Rompenieves. Bong Joon-ho.Ficha técnica y crítica.






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LA RESILIENCIA O CAPACIDAD DE RESISTENCIA DEL LÍDER




Ficha técnica:


Título original: Snowpiercer 
País: Corea del Sur; co-producción Corea del Sur/Estados Unidos
Año: 2013
Duración: 126 minutos

Dirección: Bong Hoon-jo ( The host, 2006, Memorias de un asesino, 2009; Mother, 2009; Okja, 2017; Parásitos, 2019...)
Guión: Bong Hoon-jo, Kelly Masterson, basado en el cómic de Jean-March Rochette y Jacques Loeb
Casting: Jenny Jue, Johanna Ray
Dirección de Fotografía: Kyung Pyo-Hong
Música: Marco Beltrami
Edición: Steve M.Choe, Kim Changju
Dirección artística: Stefan Kpvacik
Decoración del set: Beatrice Brentnerova

Productores: Jeong Tae-sung, Jeong Wonjo, Lee Tae-hun, Steven Nam
Productores ejecutivos: Kim  Eun Hee, Lee Miky
Diseño de producción: Ondrej Nekvasil
Compañías productoras: Hoho Films, Opus Pictures; distribución : The Weinstein Company


Intérpretes:


Chris Evans: Curtis Scott,
Song Kang-ho: Namgoong Minsoo,
Tilda Swinton: Mason,
Jamie Bell: Edgar,
Octavia Spencer: Tanya,
Ewen Bremmer: Andrew,
Ko Ah-sung: Yona,
John Hurt: Gilliam,
Ed Harris: Wilford,
Alison Pill: Profesora,
Luke Pasqualino: Grey,
Steve Park: Fuyu,
Clark Middleton: Pintor,
Paul Lazar: Paul,


Sinopsis:



Un fallido experimento para solucionar el problema del calentamiento global casi acabó destruyendo la vida sobre la Tierra. Los únicos supervivientes fueron los pasajeros del Snowpiercer, un tren que recorre el mundo impulsado por un motor de movimiento eterno. Adaptación de la novela gráfica "Le Trasperceneige", escrita por Jean-Marc Rochette y Jacques Loeb.

Premios: 



  •  2014: Satellite Awards: 3 nominaciones incluyendo mejor actriz de reparto (Swinton) 
  • 2014: National Board of Review (NBR): Mejores películas independientes del año 
  • 2014: Asociación de Críticos de Los Angeles: Nominada a mejor diseño de producción 
  • 2014: Critics Choice Awards: 3 nominaciones incluyendo actriz secundaria (Swinton) 
  • 2014: Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a mejor dirección artística 
  • 2014: Círculo de Críticos de San Francisco: 3 nom. inc. mejor actriz sec. (Swinton) *

Lo que se dice:


Cualquier film realizado por el coreano Bong Joon-ho, un cineasta dotado de gran talento, es bien recibido por la prensa y el público, obteniendo notas medias muy elevadas, teniendo en cuenta eso precisamente, que son medias. La página Filmaffinity le otorga un 6,4, basado en los resultados de una participación inusual en nuestro país, 23,626 usuarios, una nota que Imdb eleva 7,1, basada, como es habitual, en una participación de los usuarios mucho más elevada: 290,474. El Tomatometro de la página Rotten Tomatoes da unos índices de aceptación espectaculares: 94% de la prensa, consultadas 248 reseñas, y 72% dela audiencia, pulsada la opinión de 59,277 usuarios. Este resultado se obtuvo a pesar del conflicto entre el productor Harvey Weinstein y Bong Joon-ho, por la negativa del cineasta de renunciar a su propia edición, lo que ha hecho preguntarse a algún crítico norteamericano, Eric Khon, Indiewire), si le valió la pena este empecinamiento al director. Tras su éxito en el certamen de los Oscar está teniendo bastante éxito en Netflix una serie que parece más un intento de explicar lo que Bong quiso omitir que una precuela, y se habla de reedición de un blu-ray ante la dificultad de poder visionar esta obra de arte.

Los argumentos que se dan (más allá de expresar gustos propios, citar cuatro características estilísticas o de manual, intentando ocultar que detrás de cada palabra se esconde una ideología, inherente al ser humano, o, lo que es peor, contarte la película que has visto) no parecen enlazar con lo que espera el lector de ellos: blockbuster con cerebro. -excuso decir la cantidad de películas sin materia gris que alaba cada día la prensa escrita radio y televisión-, cuyo protagonista carga con un tremendo pecado original ¿¿??  (Jordi Costa, diario 'El País); epopeya futurista enormemente ambiciosa (Scott Foundas, Variety); un film que consigue momentos inquietantes de gran espectacularidad, impropios del género, con toques dramáticos abrumadores y otros de comedia negra (Mariló García, Cinemanía). Llama la atención la crítica de Eric Kohn en Indiewire, que después de contarnos la historia, como si no la hubiéramos visto, tilda el film de conscientemente largo y desordenado, una película que ofrece un desquiciado viaje que vale la pena por su mezcla de personalidades extravagantes, imágenes consistentemente impresionantes y locas bofetadas al simbolismo pesado... (aunque parezca mentira, no está diciendo nada )



Crítica:


Para entender mejor a un director, especialmente cuando tiene la carga intelectual del coreano, hay que entender que es  un cineasta muy comprometido con el momento histórico que le ha tocado vivir y muy sensibilizado por el deterioro del medio ambiente y el cambio climático que conlleva la desaparición de miles de especies que favorece el desarrollo y expansión de enfermedades infecciosas zoonóticas, que se transmiten de forma natural de los animales a los hombres y que ha eclosionado en la primera pandemia mundial que en un escaso espacio de tiempo ha contaminado la Tierra por primera vez en la historia. Pero lo verdaderamente sorprendente es cómo determinados realizadores han sabido prever, en filmes de ciencia-ficción catastróficos de tinte apocalíptico el futuro que estaba por venir y han sabido atar cabos muchos años antes de que estos hechos ficticios tomaran cuerpo e invadieran la realidad; pueblos asiáticos como Corea del Sur, conscientes de que algo grave se avecinaba, llegaron a vacunar a dos millones de aves para frenar epidemias como la gripe aviar, hecho que desvela el documental de Netflix, Pandemic, 2020. Europa y Norteamérica conocían este riesgo desde hace más de diez años, según declaraciones de científicos estudiosos del medio, y siguieron con el ritmo frenético de excesos, desecación de humedales, emisiones de gases contaminantes...Cuando han querido actuar ya no tenían tiempo para relocalizar empresas y fabricar lo necesario para frenar los efectos de la enfermedad en la población, obligados a someterse a los abusos de los especuladores, muchos de ellos del propio país.

Si en The Host (2006) Bong Joon-ho planteaba la frialdad, rozando lo inhumano, de las drásticas medidas de los científicos para acabar con una epidemia, que podía acabar incluso con la muerte de los pacientes (las notas de prensa nos muestran como la realidad ha superado este visión distópica de la enfermedad, cuando los médicos se han visto obligados a seleccionar a los enfermos que debía tratar prioritariamente), en Okja (2017) denunciaba la manipulación genética de animales destinados al consumo humano, tratados en granjas semiclandestinas, ubicadas en el su subsuelo, mientras en superficie se hacía una publicidad engañosa a través de diez cerdos criados y engordados por granjeros genuinos. En 2019 llega a plantear una rebelión de los que están más abajo en la escala social, un planteamiento que conectaba con los relatos de otros autores como Jordan Peele en Nosotros (2019), o Galder Gaztelu-Urrutia en El Hoyo (2019). Pero en 2013, hizo un film, la adaptación de un cómic francés  de Jean-March Rochette y Jacques Loeb, que plantea el origen de una tragedia que produjo el cambió el clima, cuya causa conocían los negacionistas pero siguieron mintiendo a sus congéneres y los condenaron . La guerra entre los ricos y los más pobres calentó aún más la Tierra, los polos se derritieron y las especies entraron en crisis y fueron muriendo. Los científicos trataron de enfriar el planeta con una sustancia artificial para revertir el daño que habían causado, pero lo congelaron hasta el núcleo. Sólo el visionario Señor Wilford previó el futuro, económico-por-supuesto, y preparó un enorme tren arca (curiosamente a los hospitales provisionales organizados en Wuhan y Madrid fueron llamados como el tren: Arcas, una alusión a la de Noe) . En los últimos años de la glaciación, muchos de los ricos que la habían provocado, se refugiaron en el Rompenieves que tenía 1001 vagones, y las personas menos pudientes, los supervivientes, fueron abandonados, pero no se resignaron e invadieron su tren. Muchos murieron en el intento; los soldados al servicio de la empresa los acorralaron y los redujeron al vagón de cola..." De este modo comienza la serie producida por Netflix con el mismo nombre que el film del coreano, que más que una precuela parece destinada a rellenar las elipsis que Bong no quiso abordar.

Bong Joon-hoo, sitúa la acción en 2031, en el interior de un tren que cuenta con 1001 vagones, poniendo el foco en el de cola y otro en la cabecera, donde se ubica el motor sagrado, un convoy que da vueltas a la Tierra helada, y cada fin de ciclo retorna al mismo lugar, el puente Yekaterina; las revueltas de los infelices se suceden una tras otras, pero ninguna alcanza su objetivo por diferentes razones, incluida la traición de sus propios líderes, al servicio del gran empresario global, Wildford. Una idea que Mason, interpretada magistralmente por una actriz que ya había trabajado para Bong, Tilda Swinton, ejemplifica poniéndose un zapato en la cabeza, una imagen que contradice el orden natural que representa el jefe orweliano que hipnotiza a sus seguidores con su carisma. Los residuos industriales y los insectos que provoca la suciedad dickensiana del vagón de los infelices, constituyen la droga, a la que llaman kronoll,  que destroza  al que la consume y lo pone al servicio del amo, y el alimento, en forma de asquerosas barras negras, que proporcionan nutrientes a los ocupantes del vagón de cola. Se ha interpretado este planteamiento horizontal, frente al vertical,  más usual en este tipo de relatos, como una metáfora de los ferrocarriles que trasladaban a los judíos, homosexuales, comunistas, intelectuales y todo aquel que no mostraba entusiasmo con el régimen nazi, a los campos de exterminio. Subtramas durísimas nos hablan del trabajo infantil o de la antropofagia que practican los inquilinos de este infierno, que nada tiene que ver con pecados originales, sino con el triunfo de instintos animales de hombres abocados a matar para comer o a comerse sus propios miembros para no matar a sus congéneres. No es la primera vez que se habla de estos trances por los que han pasado algunos hombres, que poco o nada tienen que ver con pecados originales; un buen ejemplo es 'El bravo', un flm dirigido por Johnny Deep.

De este modo el arriba y abajo, una metáfora conceptual muy en boga actualmente, de la que el mismo Bong Joon-ho  se sirve en 'Parásitos', basada en la orientación espacial, en la que arriba es positivo y abajo negativo, que se aplica tanto a la felicidad, la salud o el estatus social, es sustituida en Snowpierce  por el valor semántico de los valores de los adverbios locativos delante, con carga positiva,  o detrás, negativa, una imagen que se usa con mucha frecuencia para clasificar la riqueza o la pobreza de las naciones o de las regiones de cada nación, en las que las zonas ricas aspiran a desprenderse de sus vagones de cola, usando la imagen del tren con este fin. Sólo una cualidad puede llevar al líder desde el vagón de cola a la locomotora  rompe-hielo, en la que se ubica el motor sagrado, vigilado por el deus ex machina, Wilford , al que se dota de carácter religioso, adorado como sagrado: la resiliencia. El resistente puede vencer al poderoso aun pagando la factura de su propia extinción, consciente de que, como el tren, la vida sigue avanzando en círculos, evolucionando según las leyes del eterno retorno, siempre que haya una pareja, un hombre y una mujer, capaces de dar continuidad a la especie; en cada reinicio se mejorarán las condiciones de que se partía, imponiéndose una sociedad de origen multirracial.

Visualmente el film es imponente, violento pero no truculento (vemos el inicio de la acción, pero no su consecuencia inmediata,  esa elipsis da un respiro al espectador, tenso y expectante). Evita la claustrofobia a pesar de situar la acción en un espacio filiforme, que en ocasiones da un desahogo al que mira, abriéndose hacia el exterior a través de las ventanas y mostrando la tierra helada; imagen distópica, oscura y cáustica en los últimos vagones, brillante y luminosa, pero no menos desagradable por lo que significa, a medida que avanzamos; repugnantes y cursis  los lugares destinados a los niños y la maestra que oculta lo que los mantiene, y todos ellos separados del dios por puertas blindadas , defendidas por ejércitos fieles al amo, que van perdiendo la capacidad de resistencia  del líder, que sólo se comunica a diario con el posible conductor de las masas, con el objetivo de arruinar cualquier acción conducente a revolucionar el status quo. Una gran destreza en la construcción de universos cerrados, evitando la claustrofobia al centrar la atención en unas actuaciones magistrales, y una dirección de actores que dan la posibilidades, entre otros a Chris Evans, de dejar el mejor testimonio de sí mismo, acompañado por un inmejorable reparto, en el que figuran Song Kan-ho, Tilda Swinton, Red Harris, John Hurt, Jamie Bell u Octavia Spencer.

Atención a la serie que ofrece Netflix, con el mismo título.






* Información obtenida en Filmaffinity

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