La vieja guardia. Gina Prince-Bythewood. Crítica.

 


EL SUELO DE ESTE BAR LO PISAN GENTES MUY DIVERSAS DESDE HACE 500 AÑOS.


Ficha técnica,  sinopsis, intérpretes, lo que se dice (Pinchad aquí)


La película, que podría inscribirse en el movimiento de la cuarta ola feminista, más orientado a reivindicaciones relativas a la libertad sexual de individuos racializados (afroamericano, -la propia directora Gina Prince-Bythewood, de 51 años, lo es, sudamericanos...), no binarios, limitada a planteamientos transversales que obvian la clase social en un mundo lleno de 'pequeños empresarios autónomos', startups y otras nuevas formaciones (Ved Sorry, We Missed You de Ken Loach, 2019) tiene una carencia ostentosa: muestra cierta precisión técnica, propia de un científico, pero le falta toda la poesía y el bagaje cultural de un hombre  o mujer de letras, las grandes perdedoras de una sociedad del conocimiento, -muy a pesar del intento de la realizadora de introducir una nota erudita en su discurso, una referencia a la obra universal de Miguel de Cervantes, 'El Quijote', con bastante mala pata-, favorecida por la revolución tecnológica, que da mucha relevancia al lenguaje visual (plataformas como la actualmente perseguida por Donald Trump, hoy en el candelero, la asiática Tik Tok, cuyo éxito se debe a estar construida con "cápsulas de menos de un minuto que contienen historias, reflexiones, talentos ocultos y mucho humor"* . Vídeos cortos, rápidos y cautivadores, con un algoritmo que selecciona los contenidos en función de la actividad de cada tiktoker); twitter, que permite tan solo 140 caracteres, 280 para usuarios determinados; Pinterest o la propia plataforma de Facebook , en la que la participación de la mayoría de los que intercambian opiniones se reduce al uso de unos pocos emoticonos.

Al frente de la acción dos mujeres: la jefa actual del grupo, Andy, )abreviatura de su nombre ambigua), interpretada por una de las mujeres más versátiles de la actualidad, Charlize Theron, que junto a Scarlett Johansson, Angelina Jolie o Nicole Kidman, representa papeles, con una caracterización más o menos femenina, o totalmente andrógina como la protagonista del film, y junto a ella su sucesora, la joven Nile, interpretada por Kiki Layne. ¿Qué les interesa a las mujeres de ahora? Algunas de ellas, atraídas por la aventura y el cultivo narcisista del cuerpo, optan por entrar en la milicia o la policía e imitan a estas nuevas heroínas, dirigidas, en este caso, por otra mujer. Un cine que, por momentos, evoca la manera de hacer de directores como Ridley Scott, en películas como 'Red de mentiras' , un título en el que sitúa en primer plano la tecnología, adelántandose a nuestro tiempo 12 años (el film es de 2008), pero carente de la sólida contextualización del director de Thelma y Louis (1991), y de la penetración emocional y psicológica de sus personajes, con un Leonardo Di Caprio a punto de estallar.

El film da la impresión de querer mantenerse fiel a la tendencia posmoderna dominante en la actualidad que huye de la grandilocuencia y la épica, y subordina las grandes historias a la búsqueda de lo que interpreta como real, lo que resulta chocante en un relato que, como veremos, se sitúa muy al margen, al menos en teoría, de lo cotidiano en una especie de adanismo, y acaba creando otra poética en la que lo ordinario se aproxima a lo novelesco y lo ficticio, una característica que borra los perfiles del género (ya sea de acción, una adaptación o un biopic). Un cultura que representa a un público joven que comparte un estilo de vida, una ideología y una forma de estar en el mundo ajena a debates profundos, cada vez más transversal, que está siendo avalada por amplios sectores de la crítica, a pesar de que cada vez se alzan más voces que advierten de que ser 'indie', subcultura contemporánea, es algo totalmente 'mainstream', una realidad que en sí misma no es mala **

Los protagonistas de 'La vieja guardia' son 4 guerreros inmortales, más una recién llegada, que nada tienen que ver con uno de los iconos de la sociedad contemporánea, Superman, Unos héroes que llevan siglos protegiendo a los humanos en secreto, una condición que verbalizan constantemente porque de otra forma, tanto por el comportamiento, la ausencia de poderes o la falta total de magia, no solo los aparta de cualquier connotación que los pudiera aproximar a deidades clásicas, rompiendo con la tradición, sino que pasaría desapercibida; estos son en ocasiones vulnerables como los mortales, y, como un Aquiles actual, en determinadas circunstancias también pueden morir, una realidad necesaria para que se produzca un relevo generacional, a pesar de que los héroes mueren en plena juventud, como el replicante de Blade Runner (también de Ridley Scott), y sangran como los clones de Moon, (2009)  de Duncan Jones, el hijo de  David Bowie. Los componentes del grupo son una réplica de nuestra sociedad, no sólo por su pertenencia a una comunidad determinada ,-todos son norteamericanos de segunda generación al menos-, sino por su condición sexual, -dos de los tres hombres son pareja -, Andy es una mujer andrógina muy atractiva,  Booker, (Matthias Schoenaerts), el traidor del grupo,está disminuido físicamente por la cámara, que reduce su habitual corpulencia, y la joven Nile tan solo apuntada, como diseñada para redoblar su relevancia en una futura secuela.

El film, bien financiado y producido, se adapta a los esquemas al género de acción, y no parecen haberse escatimado recursos para la realización de planos cenitales que siguen de cerca la acción y el movimiento de todo tipo de vehículos, civiles y militares, incluidos los drones. Pero, si la forma es aceptable, el discurso nos llega borroso y empobrecido, sin que podamos afirmar que se está denunciando a industrias que, con la excusa del bien común, la investigación para salvar vidas, hacen grandes negocios, con procedimientos espurios. A pesar de lo dicho, y aunque a menudo se imponga el sopor, no está de más ver la película (Netflix) para poder contrastar una pretendida modernidad a costa  del sacrificio de la cercanía de una historia humana y universal, un contraste propio de la sociedad líquida en que estamos inmersos, que pusieron de relieve, en otro tiempo, películas como 'Mi tío', (1958) de Jacques Tati.










*El secreto del éxito de Tik Tok. Valentina Raffio, El Periódico, 7 de agosto de 2020.
**"Ser 'indie' es algo totalmente 'mainstream', pero eso no es malo". El Confidecial, 4 de abril de 2015



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