre cogió una pluma e inventó el papel, hasta llegar a Poe, George Orwell o H.G.Wells, pasando por Dickens y tantos otros, la distopía encontró un lugar privilegiado en la literatura primero, y el cine después, entre otras razones porque, más allá de desvelar una parte de la realidad, satisfacían el deseo de sus lectores y espectadores de ser entretenidos, y nadie ignora que el villano es más atractivo que el bondadoso, una observación que sirve también para constatar lo real. A este hecho conocido por todos, artistas y público, los abundantes terraplanistas y objetores de las vacunas y los medicamentos, de la ciencia en definitiva,  - los hay de todos los colores políticos, con un nexo de unión: su populismo, que permite argumentar sin entretenerse demasiado en justificar lo que se dice -, incorporan una reflexión absolutamente marciana: los impulsores de la revolución tecnológica, ya sean chinos o norteamericanos, llevan tiempo diseñando un virus que favorezca replegar a todo el mundo en su casa y someter a las gentes con el instrumento del miedo; la mayor prueba reside, no en la capacidad de observación de que han hecho gala todo tipo de artistas de la realidad que nos circunda (desaparición de millones de especies animales, tormentas perfectas cada vez más abundantes, deshielo de los polos, contaminación exagerada...), sino en la participación en un plan mundial de todos los que escriben, hacen películas, fotografías, documentales, cuadros...

Columbus divide a los zombis que buscan en el cerebro de los demás la materia gris de que carecen en Homers ( no sé si es arriesgado agruparlos como cabezas de familia), Hawkings o científicos, en honor de Stephen y su hermana Beatrix, o uno más peligroso: el Ninja, porque se introduce en tu vida sin que te enteres. Al final del recorrido, y tras una serie de mutaciones aparece uno todavía más  fuerte y como consecuencia prácticamente indestructible: el T800 (Terminator 800), aunque no hay nada que se interponga en el camino de un redneck, (granero de votos de Trump), al que le gustan los pastelitos de los supermercado ricos en calorías. Lo que nadie podía prever es que todo aquello que nos mata sólo podemos evitarlo alejándonos de ello, sea lo que sea, y que en estas 'fiestas' los mayores se llevan la peor parte. De todo esto habla la segunda parte de esta posible saga, cuya promoción en cines , vídeos y merchandising quedó interrumpida por la expansión de una enfermedad, cuyo comportamiento nadie podía predecir, porque nadie había dispuesto de un laboratorio tan grande como el planeta entero, del mismo modo que nadie sabe qué va a pasar si se recrudece la epidemia, aunque ya se sepa que no afecta a todos por igual, y que han sido,precisamente, los que han defendido la supremacia de la raza caucásica, desde sus posiciones privilegiadas de poder, los que no sólo han enfermado los primeros, sino los que, en muchos casos, lo ha hecho más gravemente. El cine recurre a figuras retóricas que favorecen un uso desplazado o simbólico del lenguaje, y, en lugar de  esconder a aquellos infectados que piensan que no tienen solución, practican su triaje con un tiro directamente a la cabeza de los que ya parecen incluso haberla perdido. Ninguna metáfora o metonimia a la que no haya recurrido el cine desde antes de que Coppola comprara su primer ordenador y fundara con George Lucas American Zoetrope.

En el film de Ruben Fleisher todos nos sentimos concernidos, ya seamos estudiantes pijos, pseudo-hippies del Berklee College of Music, que no engañan a nadie ni pueden ocultar en todos los casos su mediocridad; chicas kitchs desfasadas, cursis y horteras, cuyo referente es Reese Witherspoon en un 'Una rubia muy legal', un modelo que profundizando en el ridículo y el infantilismo más deplorable reproduce Brie Larson es su opera prima 'Tienda de unicornios', que produce vergüenza ajena.También tiene 'leña' para los pacifistas que se reúnen en comunas  y que son incapaces de defenderse ante cualquier agresión. Hay quien afirma que la ironía es destructiva, y, si bien, en este caso Fleisher ha optado por ningunear al actual ocupante de una Casa Blanca en ruínas, protegida por estos seres que ni están vivos ni están muertos,  no se ha contenido ni siquiera en la desacralización del logo de una de las compañías productoras, Columbia, que protagoniza uno de los gags más inesperados y divertidos del film, que impacta al público que lo ha reproducido en las redes, y deja una huella similar a la del fundido de la montaña de la Paramount con la ficticia de Indiana Jones. Un tono que no solo abre el relato, sino que también lo cierra, cuando, con toda probabilidad, un espectador poco avisado habrá abandonado la sala tan pronto hayan empezado a desfilar en la pantalla los créditos finales, una broma  en la que Bill Murray hace de sí mismo mientras dedica un guiño a los espectadores de la vieja Europa.


Zombieland: Mata y remata es una película que se vio afectada por la pandemia que interrumpió  la promoción de sus vídeos domésticos e incluso su viaje por algunos cines. Ahora, (nos ocurriría los mismo con 'Infectados', '28 días después' o incluso Zombis Party') parece que todo lo que ocurre en el film, en tono gamberro y divertido, sin dejar títere con cabeza, nos está pasando,y algunos han comenzado a fabular con lo que ocurre en los bordes de la Tierra.

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